Las bondades del clima mediterrÔneo suponen un atractivo añadido a la hora de planificar una escapada a la Costa Daurada. Cualquier época del año es perfecta para visitarla, incluso, las últimas semanas del calendario. Aquà hay mucho mÔs que sol y playa y les va a encantar. ¿Nos vamos?
Reus, la cuna del Modernismo y del vermut
Iniciemos esta aventura con un viaje en el tiempo, concretamente hasta el siglo XVIII, cuando Reus cotizaba junto a ParĆs y Londres los precios de licores. Fueron dĆ©cadas de progreso que transformaron profundamente la fisionomĆa de la ciudad. A finales del XIX llegó a tener cerca de 30 factorĆas elaborando este aromĆ”tico aguardiente para numerosas marcas, algunas de las cuales aĆŗn se comercializan como Yzaguirre, Miró o Vermuts Rofes. Desde entonces la ciudad sigue siendo una referencia mundial de esta peculiar bebida.
Para adentrarnos en su fascinante historia ademĆ”s de saborearlo les proponemos una ruta turĆstica muy especial. Nos vamos al Museo del Vermut, ubicado en un bello edificio modernista original de 1918 en el centro de la ciudad. El espacio atesora una colección Ćŗnica en el mundo con miles de objetos como botellas, carteles, etiquetas, documentos⦠Un autĆ©ntico paraĆso para los amantes de este especiado elixir en el que podrĆ”n conocer en profundidad todos sus secretos durante las visitas guiadas que organizan. AdemĆ”s el museo cuenta con restaurante-vermuterĆa cuya carta contiene mĆ”s de 30 referencias de vermuts. La Casa del Vermut y el Vino, en la Estación Enológica, o la antigua fĆ”brica de Vermuts Rofes, convertida en restaurante, resultan tambiĆ©n paradas imprescindibles para disfrutar sorbo a sorbo de este irresistible itinerario.
Tras las huellas de Antoni GaudĆ

Pero existen otras poderosas razones para escaparnos a la capital del Baix Camp, una de ellas por su arquitectura. Antoni GaudĆ, padre del modernismo catalĆ”n, nació aquĆ el 25 de junio de 1852 y aunque no hay un solo edificio que lleve la firma del genio reusense en toda la ciudad, sĆ que podemos sumergirnos en su maravilloso universo visitando el GaudĆ Centre. En su interior se exhiben, entre otras cosas, objetos personales y maquetas interactivas que nos ayudan a entender su personalĆsimo trabajo. En la Ćŗltima planta un extraordinario montaje multimedia nos invita a sentir, tocar y admirar todos los elementos de su fascinante obra.
Otro de los nombres por excelencia de este estilo arquitectónico es el de LluĆs DomĆØnech i Montaner. En la bulliciosa plaza del Mercadal encontramos uno de sus diseƱos mĆ”s sublimes: la casa NavĆ s, una autĆ©ntica joya modernista, la Ćŗnica en toda Europa que se conserva intacta desde su construcción entre 1901 y 1908. No dejen de visitarla. Su sello lo encontrarĆ”n ademĆ”s en la casa Rull (1900) y en la Gasull (1911), ambas en la cĆ©ntrica y comercial calle de Sant Joan.
Hasta 26 referencias encontrarĆ”n en la Ruta del Modernismo. Una magnĆfica manera de disfrutar de este excepcional patrimonio mientras recorremos cada rincón de la ciudad. Las casas Carpa y Laguna de Pere Caselles i Tarrats en la calle Monterols, la casa Marco de Pere DomĆØnech i Roura en el arrabal de Santa Ana o las casas Querol, Punyed y BartolĆ en la calle de Llovera son algunas de ellas. El itinerario estĆ” perfectamente seƱalizado y en cada parada encontrarĆ”n una placa con toda la información necesaria como el arquitecto que lo diseñó o el aƱo de su construcción.
Tarragona. Pasado y presente de una ciudad Patrimonio de la Humanidad

Son tantos y tantos los motivos para acercarnos hasta esta perla de la Costa Daurada que en realidad apetece quedarse una larga temporada. ĀæPor dónde empezar? QuizĆ”s la mejor manera de tomarle el pulso sea imbuirnos de su glorioso legado romano. Basta con pasear por sus calles y plazas para evocar la magnitud de la urbe y el bullicio que latĆa en el entramado de la que fuera capital de la Hispania Citerior. En el edificio de la antigua Audiencia de Tarragona existe una magnĆfica maqueta de Tarraco tal y como era en el siglo II d.C. perfecta para entender el trazado de la actual metrópolis que, en parte ha crecido adaptĆ”ndose a su primitiva estructura. Con esta imagen en la retina, fĆjense en la configuración de la plaza del Font ubicada en el espacio que antaƱo ocupaba el circo. AĆŗn es posible apreciar los restos porticados mientras hacemos una pausa en alguna de sus concurridas terrazas o realizamos alguna gestión bancaria. Recorran las murallas; visiten el Forum, autĆ©ntico centro polĆtico y social de sus gentes; asciendan por la escalinata que conduce hasta la catedral de Santa Tecla, emplazada en el mismo lugar que sustentaba las columnas del templo dedicado a Augusto; admiren los restos del teatro que tenĆa una capacidad de 6.000 espectadores; el grandioso anfiteatro erigido extramuros frente al mar; el monumental acueducto de las Ferreras (conocido como Puente del Diablo), el Arco de BarĆ” o la Torre de los Escipiones, a las fueras de Tarragona.
Su exultante pasado imperial compite con numerosos atractivos de época mÔs moderna. Asómense al llamado Balcón del MediterrÔneo, un excepcional mirador sobre el mar con unas vistas impagables de la costa. Desciendan por la Rambla Nova, su principal arteria, adornada con bellos edificios, muchos de ellos de estilo modernista, como son el Colegio de las Teresianas, las casas Rabadà , Bofarull o la impresionaste Casa Salas obra de Ramón Salas i Ricomà construida en 1907 como vivienda para el propio arquitecto.

Si de tanto caminar se les ha abierto el apetito, tranquilos porque en este aspecto Tarragona tampoco defrauda. GuĆen sus pasos hasta el popular mercado Central, en la plaza de Corsini. Primero contemplen su arquitectura, estĆ”n ante un edificio modernista catalogado como Bien de InterĆ©s Local, remodelado Ćntegramente en 2017 para recuperar todo su esplendor. Tres naves abovedadas, sustentadas por columnas de hierro, acogen coloridos puestos asĆ como varios establecimientos donde probar su rica gastronomĆa local.
Si de fogones hablamos, El Serrallo, el coqueto barrio de pescadores, es parada obligada a cualquier hora del dĆa. Su ambiente marinero se palpa en sus sencillas casitas, en la sede de la antigua cofradĆa de pescadores o en el Museo del Puerto de Tarragona que ocupa un antiguo almacĆ©n y cuyo interior nos acerca a la historia de este enclave marinero. TambiĆ©n en sus numerosos restaurantes que ofrecen una deliciosa carta con los platos mĆ”s exquisitos y tradicionales de la zona. Pescados, mariscos, arroces, fideuĆ”s o una sabrosa y reconfortante escudella, acompaƱados por alguno de los vinos elaborados en estas tierras. Y no olviden dejar sitio para el postre, mel i mató, crema catalanaā¦
ĀæAperitivo o sobremesa? Es la hora del vermut
Ya sea como aperitivo o para alargar la sobremesa, lo cierto es que el vermut apetece a cualquier hora y en cualquier sitio, pero ya que podemos elegir hagĆ”moslo en Reus. ĀæYa saben cómo van a pedirlo? QuizĆ”s la mejor opción sea tomarlo bien frĆo y con una aceituna como cuentan lo tomaba Cary Grant antes de cada rodaje, porque decĆa que le relajaba. Sea como sea, beban con moderación y disfruten de cada sorbo con la mejor compaƱĆa de este territorio excepcional que es la Costa Daurada.





