Algunas botellas llegan a costar hasta 21.000 euros
Los 5 vinos más caros del mundo
Son un absoluto lujo, una exquisitez reservada a muy pocos privilegiados y los más exclusivos.
José González Godoy

José González Godoy

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Actualizado
08/12/2016



Sobre el tema los vinos más caros del mundo podríamos verter ríos de tinta, y gastar horas de sobremesa, con una copa de vino en la mano, por supuesto, debatiendo si sí o si no, el por qué, y si los vinos valen lo que cuestan o no. Nunca, jamás, llegaríamos a un concenso. Sería un interesante debate, por supuesto, bonito y atractivo, pero estéril de acuerdo alguno.

En cualquier caso, el buscador de vinos más potente de la red, y estos son hechos y a ellos me remito, Wine-Searcher, publica en su buscador una lista de los vinos más caros del mundo, siempre según este buscador. Esta página trabaja sobre más de 75.000 listas de vinos de tiendas físicas y online de todo el mundo, y se basa en una base de datos de casi nueve millones de vinos. Los criterios para estar en esta lista de los más caros son que las botellas valoradas son de 75cl, que ha de haber al menos 5 añadas a la venta, 2 de las cuáles han de ser de la última década, y  han de ser vinos elaborados de forma regular. Por ejemplo, ediciones especiales como Penfolds Block 42 Ampoule 2004 a 140.000 euros la botella no cuentan.

De esta manera y bajo estas premisas, los cinco vinos más caros del mundo podrían ser:

  • Domaine de la Romanée-Conti. Romanée-Conti Grand Cru, Côte de Nuits, Francia. Con un precio medio de 12.507 euros y un precio máximo de casi 85.000 euros, este viñedo exclusivo de Pinot Noir es, con diferencia, el vino más caro del mundo. Es este un vino tinto no recomendable para los amantes de los Ribera del Duero, todo elegancia y sutileza, potente por supuesto, dentro del estilo Pinot, pero elegante ante todo. La producción media del lustro 2003-2007 fue de 5.600 botellas por añada. Evidentemente, es la alta demanda la que pone el precio final.
  • Egon Müller-Scharzhof Scharzhofberger, Riesling TBA, Mosela, Alemania. El precio medio de una botella de Trockenbeerenauslese de Egon Müller está en torno a los 8.660 euros, pudiendo alcanzar un máximo de casi 28.000 euros. Puede sorprender que el segundo vino más caro del mundo sea un vino dulce, pero la selección grano a grano de este vino, el hecho de que solo se produce en añadas excelentes y la concentración que alcanza, hace de él un valor seguro, capaz de envejecer durante décadas.
  • Domaine Leroy Musigny Grand Cru, Côte de Nuits, Francia. El Grand Cru de Musigny se encuentra en el corazón de la Côte de Nuits de la Borgoña, y se clasificó oficialmente como Grand Cru en 1936. La familia Leroy compartió con la familia Villaine la propiedad del Domaine de la Romanée Conti desde los años 40 hasta que en los 90 separaron sus caminos. La botella de Musigny de Leroy tiene una media en el mercado de casi 6.000 euros y un precio máximo rondando los 21.000 euros.
  • Domaine Leflaive Montrachet Grand Cru, Côte de Beaune, Francia. El Segundo vino blanco de la lista es, en este caso, un vino tranquilo. Siendo el Grand Cru de Montrachet de largo el más valorado de la Borgoña, y con esta casa enfocada casi exclusivamente en elaborar vinos de Chardonnay desde hace décadas, el resultado no podía ser otro que este: el precio medio de una botella de Montrachet de Domaine Leflaive está en más de 5.000 euros, pudiendo alcanzar casi los 16.000 euros.
  • Domaine Georfes & Christophe Roumier Musigny Grand Cru, Côte de Nuits, Francia. Volvemos al Grand Cru de Musigny. Y es que la combinación de su suelo calcáreo y la privilegiada orientación sureste hacen de este pago uno de los mejores terroirs de la Borgoña. La familia Roumier tiene una larga tradición vinícola, desde los años 20. Cuando Georges Roumier murió en 1965, su hijo Jean-Marie se hizo cargo del Domaine y de la elaboración, manteniendo la obsesion por el terroir y una perfección tal que ha conseguido situar su vino top en los 4.900 euros de media, llegándose a vender una botella por más de 17.000 euros.
José González Godoy elaboró su primer cóctel a los 12 años: era un Alexandre. Empezó a estudiar los libros de cócteles que su padre guardaba en el restaurante y, cuatro años después, dejó el negocio familiar para adentrarse en la hostelería de manera irrevocable. Desde entonces, dos etapas en Inglaterra, otras tantas en Suiza y Alemania, además de Mugaritz o Calima, son algunos de los nombres que se suman a su currículo. En la actualidad dirige la sala del proyecto de los Arzak en Londres: Ametsa, el primer restaurante español que consigue una estrella Michelin en el Reino Unido.
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HAY UN COMENTARIO
  1. Avatar de Amanda Enviado por
    Amanda
    9 diciembre 2016, 12:12 am

    En una sobremesa, y con una copa de vino, por supuesto, para mi too much.

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