Los vinos de la Patagonia Argentina y su irresistible Pinot Noir

Los vinos de la Patagonia Argentina y su irresistible Pinot Noir

Impulsada por el tesón y la pasión de los viticultores, los vinos de la Patagonia la convierten en la región vitivinícola más nueva y pujante de la Argentina.

Stella Dottavio 27 de febrero de 2024

Actualmente, en el sur de Argentina se producen vinos de clase mundial y con una identidad muy marcada, de estilo fresco y potente. Es que las condiciones del suelo y del clima (seco y frío, con vientos constantes y excelente insolación) se traducen en estructura, color y acidez natural, y también en una mayor sanidad. Destacan especialmente el Merlot y el Pinot Noir, siendo esta última cepa una de las más codiciadas y la que despierta más asombro por su gran versatilidad. Los vinos de la Patagonia están de moda.

En la zona Norte de la Patagonia (provincia de Neuquén), la región de San Patricio del Chañar se ha convertido en el epicentro de los vinos de la Patagonia y especialmente del Pinot Noir. Allí se afinca Familia Schroeder, una bodega que elabora nada menos que siete versiones de vinos con esa cepa: desde espumantes vibrantes, hasta tintos livianos, pasando por rosados, tintos concentrados y de cosecha tardía. Leonardo Puppato, enólogo de la bodega, explica que los Pinot patagónicos son únicos y concitan la atención de expertos y winelovers del mundo entero.

La Patagonia Argentina

La Patagonia se caracteriza por su clima extremo y geografía, que combina grandes extensiones desérticas y desoladas con montañas bajas y boscosas y, más allá, la majestuosa Cordillera de los Andes. Hacia el oeste, un circuito de lagos paradisíacos convoca a turistas de todo el mundo, y al este, se extienden las costas del Océano Atlántico.

Integrada por las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, la Patagonia posee una superficie de 930.731 km2. Históricamente, la región ha atraído la atención del mundo por sus bellezas naturales. Además, en lo que respecta a sus recursos, se destaca en la producción de hidrocarburos, la minería, la pesca, la producción de frutas y la ganadería ovina. Pero en las últimas décadas, una nueva industria ha cobrado enorme relevancia, cautivando a productores y consumidores por igual: la vitivinicultura. Como decíamos anteriormente, los vinos de la Patagonia hace tiempo que son una realidad.

Impulsada por el tesón y la pasión de los viticultores, la Patagonia se erige hoy como la región vitivinícola más nueva y pujante de la Argentina. Si bien la producción es sensiblemente menor a la de otras regiones (actualmente se producen unos 15 mil kilos de uva por hectárea mientras que en otras zonas llegan a 30 o 40 mil kilos), los vinos patagónicos se destacan por su estilo fresco y potente. Esas características distintivas han llevado al Instituto Nacional de Vitivinicultura de Argentina a impulsar el reconocimiento de la Patagonia como Indicación Geográfica, un sello que es altamente valorado por expertos y winelovers aficionados de todo el mundo.

Los vinos de la Patagonia son hoy en día un emblema y un símbolo de identidad de los vinos de Argentina

Vinos de la Patagonia que hablan del terroir

Actualmente la Patagonia cuenta con unas 3.800 (ha) dedicadas a la actividad, las cuales representan apenas el 2% de las de todo el país, pero que se distinguen por dar vida a los vinos de la Patagonia una clase mundial y una identidad muy marcada.

Las condiciones del suelo -mayormente pedregoso aunque con gran variedad de composiciones de acuerdo a su ubicación- y del clima -seco y frío, con baja humedad ambiente y vientos constantes, gran amplitud térmica y excelente insolación-, se combinan con la disponibilidad de abundante agua de riego.

Esas condiciones climáticas se traducen en uvas más pequeñas y en bajos rendimientos naturales, pero también en estructura, color y acidez natural. A la vez, los fuertes vientos contribuyen con una mayor sanidad, lo cual minimiza los defectos en la uva y, por lo tanto, la intervención en el viñedo y en bodega, al tiempo que favorecen la concentración de color en las variedades tintas, ya que desarrollan un hollejo de mayor grosor.

Las condiciones climáticas condicionan los vinos de la Patagonia

Distintas variedades favorecidas con el frío -especialmente las de ciclo medio y corto- se desarrollan en su máxima expresión en la Patagonia Argentina, adquiriendo características muy distintivas que se traducen en vinos de una frescura admirable.

Con el Pinot Noir y el Merlot como cepas destacadas y con otras tantas variedades que se dan con gran carácter, la región posee un enorme potencial que convoca tanto a emprendedores y pequeños productores como a grandes bodegas, que eligen elaborar los vinos de la Patagonia en esas latitudes, sorteando numerosos desafíos como las condiciones climáticas extremas y las enormes distancias que separan a los terroirs de las grandes urbes.

El marcado carácter de los vinos de la Patagonia

Los mosaicos de suelos que caracterizan a la región permiten cultivar un abanico enorme de variedades que se dan con un carácter distintivo, por eso es correcto hablar de una personalidad propia de los vinos de la Patagonia. Sin embargo, es posible detectar diversos matices según la zona, ya que la multiplicidad de suelos existentes en esta región vitivinícola generan texturas bien diferenciadas en los vinos.

Las tintas que más se destacan son Merlot, Pinot Noir, Malbec y Trousseau. Entre las blancas, las más relevantes son Chardonnay, Riesling, Pinot Gris y Gewürztraminer. Mientras que el Merlot patagónico da vinos de sabor suave, equilibrados y de intensidad aromática, el Pinot Noir brilla por su elegancia y suele utilizarse en la mezcla de la mayoría de los espumantes.

El Malbec -cepa emblema de la Argentina- es también la variedad más cultivada en la Patagonia, pero a diferencia del que se elabora en otras regiones -como el Valle de Uco, en Mendoza, o en el Norte del país- aquí ofrece elevada frescura, taninos finos y reactivos con una paleta de aromas florales muy característicos.

Viñedo Bodega Familia Schroeder

Un párrafo aparte merecen otros vinos de la Patagonia, los blancos. Según observa Wines of Argentina -institución que desde 1993 promueve el vino argentino en el mundo (@winesofarg), están marcando la diferencia: el Sauvignon Blanc produce un vino de calidad superior cuando se logra controlar el vigor de las cepas y las uvas se cosechan en plena madurez, mientras que el Chardonnay adquiere un decidido aroma frutal, de buen cuerpo y armónico.

San Patricio del Chañar, la joya neuquina

Dentro del contexto de los vinos de la Patagonia, se destaca en el Norte la provincia de Neuquén. Según datos de Wines of Patagonia -cámara empresaria integrada por bodegueros y productores patagónicos que se encarga de promocionar los vinos de la región (winesofpatagonia.org)-, a la fecha, esa provincia cubre 1766 (ha) plantadas en regiones como Añelo, Confluencia, Cutral Co y Chos Malal, siendo San Patricio del Chañar su polo vitícola más relevante y uno de los nuevos oasis establecidos desde 2002 en la margen sur del río Neuquén.

Allí, se destaca especialmente la producción de Familia Schroeder, bodega pionera en la zona, donde está presente desde 2002. De hecho, Leonardo Puppato, enólogo de la bodega desde su fundación, es hoy un referente en materia de vinos del norte patagónico.

El Pinot Noir ofrece vinos muy codiciados en todo el mundo. Típica de la borgoña francesa, la cepa adquiere en la Patagonia Argentina estilos muy diferentes a los del Viejo Mundo. Además es la variedad estrella de Familia Schroeder, es tan preciada la cepa que las 30 (ha) que dedica la bodega a su cultivo reciben especial cuidado, el suelo es sembrado con abonos orgánicos y naturales (compost) y verdeos como centeno.

Viñedo Bodega Familia Schroeder

Como especialista en la elaboración de Pinot Noir, Familia Schroeder cuenta con siete etiquetas de su porfolio en base a la variedad. “Tenemos plantados diferentes clones de Pinot Noir y vamos a incorporar Pinot Meunier para espumantes y Pinot Gris para vino blanco”, adelanta el enólogo.

La bodega lo elabora como base para espumantes en blanco, y en rosado para productos más frutados elaborados por método Charmat, o para los más complejos por método Charmat Lungo o método tradicional.

A criterio del especialista, las condiciones climáticas son el distintivo de la zona: “Los días son cálidos y soleados, y las noches frescas, con unos 20°c de amplitud térmica, esto nos da una excelente maduración, colores intensos, buen cuerpo, una acidez natural ideal y PH bajos que ayudan mucho en la conservación natural de nuestros vinos. Hay muy pocas precipitaciones anuales y vientos frecuentes, que les dan una excelente sanidad a nuestras uvas”, explica Puppato.

Las cepas más preciadas

Las bodegas aprovechan las condiciones únicas de San Patricio del Chañar y buscan resaltar las características propias del terruño, dando vinos distintivos, de alcoholes moderados, con equilibrados niveles de acidez, intensidad de color, aromas y cuerpo en tintos, y frescura y expresión aromática en blancos.

Los Malbec (658 ha) vibran con frutas rojas y estructura de paladar; los Cabernet Sauvignon (267 ha) alcanzan a madurar bien y definen un paladar frutal sin carácter de pirazinas, mientras que la cepa estrella, el Pinot Noir (238 ha), da vinos que combinan fruta roja, intensidad de sabor y frescura moderada.

En el caso de Familia Schroeder, el Malbec ocupa un 45% del total de viñedos plantados (182 ha). “Es nuestra producción principal por ser la variedad insignia de Argentina, pero somos una bodega referente en Pinot Noir y nos especializamos en este varietal. Un 25% del total de (ha) corresponde a esta variedad y la idea es seguir creciendo”, explica el enólogo.

Otra cepa protagonista del norte patagónico por las características que adquiere allí es el Merlot. Puppato reconoce que “se da muy bien”, pero señala que al ser una variedad que actualmente no se consume tanto, la cantidad de hectáreas plantadas se ajusta a lo que demandan las líneas de la bodega.

Fuentes:

  • Wines of Argentina
  • Wines of Patagonia
  • Enólogo Leonardo Puppato, de Bodega Familia Schroeder
Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada es Periodista gastronómico y director de la revista Con Mucha Gula. Su contribución al periodismo gastronómico va más allá de Con Mucha Gula, consolidándose como figura multifacética en el panorama... Ver más sobre el autor