Castillo de Angers

Los castillos del río Loira, distinción y magia

Joaquín del Palacio22/06/2011
Cocina del castillo de ValençayCocina del castillo de Valençay

Otros castillos han pasado más desapercibidos, pero sorprenden igualmente. El castillo de Brissac, el más alto de Francia, tiene 7 plantas, 204 habitaciones y un teatro para más de 100 personas; el de Villandry ostenta los jardines más bellos, entre los que destacan jardines ornamentales de verduras y hortalizas, además de una pista de tenis que algunos jugadores profesionales solicitan para entrenar en hierba. El de Azay-le-Rideau, de cuento de hadas, está metido en un lago y rodeado por un bosque; ésta podría ser perfectamente la residencia del Príncipe Azul de una seductora novela rosa. Con tanta distinción se pueden enumerar varios que después de llevar unos cuantos siglos construidos todavía hoy serían la obra perfecta de un gran arquitecto.

La buena cocina es algo que los franceses siempre han interpretado de maravilla, y ya hace siglos lo mostraban así en sus mansiones. Los castillos de Villandry o Brissac conservan sus correspondientes cocinas, pero quizás el mejor ejemplo está en el Castillo de Valençay, que perteneció a Talleyrant, Primer Ministro de Francia. Fue construído en 1540 y se convirtió en uno de los grandes palacios franceses e, incluso, aquí estuvo recluido Fernando VII, Rey de España. Al visitarlo observamos una arquitectura preciosa, elegante, inmensa y de apariencia soberbia, pero un amante de la gastronomía descubrirá lo más importante en sus sótanos. Allí encontramos sus cocinas. ¡Están como el primer día!

Hotel Château du BreuilHotel Château du Breuil

Los castillos se visitan, se disfrutan… pero siempre nos quedan las ganas de vivir en uno o al menos pernoctar, cerrar los ojos e imaginar lo que aquellos nobles vivieron. El Château du Breuil nos permite cumplir este sueño francés, porque es hotel y restaurante. Tiene mucho más encanto que precio y, sobre todo, alojarse aquí es algo más que un detalle, es algo que no se olvidará. Al pasear por este palacio al atardecer surgen los sonidos de pájaros y los aromas del jardín. Tras el sol poniente, el castillo se sumerge en la oscuridad y el pasado parece retornar. Después de haber visto tantos rincones junto al Loira todos parecen agolparse en la retina, queriendo protagonizar el recuerdo, pero es imposible porque todas las imágenes que se ven en esta zona son impresionantes. Lo son tanto como aquella imagen que, también en tierras francesas, Monet inmortalizó en un cuadro que tituló «Impresión sol naciente», con la que se bautizó nada menos que al Impresionismo.

Galería fotográfica: