Comprar, comer y beber en el madrileño barrio de Chueca
Mercado de San Antón: la gastronomía como ocio
Eva Celada

Eva Celada

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
23/05/2011



Vista general del Mercado de San Antón desde su segunda plantaVista general del Mercado de San Antón desde su segunda planta

Con tan sólo unos días de funcionamiento visitamos el Mercado de San Antón, ubicado en pleno barrio de Chueca, uno de los mas concurridos de Madrid. El mercado cuenta con tres plantas, en la baja hay una pescadería, una carnicería de Raza Nostra que sólo vende hamburguesas, algunas de ellas diseñadas por el cocinero Juan Pozuelo, una carnicería convencional, una charcutería y una pastelería-panadería de Viena la Baguette. En la segunda planta cuenta con diferentes bares donde se pueden degustar desde sushis hasta tapas, barras altas e incluso un espacio cultural para exposiciones. Finalmente, en la última planta hay un restaurante con terraza en la azotea donde los visitantes podrán tomar los pescados y las carnes que hayan comprado y que les cocinaran en el mismo al precio de 4,50 euros por producto cocinado, pudiendo acompañar la comida con una guarnición de patatas o verduras.  El restaurante, perteneciente al grupo 5 Jotas, completa el menú con su propia oferta, y no permite que el comensal deguste entrantes o postres del mercado, teniendo en este caso que consumir los ofertados por el propio local.

La terraza es muy agradable y se augura su éxito para las noches de veranoLa terraza es muy agradable y se augura su éxito para las noches de verano

En su primer fin de semana, el Mercado de San Antón se ha perfilado como un espacio donde compran desde las personas que viven en el barrio hasta las decenas de turistas que se acercan a conocer un poco más de cerca la gastronomía española, especialmente el jamón, donde 5 jotas tiene mucho que decir. Mención especial merecen las fruterías: coloristas, bien surtidas y con precios no excesivamente disparatados. La zona más cool, la terraza, cuenta con mesas bajas, incluso sillones, para estar cómodamente tomando algo, en esa zona se juntan curiosos, turistas y también personas que desean alternar.

La frutería, llena de color, es uno de los locales más concurridosLa frutería, llena de color, es uno de los locales más concurridos

Personalmente recomendamos la frutería, y el local que ofrece croquetas de distintos tipos, para tomar o llevar, todas ellas exquisitas. En el otro extremo tenemos la sushitería, cuyo punto de los sushis e incluso el tipo de arroz utilizado para su elaboración dan mucho que pensar, aunque todo está en rodaje y al final será el público quien dará el veredicto. Su amplia oferta convierte al Mercado de San Antón en un centro comercial con una oferta variada y muy bien pensada para competir con los supermercados, hipermercados y centros de ocio potenciando el disfrute del visitante con un trato más personal y cercano, y la opción de degustar el producto además de comprarlo.

Detalle de la pescadería del Mercado de San AntónDetalle de la pescadería del Mercado de San Antón

El Mercado cuenta también con un servicio de atención a domicilio sin coste y un parking que el sábado 14 aún no estaba concertado y que tiene un precio realmente elevado 2,40 euros la hora, un detalle que los clientes recibirán con desgana tras horas de compras, aunque se está cerrando un acuerdo para subvencionar la primera hora. Hay que comentar que el aparcamiento cuenta con un ascensor que lleva a todas las plantas, aunque las colas en cada piso hacen pensar rápidamente que haría falta alguno más para cubrir la demanda de un público con carritos, sillas con niños, sillas de ruedas o la a menudo pesada cesta de la compra. Los puestos tampoco contaban con el distintivo y las bolsas para meter la comida que se puede cocinar en el restaurante, y la mayoría no tenían ni idea del sistema como, por ejemplo, que había que reservar mesa previamente. Seguro que con algo más de rodaje estas incidencias quedarán superadas.

Viena la Baguette vende sus ricos panes en el mercadoViena la Baguette vende sus ricos panes en el mercado

Muchos curiosos hacían fotos, probaban la comida: fruta partida, jamón al corte, quesos… Otros se sentaban a tomar algo, viendo pasar a la gente, mientras el restaurante se llenaba sobre las tres de la tarde. Tuvimos ocasión de probar dicho restaurante, con su ingenioso y divertido funcionamiento usando unas bolsas de papel en las que se introduce el producto en los pisos inferiores del mercado identificados con el logotipo del restaurante y se indican tanto la la forma de cocinarlo como la guarnición que deseamos para acompañar, con un coste de 4,50 euros por pieza cocinada: en nuestro caso un rodaballo para cuatro personas equivalía a una pieza y dos hamburguesas fueron dos piezas (cuidado con subir con el paquete de doce minihamburguesas porque se masca la tragedia…).

Las lechugas, en una paredes de la frutería, aportan colorido y vistosidadLas lechugas, en una paredes de la frutería, aportan colorido y vistosidad

El resultado final de nuestra experiencia, todo hay que decirlo, fué bastante regular: las gambas a la plancha no recibieron su necesaria ración de sal, el rodaballo al horno resultaba igualmente insípido y algo pasado, y las hamburguesas no tuvieron mejor suerte: achicharradas. Las guarniciones, patatas asadas y fritas, más de lo mismo. Sin embargo, el jamón que pedimos como aperitivo y el pan con tomate estaban deliciosos. Se entiende porque están rodando, pero hay que advertirles con los puntos de cocción para evitar una desagradable sorpresa. Esperemos que con el paso del tiempo todo se asiente porque la idea es realmente interesante y será un éxito dada la afluencia de visitantes y de locales en la zona.

En resumen: el de San Antón es un mercado que hay que conocer y que demuestra lo que siempre decimos en esta revista y es que la comida divierte y vende, y que tanto comprarla como degustarla en un espacio agradable es una propuesta con éxito asegurado.

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HAY 2 COMENTARIOS
  1. Avatar de Guille Enviado por
    Guille
    29 junio 2011, 7:26 pm

    Es la segunda vez que me paso.

    La primera vez fué a los 2 dias de la inauguración.

    La 1ª planta me pareció la más aceptable. Los puestos de venta está muy bien colocados, limpios y nuevos pero con precios elevados, algo que es de esperar.

    La 2ª planta de tapeo fue un desproposito. Vino blanco caliente, mesas sucias, tapas elaboradas sin precisión, camareros sin ningún tipo de conocimiento de hostelería.

    Al ver la ignoracia sobre los vinos que había disponibles y trás parar antes de servirme un vino blanco frio decidí tomarme una caña con el regalo de la cara de desaprobación del camarero novato.

    El vaso calentito de la caña hizo que me diera prisa antes de que subiera demasiado la temperatura.

    Después de elegir un erizo de mar y tardar mas de 1 minutos decidí dar por finalizada mi experiencia en el recinto.

    Hoy he vuelto para conocer el restaurante de la 3ª planta. Al elegir terraza no puedes pedir menú, algo que no me importa.

    Tienes la posibilidad de comprar en la 2ª planta pescado o carne y que te lo preparen en el restaurante una buena y poco original idea que mas tarde comentaré.

    Elegí los platos disponibles. De entrada arroz meloso de verduras y ceviche de pulpo. De segundo chipirones con pisto y bacalado confitado con risoto de verdura y gambas.

    El ceviche…no lo era, no tenia leche de tigre, en su lugar llevaba un aceite que ni siquiera era de oliva con lechuga. Una autentica mentira.

    El arroz meloso no tiene nombre y voy a comentar a la vez el risoto que pedí de segundo, pues bien, ambos arroces eran lo mismo, la diferencia era una gamba frita encima del risoto de acompañamiento del risoto.

    El pisto de los chipirones??? era el que utilizaron para el arroz. Como lo oyes, para el arroz meloso y el risoto que en realidad es el mismo. Además la persona que me acompañaba, experta en verduras y que tiene a su alcance la verdura más fresca y de cultivos de familiares, me comentaba que el pisto era de bote, algo que saltaba a la vista y después al gusto. Realmente asqueroso.

    El bacalado confitado era un bacalado desalado y supuestamente confitado, evidentemente estaba mas seco que un martini.

    En cuanto a los vinos de osborne…Sólo se podía pedir un verdejo de rueda, en mi opinión al final de la cata se quedaba un gusto a albariño que desmoronaba cualquier critica positiva del vino.

    Todo esto por 66€

    En la mesa de al lado compraron unos chuletones de ternera y ante tanta incompetencia me animé a pedirles un trocito para ver que tal cocinaban la carne. Fué horrible, que manera de desaprovechar es magnifico trozo de carne.

    En resumen:

    Una gran terraza para una gastronomia deplorable. Totalmente desaconsejable

  2. Avatar de Fran Enviado por
    Fran
    23 mayo 2011, 9:19 pm

    Me parece una idea fabulosa. La próxima vez que vuelvas a Madrid (mi tierra), intentaré acercarme para disfrutarlo y comprobarlo de primera mano.

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