Según un informe de OCU
Los yogures ya no caducan, pero tendrán fecha de consumo preferente
Lo que siempre supimos de que los alimentos duran más de lo que nos dicen, en la actualidad ya figura en las etiquetas. Los lácteos tenían tan poco margen que era difícil no acabar tirando alguno, ahora sabemos que innecesariamente. Pero este cambio podría también hacer que dejemos de saber cuándo se elaboraron los productos que compramos.

Redacción

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Publicado el
18/06/2014



Los yogures ya no caducan, pero tendrán consumo preferenteLos yogures ya no caducan, pero tendrán consumo preferente

Una tercera parte de todos los alimentos del mundo acaba en la basura. Para combatir este despilfarro, el Gobierno ha decidido que los yogures no tengan fecha de caducidad. Hasta ahora caducaban 28 días después de su fabricación y ahora tendrán una fecha de consumo preferente que decidirán las marcas.

La diferencia está en que algo caducado no se puede comer y algo que ha superado su fecha de consumo preferente sí, aunque sus condiciones ya no sean las mejores.

El yogur de tu nevera

Esta decisión se explica por una motivación puramente económica: los yogures no caducan en el resto de países de Europa, por lo que hasta ahora los fabricantes españoles competían en peores condiciones. Los yogures de tu nevera serán, en principio, los mismos. De hecho, podrías habértelos comido caducados y no habría pasado nada. Otra cosa es que los fabricantes estiren tanto las fechas de consumo preferente que finalmente la calidad se resienta.

¿Qué dice la gente?

La OCU ha realizado una encuesta a un panel de consumidores de productos lácteos, con los siguientes resultados:



  • Un 40% cree que nada de esto va a cambiar la calidad de los yogures.
  • Un 32% cree que no influye en la seguridad de los yogures, pero que una vez superada su fecha de consumo preferente se notará en la calidad: sabor, textura, etc.
  • Un 21% cree que los yogures serán de mayor calidad, para así poder aguantar más tiempo.
  • Un 7% desconfía de esta medida.

Sin ninguna fecha en absoluto

La inmensa mayoría de alimentos se deterioran con el paso del tiempo (pierden sabor, color y olor, se endurecen…) pero muchos lo hacen sin que esto suponga un peligro para el consumidor.

Así, hay alimentos que no llevan ni fecha de caducidad ni fecha de consumo preferente: las bebidas alcohólicas con más de 10 grados, frutas y hortalizas frescas, pan y bollería de consumo en 24 horas, vinagre, sal, azúcar, chicles…

La Comisión Europea ha propuesto ampliar esta lista, incluyendo:

  • Embutidos crudos curados que no necesitan permanecer en frío (como el salchichón).
  • Pescado salado (como el bacalao) y otros alimentos crudos en salazón o vinagre (boquerones).
  • Quesos duros.
  • Conservas en envases de vidrio.
  • Pasta seca, arroz, sémola, cous cous…
  • Café y té.
  • Especias, agua embotellada, harina…

Un posible ataque a la calidad de lo que comemos

Si se eliminan todas estas fechas de consumo preferente, el consumidor no sabrá cuándo se fabricó lo que va a llevarse a la boca. Puede no ser un peligro, pero supone abrir la puerta a la venta de alimentos de baja calidad (y al mismo precio que los que no están rancios). En resumen: una medida pensada para los supermercados, que ya no tendrán que deshacerse de ciertos productos al superar una fecha. Pero, ¿qué pasa con los consumidores?

La solución sería fijar unas fechas razonables, con el suficiente margen para que no haya que tirar a la basura tonelada de alimentos, pero al mismo tiempo garantizando un mínimo de calidad. Estas fechas deben fijarse según criterios objetivos (cuánto tarda un alimento en ponerse rancio) y no según criterios comerciales (productos que duran más o menos en función de su temporada de mayor consumo). Otra solución sería incluir, al menos, la fecha de fabricación, para que el consumidor disponga, al menos, de alguna referencia a la hora de la compra o del propio consumo.



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