Un proyecto presentado en Enofusión por su máximo responsable, Rafa Vivanco
Los nuevos riojas dentro de Rioja
Vivanco lidera un interesante proyecto que tiene como objetivo recuperar las uvas autóctonas actualmente en desuso y encontrar el mejor terruño de la región para obtener una colección de vinos con un amplio abanico de matices, aromas y sabores.
Héctor Parra

Héctor Parra

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Publicado el
05/02/2014



Imagen tomada durante la cata "Los nuevos riojas dentro de Rioja", en el Centro del Vino de EnofusiónImagen tomada durante la cata "Los nuevos riojas dentro de Rioja", en el Centro del Vino de Enofusión

El Centro del Vino fue uno de los protagonistas de Enofusión, el encuentro anual en torno al mundo del vino que se celebra dentro de Madrid Fusión. Allí pudimos disfrutar de interesantes catas, algunas de las cuáles queremos compartir con más detalle con nuestros lectores. En concreto nos referimos en esta ocasión a la cata presentada por Rafa Vivanco y que tituló “Los nuevos Riojas dentro de Rioja”. La bodega, conocida hasta ahora como Dinastía Vivanco, se encuentra actualmente en proceso de cambio de imagen y marca, y pasará a llamarse Vivanco. Pero yendo al grano, en el proyecto presentado durante la cata, la bodega riojana ha apostado por otras variedades más allá del tempranillo típico de la región, para luchar contra la globalización hacia la que se dirige el vino de Rioja.

Una iniciativa como ésta sólo podía estar liderada por una empresa con la suficiente solvencia económica y voluntad de correr riesgos. Hay mucho que ganar en todos los sentidos, pero en los pequeños suelen tener más peso, evidentemente, criterios como el rendimiento en producción o las tendencias del mercado. En esta ocasión sin embargo, el proyecto liderado por el propio Rafa Vivanco busca disponer de viñedos propios por toda la rioja para recuperar las variedades autóctonas, muchas de ellas casi perdidas, y encontrar el terruño más adecuado para cada una de ellas. Un proyecto ambicioso en el que Vivanco se ha metido de lleno, algo evidente al echar un vistazo a las cifras del Consejo Regulador, en las que observamos que para algunas variedades esta bodega aglutina más de la mitad de la superficie de cultivo de la D.O.C. Rioja.



Rafa Vivanco dirigiendo la cataRafa Vivanco dirigiendo la cata

En primer lugar Rafa habla de las uvas blancas y de cómo de un predominio en la región, debido entre otras razones a su ubicación geográfica, especialmente en la rioja alta, han pasado a ser minoritarias. Así por ejemplo la garnacha blanca ofrece más volumen pero una acidez menos marcada, una uva elegante que contrasta con la tempranillo blanco alvino, procedente de un esqueje que sufrió una mutación, y que proporciona una uva con un grado alcohólico alto y más acidez y estructura, con un fondo de flores blancas muy presente. Por último la maturana blanca, de la que catamos un 2012 con un año en barrica, ofrece ya más complejidad con presencia de aromas terciarios y una acidez muy elevada, aunque sin un aroma claro que la identifique. Tres uvas muy diferentes y con personalidad propia mostradas por tanto en una interesante cata, algunas de ellas aún sin embotellar al estar en rodaje, y que son una prueba viva del interesante camino abierto para ofrecer una gama de blancos variada en Rioja, aún a costa, como ya hemos comentado, de ir contra las tendencias de mercado y de una reducción en el rendimiento de las viñas.

Pasando a los tintos, comenzamos con una garnacha 2010 de la Colección Vivanco con muy pocas botellas, una uva que predominaba en la región hace no tantos años y que actualmente ha caído en picado en detrimento del omnipresente tempranillo. Esta garnacha muestra finura e intensidad, con notas de fruta negra que contrastan con la siguiente uva, la mazuelo, cuyas notas azules resultan muy sorprendentes. Por otra parte el maturana tinto 2011 que catamos a continuación ofrece un tanino no agresivo y menos notas parafínicas, terminando con una graciano 2008 vigorosa y rústica, extrema en todo: grado de alcohol, acidez, tanino… Notas de alquitrán, así como fruta negra e incluso pimienta negra.



Un interesante cierre para una cata de variedades autóctonas que ojalá recuperen a medio plazo su protagonismo en el terruño riojano y permitan a los consumidores experimentar toda una gama de matices, aromas y sabores para todos los gustos que son la viva imagen de un arte, el de hacer vino, que tiene mil caras, a pesar de que la globalización pretenda reducirlas a sólo unas cuantas…

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