Castillo de Angers

Los castillos del río Loira, distinción y magia

Joaquín del Palacio22/06/2011
Entrantes de verduras del Loira. Restaurante Le PrieuréEntrantes de verduras del Loira. Restaurante Le Prieuré

Observar el Loira es un espectáculo porque es un río que tiene un caudal muy irregular y eso le hace ser cambiante a lo largo del año. Nunca está igual; además, sus orillas son vegas fértiles y frondosas que a pesar del progreso se han conservado verdes y puras. El castillo de Saumur es una atalaya perfecta para otear sus tierras, sus bosques y sus aguas, pero no es el único lugar para disfrutar de estas vistas. Por aquí cerca encontraremos varios y buenos balcones; uno de ellos es un edificio con una silueta blanca que se eleva sobre la ladera verde de la orilla izquierda del Loira. El hotel y restaurante Le Prieuré es un remanso de paz y elegancia con buenas vistas del valle. Sentarse a tomar un aperitivo en la terraza es un privilegio. En el interior el comedor es un excelente salón acristalado luminoso y bien decorado ideal para disfrutar de la cocina regional basada en las hortalizas locales, como los espárragos o alcachofas, y pescados de río como el salmón o la anguila, todo ello regado con los vinos del Loira. Si buena es su ubicación mejor aún lo es su cocina y, por supuesto, sus vinos; además, los caldos galos, da igual la región de la que procedan, tienen siempre un sello de sabor típicamente francés que les distingue.

El Loira en biciEl Loira en bici

Después de haber comido bien lo mejor es bajar la comida haciendo deporte, por ejemplo montando en bicicleta. Dar pedales es ideal porque se hace deporte y se pueden descubrir parajes que de otro modo pasarían desapercibidos. Existe una ruta cicloturística que recorre los mejores rincones de la zona en diferentes etapas. Llegar hasta alguno de estos castillos pedaleando es uno de los mejores recuerdos que nos podemos llevar. La ruta, a la que casi podríamos denominar «Tour de Châteaux», está perfectamente indicada y no tiene grandes cuestas porque sigue más o menos el cauce del Loira. Tiene unos 800 km. de recorrido total, muchos de los cuáles  tienen un carril exclusivamente para las bicicletas y algunos otros son compartidos con carreteras, en su gran mayoría poco transitadas. En bici llegaremos hasta pueblos trogloditas, rincones preciosos, miradores y monumentos.

Tejado de la cocina de la abadía de FontevraudTejado de la cocina de la abadía de Fontevraud

Entre todos los monumentos que recorre la ruta cicloturista destaca una abadía del S.XII. La abadía de Fontevraud es espectacular por su tamaño y por una curiosa construcción que se usó como cocina o secadero. Esta cocina es única y está repleta de chimeneas que le dan una imagen muy especial al tejado, parece un abstracto bosque pétreo. Esta abadía es también restaurante y hotel y es un auténtico lujo comer o pernoctar en un entorno tan placentero.  Los monjes elegían los lugares para el asentamiento de sus monasterios con acierto, tanto que aún hoy siguen siendo enclaves sobresalientes.

Sin duda lo más atractivo del río Loira son sus castillos. Algunos son de cuento o más bien de cómic, porque el Castillo de Cheverny fue seleccionado por Hergé para ser el del caballero Francisco, en las hazañas de Tintín, y haciendo un juego de palabras con Sart-Moulin, un pequeño pueblo belga, lo situó en el pueblo imaginario de Moulinsart. Las aventuras de Tintín siempre han sido un referente para todos los amantes de los viajes. Hergé, al adoptar este castillo para el cómic, le suprimió las alas, quedándose con la parte central del edificio, que finalmente se convertirá en el cuartel general del capitán Haddock. La exposición permanente «Los secretos de Moulinsart» está reservada a los visitantes del castillo y abierta todos los días del año.