Metales pesados y alimentos ¿afectan a nuestra salud?

Metales pesados y alimentos ¿afectan a nuestra salud?

Los Metales Pesados y alimentos son un binomio que asusta. Hoy el presidente del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas nos explica todo lo que debemos saber.

6 de abril de 2024Actualizado el 18 de abril de 2024

Siempre, y especialmente en los últimos tiempos, son varias las voces que advierten de la presencia creciente en algunos alimentos de metales pesados (mercurio, cadmio) y de otros componentes, como el arsénico o el plomo, todos ellos perjudiciales para la salud. ¿Qué hay de cierto? ¿Cómo y en qué alimentos pueden encontrarse estas sustancias? ¿Qué medidas podemos tomar para evitarlo? ¿Qué sabemos del binomio Metales pesados y alimentos?

Vamos a resolver todas estas dudas de la mano de Manuel Moñino, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

¿Son seguros los alimentos que consumimos?

Los metales pesados, el plomo o el arsénico son elementos presentes en la naturaleza que pueden pasar a la cadena alimentaria por la contaminación del agua o el suelo.

Su ingesta genera una alta toxicidad en nuestro organismo, en especial a grupos vulnerables como niños de corta edad, mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

Manuel Moñino deja claro que “lo primero que hay que transmitir es tranquilidad: la presencia de estos metales en los alimentos está regulada y revisada por normativas autonómicas, nacionales y europeas, que evalúan la exposición a ellos y el riesgo que esta conlleva para la salud humana los Metales pesados y alimentos, además de fijar el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios”.

Metales pesados y alimentos ¿afectan a nuestra salud?

Pescados y mercurio: en qué casos debemos controlar su consumo      

Uno de los mensajes sobre Metales pesados y alimentos que escuchamos de forma habitual es el de reducir el consumo de pescados con alto contenido en mercurio.

El metil mercurio, que es la forma química en la que el mercurio se halla en los pescados, es altamente tóxico y afecta al sistema neurológico del feto y de niños en desarrollo.

Las especies con mayor contenido en este metal son los grandes peces depredadores, como el emperador, el atún rojo, el pez-espada, el lucio, el marrajo o los siluros.

Tal y como explica Moñino para arrojar luz sobre los Metales pesados y alimentos, es que la limitación del consumo de estas especies con alto contenido en mercurio es la manera más eficaz de minimizar el riesgo de exposición al mismo. El nutricionista recomienda controlar su ingestión especialmente en los grupos poblacionales de riesgo, para no superar la exposición semanal tolerable a este metal. Tal y como recuerda, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) recomienda que las mujeres embarazadas o buscando estarlo, aquellas en proceso de lactancia y los niños menores de 10 años deben evitar el consumo de pescados azules grandes. En niños entre 10 y 14 años, sí se pueden consumir estas especies, aunque no se deben superar los 120 gramos al mes.

Esta restricción no afecta a pescados blancos (magros y semigrasos) ni a los azules de menor tamaño, como sardinas, boquerones, salmón, jureles, caballa, etc. De hecho, un consumo de hasta 3-4 raciones por semana de este tipo de peces durante el embarazo se asocia con efectos beneficiosos tanto sobre el desarrollo neurológico en niños, mientras que en los adultos se relaciona con una reducción del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular.

El pescado ¿es uno de los alimentos que puede contener Metales Pesados?

Mariscos y cadmio: ¿es realmente peligroso?

Desde hace algunos años, los expertos advierten sobre el peligro de ingerir las vísceras de los crustáceos (por ejemplo, chupar las cabezas de langostinos) por el alto contenido en cadmio que contienen estas partes del marisco.

Este metal tiene un alto poder cancerígeno y se acumula en el riñón, pudiendo generar problemas renales graves, así como desmineralización de los huesos.

Las vísceras y los animales que se suelen consumir enteros, como es el caso de los mariscos crustáceos (gambas, cangrejos, cigalas, etc) poseen un alto contenido en cadmio. La cabeza de un crustáceo puede tener hasta cuatro veces más de este componente que su abdomen, y el cuerpo del cangrejo (interior del caparazón) supera en 30 veces el que contendrían sus apéndices.

Por ello, Manuel Moñino recomienda el consumo de cabezas y vísceras de estos crustáceos únicamente de manera ocasional -“No pasa nada por chupar alguna cabeza de estos crustáceos”, puntualiza-. De manera habitual, es preferible ingerir únicamente las partes blancas del abdomen (en el caso de las gambas, langostinos y cigalas), y las patas en el caso de los cangrejos.

Metales pesados y alimentos: ¿Qué otros alimentos pueden estar contaminados y cómo afectan a nuestra salud?

Se habla de que algunas plantas que absorben agua del suelo, como el arroz, podrían tener concentraciones cada vez más elevadas de arsénico debido al aumento de la contaminación, con los consiguientes efectos tóxicos para la salud de las personas.

Sin embargo, según la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), la exposición global de arsénico inorgánico en la dieta, teniendo en cuenta todas las fuentes posibles (no solo el arroz), supone un margen de exposición pequeño o inexistente. Actualmente, en la Unión Europea hay establecidos límites máximos de arsénico en arroz y productos derivados de éste, revisándose periódicamente las cuantías fijadas en función de la evidencia científica.

También el agua, al pasar por tuberías de plomo, puede estar contaminada por este elemento, que ha sido catalogado como probable carcinógeno y con efectos neurotóxicos si se acumula en el organismo. Los niños de corta edad son particularmente vulnerables porque, según la fuente de contaminación de que se trate, llegan a absorber una cantidad de ploma entre 4 y 5 veces mayor que los adultos. Por tanto, se recomienda beber agua mineral y evitar alimentos envasados en recipientes con esmalte de plomo o soldados con este metal como forma de que Metales pesados y alimentos no estén relacionados.

Recomendamos beber agua mineral

Una alimentación segura y controlada

Tras repasar la presencia de determinados elementos en nuestra alimentación, la pregunta que nos surge sobre los metales pesados y alimentos es clara: ¿es seguro lo que comemos?

Desde el CGCODN, Moñino nos tranquiliza con un “Sí” por respuesta. Y añade: “No hay que sobredimensionar el riesgo. Debemos confiar en las autoridades sanitarias y seguir sus consejos, eso sí, estando atentos a las informaciones y a la exposición a metales pesados, tanto de los alimentos que consumimos como del resto del entorno en que vivimos”.

MANUEL MOÑINO es Dietista-nutricionista especializado en Salud Pública. Es presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, presidente y coordinador de proyectos del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Les Illes Balears (CODNIB) y del Comité Científico de la Asociación para la promoción de frutas y hortalizas “5 al día”. Miembro de la Federación Europea de Asociaciones de Dietistas EFAD e investigador adscrito a CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III para los estudios PREDIMED y PREDIMED PLUS. Autor de numerosos artículos y publicaciones científicas, ha presentado comunicaciones en numerosos congresos nacionales e internacionales.

Rebeca Valenciano

Rebeca Valenciano es Responsable de Comunicación en el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas de España, una destacada profesional que desempeña un papel vital en el ámbito de la nutrición y la comunicación en España.... Ver más sobre el autor