Diversidad paisajística, buenos productos gastronómicos y todo muy auténtico
Nicaragua: cinco razones para visitarla
Desde los volcanes a los lagos o de los mares a las selvas, pasando por sus bonitas ciudades, Nicaragua nos brinda todo el encanto que el viajero busque. La diversidad de paisajes proporciona alimentos diferentes y ricos; además, la sencillez y autenticidad de su gente y sus pueblos transmiten buenas sensaciones.
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

Fotografías:

Traducción:

Actualizado
03/10/2018



Tierra de volcanesTierra de volcanes

Nicaragua está situada en Centroamérica y, con solamente 130.000 km2, cuenta con costa al océano Pacífico y también al Atlántico, mediante el mar Caribe; y tiene dos grandes lagos y varios volcanes de varios tipos y en estados (activo, latente o extinto) diferentes. Esta privilegiada geografía y su clima tropical (con estación seca y húmeda) propician diferentes cultivos, que aportan ricos productos gastronómicos para comerlos en diferentes restaurantes de gran calidad en ciudades, en la playa o en cualquier sitio, pues en Nicaragua hay multitud de paisajes que no se olvidan. Este país también es ideal para departir con sus paisanos sobre cualquier tema, los “nicas” son geniales.

El agua, clave

Pescando entre delfines en San Juan del SurPescando entre delfines en San Juan del Sur

Sus aguas dulces forman grandes lagos, entre los que destacan el lago Xolotlán o Managua, junto al cuál se sitúa la capital, de la que recibe uno de sus dos nombres. Es grande, su extensión es de 1.000 Km2, pero no tanto porque el lago Cocibolca o Nicaragua es ocho veces más grande que él y tiene dos singularidades que le hacen muy especial: la isla de Ometepe y Las Isletas de Granada. Bueno, además es único porque tiene tiburones siendo de agua dulce, porque en él se forman olas suficientemente grandes para practicar el surf y, sobre todo, porque aquí se pesca el guapote, que es un pescado peculiar y típico.

Las isletas, lago Cocibolca o NicaraguaLas isletas, lago Cocibolca o Nicaragua

El Nicaragua posee la isla más grande del mundo en agua dulce: la isla de Ometepe, que desde el cielo parece un ocho. Su origen se debe a los dos edificios volcánicos que le confieren su peculiar silueta: el volcán Concepción de 1.610 m y el Maderas, con 1.394 m. Este último, en su falda, tiene la cascada de San Ramón, de 120 m de caída. Las Isletas de Granada, que también están en este lago, se generaron por una avalancha de lodo y piedras procedentes del volcán Mombacho, un ogro gigante pero, afortunadamente, dormido. Esta multitud de islitas son un laberinto mágico que hay que surcar.

Navegar entre Las Isletas es un placer y su paisaje, inmejorable. Hay más de 300, y en ellas viven tres comunidades que lo habitan. Algunas islas son hoteles, casas privadas, o incluso colegios, a los que los niños acuden en barcas. De sus aguas proceden ricos pescados, como el guapote, un rico pescado que no sabe ni a mar ni a río, y que simplemente frito está delicioso. Se puede tomar allí mismo, en su orilla, por ejemplo, se encuentra el restaurante Villas del Mombacho. Lo presentan sin espinas, es su especialidad.

Urbanizadas con encanto

Atardecer en San Juan del SurAtardecer en San Juan del Sur

El placer de navegar por el océano… y pescar en el Pacífico. Surcar las aguas nicaragüenses es siempre un éxito asegurado, porque aunque no se pesque se ven delfines, peces voladores o aves pescadoras acompañando tu singladura. Gaviotas y pelícanos no se despegan del barco, confían más que tú en que pescarás. Y se disfruta de una preciosa costa salvaje, en la que destacan playas paradisíacas, rincones solitarios y San Juan del Sur. Esta preciosa ciudad costera está en una bahía de película en el Pacífico, repleta de barcos anclados y pelícanos incansables pescando y lanzándose constantemente al agua para zamparse, por ejemplo, un dorado. Un dorado como el que te comerás en un restaurante de la playa. La orientación a occidente le proporciona miles de colores y brillos crepusculares que se pueden disfrutar desde la propia playa o en sus chiringuitos, con una cerveza en la mano, escuchando música en directo. Los atardeceres se prolongan… Lo tiñen todo.

Granada desde el campanario de la iglesia de la MercedGranada desde el campanario de la iglesia de la Merced

El recuerdo del pasado sigue presente en Nicaragua, en ciudades como León, encantadora y colonial, donde se puede visitar el museo del Cacao o la casa-museo de Rubén Darío para descubrir sus intimidades; o entrar en la catedral y subir a su blanco y resplandeciente tejado repleto de cúpulas, la postal leonesa más singular.

En Nicaragua gustan los colores, y Granada los muestra a cada momento y en cada esquina. ¡Vaya ciudad, qué edificios! Hay que verla de día, fotografiarla al amanecer y subirse al campanario de la iglesia de La Merced para ponerla a tus pies, ¡qué panorámica! Posee un ambiente sensacional en sus calles, comercios y en su mercado, atestado de productos, colores y gentes; ese mismo gentío que le da vida.

Fuego estelar

Volcán Masaya en erupciónVolcán Masaya en erupción

El territorio nicaragüense le debe la existencia al vulcanismo, al fuego del corazón de la Tierra que aflora en multitud de volcanes activos. Algunos son muy jóvenes y tienen un aspecto cónico precioso, como el Momotombo o el Concepción; otros humean, como el Telica o el Masaya. Este último, además, lleva años emitiendo lava constantemente, y lo puede ver cualquiera porque es accesible para todo el mundo. Se llega a un aparcamiento y, allí mismo, se le ve y se le escucha rugir. Lo ideal es llegar al atardecer y ver en el fondo del gran cráter la lava borbotando, y es preciso guardar silencio para escuchar el rugido espeluznante del magma. Esta experiencia es inolvidable, sin embargo, escuchar el borboteo de la lava no es nada fácil de conseguir, pero junto al Masaya sí…

Considerado como la mayor Puerta del Infierno en la Tierra, el volcán Masaya, con su imagen y su sonido, provocó que los españoles pusieran en lo alto una gran cruz para que el demonio no saliera. Pero lo que realmente vemos allí es una herida abierta en la Tierra por la cuál sale la sangre caliente que aún conserva en su corazón. Un espectáculo único, accesible y muy seguro.

Pescados, frutas y más…

Mercadillo de frutas en EstelíMercadillo de frutas en Estelí

La riqueza de productos nicaragüenses provenientes del mar, como pescados y mariscos, se debe a esa dualidad costera de Nicaragua: el Caribe y el océano Pacífico. Esta riqueza gastronómica se completa con la pesca en sus lagos principales, en los que se encuentra el guapote, un pescado que no sabe ni a río ni a mar, con textura de pescado blanco y un sabor más intenso. Simplemente frito, es un manjar exquisito.

Su clima y su situación entre mares y en latitudes bajas le proporciona la oportunidad de obtener cultivos de café, tabaco, caña de azúcar o frutas tropicales, como el mango o las bananas; pero, además, cerca de la zona de León hay arrozales y en algunos lugares se ha clareado la vegetación formando dehesas para el desarrollo de ganadería bovina.

Todo un espectáculo de paisajes diferentes, a cada poco que uno se desplace. Precisamente el arroz da origen al plato más típico y completo de su cocina tradicional: el gallopinto. Arroz, frijoles, huevo y plátano componen este plato, tan completo y saludable que se toma como desayuno o comida.

Café, copa y puro

Selección manual del café Selva NegraSelección manual del café Selva Negra

En Estelí está la tabacalera Plasencia Cigars. Su visita es imprescindible, porque nadie podría creer que el proceso de la elaboración de puros pueda ser tan sumamente delicado y laborioso, por eso varios cientos de personas trabajan allí. Recolectan las hojas a mano, las fermentan y, sobre todo, hacen un seguimiento hoja a hoja de su color, estado, elasticidad… Es increíble que cada puro sea una obra de arte y paciencia, fruto de un esmerado proceso en el que muchos trabajadores especializados consiguen un producto con unos aromas y sabores muy seleccionados y precisos.

El café nicaragüense está muy rico, sobre todo el que se cultiva en sombra y en altitud. Cerca de Matagalpa hay una selva tropical a la que los primeros europeos que llegaron, que eran alemanes, la denominaron Selva Negra, por las similitudes que apreciaron con la germana. Allí en medio ubicaron sus pequeños cafetales, repartidos e integrados en la naturaleza. Recorriendo el tour del café se observa cómo se cultiva, cómo es el proceso posterior y se termina catándolo. Después, junto al lago, en medio de la selva, escuchando pájaros y viendo peces, se degusta, se saborea y se disfruta de un aromático café.

No te puedes perder

Pesca deportiva en San Juan del SurPesca deportiva en San Juan del Sur
  • Visitar los tejados de la catedral de León, su color blanco y sus formas permiten multitud de fotos. Y visitar el Museo del Cacao.
  • Salir de pesca en San Juan del Sur para conocer uno de los principales recursos de la ciudad y disfrutar de los delfines y peces voladores o de los pelícanos pescando. Y luego comer en un chiriguito playero.
  • Hacer la Ruta del Café de Selva Negra y visitar la tabacalera Plasencia de Estelí.

Información práctica

  • Buena gastronomía nicaragüenseBuena gastronomía nicaragüense

    El hotel El Convento, en León, data de 1639, el alojamiento con más encanto.

  • El hotel Victoriano, en San Juan del Sur, de 1902, construido en madera. Con piscina y un lugar privilegiado, en primera línea de playa.
  • Desde el otoño del 2018 hay vuelos directos de Madrid a Managua con Iberia
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HAY UN COMENTARIO
  1. Avatar de Joaquín Enviado por
    Joaquín
    31 octubre 2018, 8:51 am

    Gracias por tu comentario Huan De Hosa. Es un placer contar con lectores que comentáis. Eso nos sirve para mejorar. Un saludo

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