Hoteles gastronómicos con encanto
Marqués de Riscal: alojarse en una obra de arte
Eva Celada

Eva Celada

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Publicado el
16/04/2013



No es frecuente comprobar en primera persona cómo la tradición y la innovación se funden, y quizá eso es lo que más impresiona al viajero cuando mira desde la carretera la impresionante imagen del hotel creado por Frank O. Gehry (quien al parecer dio el sí al proyecto con una copa de vino de la bodega en la mano) y, al otro lado, la iglesia de Elciego, que posiblemente sea más antigua que la propia bodega, creada en 1858 por Guillermo Hurtado de Amézaga. Pero en esa imagen, con ambas estructuras rodeadas de viñedos, uno se pregunta si ha regresado al futuro o se ha trasladado al pasado. También a veces, y sobre todo al atardecer, la pregunta es si esa escultura, con forma de olas de vides, no saldrá volando con todos sus huéspedes dentro…

Muchas veces lo único que queda al periodista que tiene que tiene que hablar de un establecimiento es contar su experiencia. Algunos lectores dirán que tal vez a nosotros nos tratan mejor; no lo creo, quizá en la recepción, quizá te den una habitación mejor, adaptada, una suite junior, etc… pero enseguida percibes esa inercia común donde actúan clientes, trabajadores, proveedores, como si de una obra teatral se tratara.

¿Cómo se llego a crear este hotel en este pueblo? Todo empezó por la bodega, en 1862 se embotellaron los primeros caldos, y treinta años después, Marqués de Riscal es el primer vino no francés que consigue el diploma de Honor de la Exposición de Burdeos. En la actualidad se exporta a casi 100 países el 60% de su producción. En 2006 se inaugura la Ciudad del Vino, en lo que se denomina el chateâu español del siglo XXI.



Vista de Elciego desde la terraza del BistróVista de Elciego desde la terraza del Bistró

El hotel cuenta con 45 habitaciones, un spa con tratamientos con vino, piscina con chorros, cabinas de masajes, etc., además de dos restaurantes, uno de ellos con una estrella de la Guía Michelin;  una hermosa biblioteca en su último piso con terraza y un bar vinoteca. Todo ello perfectamente adaptado y con impresionantes ventanales al pueblo, por la noche las vistas desde dentro y desde fuera deben verse. Con el alojamiento, el hotel obsequia con una botella de vino y dos copas para tomarlo en la habitación y también con una visita con cata a la bodega, donde se encuentra La Catedral, con una colección única compuesta por botellas de todas las añadas producidas por la bodega desde la primera añada en 1862. A esta zona, además de los visitantes habituales, se acercan personalidades como el Rey, quien en su última visita tuvo el privilegio de probar el vino embotellado en su año de nacimiento.

Uno de los mágicos rincones de la bodegaUno de los mágicos rincones de la bodega

Burdeos o la Toscana nada tienen mejor que esta zona de la Rioja Alavesa: ni en instalaciones, ni en paisajes naturales, y además está tan cerca que merece la pena. Un fin de semana con cena en el restaurante del hotel, el magnífico desayuno, la visita a la bodega y una excursión por la zona puede ser un plan perfecto para celebrar un aniversario o, sencillamente, para darse un capricho.



En algunos momentos quien les escribe tuvo la sensación de vivir en una escultura, en una obra de arte. ¿Qué tiene eso de bueno? Que te sientes especial, que sabes que estas en un lugar único, como única es la experiencia que se vive en este hotel.

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