Millésime Madrid 2010: un parque de atracciones gastronómico

Redacción

Fotografías:
Millésime

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Publicado el
25/10/2010



Los chefs de Galicia, comunidad invitada, unieron sus fuerzasLos chefs de Galicia, comunidad invitada, unieron sus fuerzas

El pasado viernes cerró sus puertas la edición de este año del Salón Millésime Madrid. Parece que este año el éxito ha sido rotundo y que en las comidas que pagan las empresas la lista de espera ha sido de órdago. La organización ha tenido que hacer encaje de bolillos para poder colocar en las mesas a los 800 invitados y ejecutivos premiados diariamente por su Compañía con una comida o, simplemente, con una entrada al recinto. (Se comenta que estas invitaciones son causa de celos y recelos entre los profesionales no distinguidos por su Empresa).

Millésime Madrid 2010 ha contado con la presencia de ciento quince chefs, entre los que se echaba en falta a alguna “primissima dona”. (Aunque más que dignas y a veces mejores, primeras, segundas y terceras, sí que estaban) y un país invitado, que fue Méjico, y que sorprendió a los presentes con platos insólitos como el magnífico Aguachile de almejas que hace el restaurante Pujol en el D.F. y el Pollo pibil (emulando la yucateca cochinita) de José Burela en Veracruz, los cuales eran poseedores de esos frescos y restallantes aromas de cilantro y chiles que daban el punto exótico necesario de la cocina centroamericana.

Una buena organización es básica para atendar a 800 comensales cada díaUna buena organización es básica para atendar a 800 comensales cada día

Un lujo de medios con la misma ecléctica y cool decoración del año pasado -crisis es crisis-, en el que los cocineros apabullaban al visitante con su carrusel sin fin (valga la redundancia) de cocina en miniatura. Los atareados equipos de tres chefs con sus correspondientes equipos se ganan lo cobrado sin lugar a dudas en algo que se asemeja a un pase de cocina de ocho horas diarias, en el que el que dirige no puede gritar al compañero de al lado como sucede en ocasiones en la vida real.

Cualquier imagen que pueda dar de este evento es puntual. Una foto gustativa que me llevé de recuerdo y que no significa demasiado fuera del momento en que pasé por determinado stand. Muy bien los gallegos: Marcelo Tejedor con su blanca chaqueta en la que aparecía su nombre e incluso su teléfono nos deleitó con una merluza impresionante y los Pepes (Vieira y Solla) que fueron, sin duda, lo más reseñable del Salón.

Carme Ruscalleda aportó unos chutneys insólitos que dejaban a la imaginación del comensal dónde usarlos y presentó en sociedad su joint venture con Viña Alcorta en forma de Gastrovinos o gominolas de vino con frutas liofilizadas. Chuches para adultos.

Apabullante el taller de gin-tonic en el que descubrimos más de una ginebra nueva y el Gintonic Perfecto, éste último creado por el reputado barman Javier de las Muelas:

  • En vaso grande de sidra tipo colodrio se echan cinco cubitos de hielo de gasolinera, aunque él dice siete u ocho compactos y traslúcidos que nuestras neveras domésticas no consiguen.
  • Seis centilitros de ginebra y treinta y tres (o una lata) de tónica.
  • Removemos con mucha suavidad con cucharilla de cocktail para que no se pierda demasiado gas y le añadimos una rodaja de lima. Voilá: Sencillo, ligero y delicioso.
Los cócteles han sido, una vez más, protagonistas indiscutibles de Millésime MadridLos cócteles han sido, una vez más, protagonistas indiscutibles de Millésime Madrid

Otros puntos interesantes fueron el taller de cócteles en el que la protagonista fue la cerveza Mahou, sabiamente dirigido por el mismo Gurú, catas de vinos de la Mancha por el Presidente de la Unión española de catadores, Fernando Gurucharri, jamones de Castro y Gonzalez, COVAP y Juan Pedro Domecq que nos hicieron disfrutar de magníficos ibéricos. Por otra parte, la zona titulada “De tapas por Madrid” con los Restaurantes Imanol Belaunde, Arzábal, Ole Lola, El Fogón de Trifón, La Máquina de la Moraleja y Viavélez, que nos demostraron los nuevos aires de micro-alta-cocina que recorren la Capital.

En la calle del vino tuvimos oportunidad de probar los clásicos de Chivite, el Toro de Numanthia Termes, que por primera vez va a ser vendido en territorio nacional y que conocíamos de haber quedado en segundo lugar de los mejores cien vinos del “Wine Spectator” el año pasado, Clos Mogador y la siempre sorprendente bodega Paco y Lola nos ofreció un albariño serio por dentro y divertido por fuera Iwine del que hablaremos en un futuro cercano

Las comidas diarias allí dadas en los restaurantes temáticos por nueve chefs en grupos de tres, dirigidos por Paco Roncero y Joaquín Felipe a los fogones consistieron en la realización de dos platos por cocinero que eran finalizados por un postre fruto de la simbiosis entre Mario Sandoval y Dulcemanía.

"Contener a los chefs" era tarea difícil en un evento como éste"Contener a los chefs" era tarea difícil en un evento como éste

En la que tuvimos ocasión de asistir, se destacó Ricard Camarena, del restaurante Arrop de Valencia, con una magnífica Pescadilla en salazón con jugo de amontillado, acompañado como no podía ser de otra forma por un Amontillado del Duque. A corta distancia estuvieron el no por sencillo menos sabroso plato de Pochas frescas de temporada con fritada de tomate de Francis Paniego (Echaurren) y un magnífico Gyoza de rabo de toro y foie gras con salsa de trufa de Schilo Van Coevorden (Finca Cortesín).

Millésime Madrid es una feria singular en la que no hay patosos ni coleccionistas de folletos, y en la que los trajes oscuros en hombres y la peluquería reciente en las mujeres hacen que sea algo distinto. Como decía al principio, la empresa paga e invita a sus clientes y empleados destacados a relacionarse con la Gastronomía. Un parque de atracciones gastronómico al que no hay que darle demasiadas vueltas. Disfruten, los que puedan hacerlo, sin más.

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