Algunos triángulos, cuadrángulos y pentágonos de L’Hexagone.
Nord-Pas de Calais: arte, gastronomía y muchas sorpresas
Joaquín del Palacio

Joaquín del Palacio

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Publicado el
13/11/2013



LilleLille

La capital del departamento de Nord es Lille, una ciudad que hay que descubrir porque es muy singular. Tiene un ambiente que no parece que esté situada al norte de Francia y además, hay muchos edificios y parajes que da gusto visitar. Es la cuarta ciudad en tamaño de Francia y, en parte, debe su población a su importante universidad que atrae multitud de estudiantes que hacen de esta ciudad un foco de juventud y vida, sus calles repletas de paseantes a cualquier hora hacen pensar que está más al sur. Es una ciudad viva y alegre.

La historia ha dejado muchas construcciones y rincones encantadores en la ciudad, por ejemplo, tuvo una muralla de la que aún quedan vestigios y alguna de sus puertas son verdaderas joyas, como la de París. En tiempos anteriores, cuando Lille había sido un importante puerto interior que pertenecía a los Paises Bajos, era conocido por el comercio de la lana. A una distancia de más de 70 km. de la costa los barcos alcanzaban la ciudad mediante canales. Aquellos cauces por los que los barcos cargados de mercancías mantenían la economía de la ciudad ya no están, el puerto hoy es una gran avenida… Es impresionante imaginar aquel esplendor y los barcos surcando aquellas vías de agua para llegar hasta el centro.

Fortificación estrellada de Vauban en LilleFortificación estrellada de Vauban en Lille

Desde el cielo Lille cuenta con un pentágono regular que es la fortificación estrellada más perfecta y bella que construyó Vauban, junto a otras 11 repartidas por L’Hexagone, la forma del territorio francés, es Patrimonio Mundial de la Humanidad. Aunque éste no es el único paraje de esta zona que forma parte de los elegidos por la UNESCO, ya que los restos de las minas de carbón que se extienden 120.000 Ha. por esta zona son la región minera de Nord-Pas de Calais, que también es Patrimonio de la Humanidad. La historia y el entorno de Lille está plagado de sorpresas y es muy interesante conocerlo. Hasta el siglo XVII perteneció a los Paises Bajos españoles, pero fue Luis XIV en 1667 el que incorporó estas tierras a su corona y, para su defensa, mandó construir a Vauban una fortificación que fuese inexpugnable y además lo hizo bonito. Se edificaron una serie de murallas de forma pentagonal con tal buen resultado que hoy, casi 350 años después, allí dentro sigue el ejército.

En el centro de un gran triángulo

La importancia geográfica de los destinos turísticos suele ser un atractivo que invita al viajero a conocerlos y es un plus muy valioso que puede ostentar un destino. Las montañas, las costas o los ríos son accidentes geográficos muy visibles y fáciles de disfrutar, pero existen otros encantos que no se notan tanto y, sin embargo, pueden resultar aún más significativos y útiles. La situación estratégica es uno de los valores más importantes que puede tener una ciudad, y Lille posee esta preciada cualidad: está a unos 100 km. de la capital de Europa, Bruselas; además, en TGV está a una hora de París y a 80 minutos de Londres, pasando por el Eurotúnel. Tres de las capitales más importantes del mundo “a tiro de piedra” desde Lille.

Un cuadrángulo de ciudades cercanas

La antigua piscina. RoubaixLa antigua piscina. Roubaix

Su ubicación en el centro de ese triángulo de las capitales más importantes de Europa también implica un cuarteto de ciudades cercanas más desconocidas pero muy interesantes para visitar, como Roubaix, Arras, Lens o Noeux-les-Mines. Éstas poseen algunos encantos que sorprenden. En la propia conurbación de Lille, en el departamento de Nord, hay un municipio, Roubaix, casi en la frontera de Bélgica, que tiene su historia del S.XIX asociada a la industria textil. Fue una ciudad muy próspera y estuvo repleta de fábricas. En definitiva, fue una ciudad tan rica que dispuso de una piscina pública en el año 1932, una gran piscina de dimensiones olímpicas. Unas instalaciones que sirvieron para mejorar la higiene y la salud de los lugareños porque, además de la piscina, en la que todos llevaban las mismos bañadores para que no hubiese diferencias sociales, había una serie de baños que permitían que los usuarios simplemente se aseasen. ¡Higiene y deporte en los años 30! Esta preciosa edificación estuvo en marcha hasta 1985 y por problemas en la cubierta se tuvo que dejar de utilizar, más adelante se rehabilitó y se convirtió en un museo diseñado por Jean-Paul Philippon, el mismo arquitecto que rehabilitó la estación de tren de Orsay para convertirla en el museo de los impresionistas. El Museo de la Piscina es un edificio que conserva todo el encanto que tuvo aquella piscina y el que tiene hoy en día el arte que se puede observar en el museo.

El tiempo ha pasado y aquellas fábricas textiles decimonónicas cesaron su función. Desde entonces hasta hoy la fabricación ha desaparecido y la ciudad se convirtió, poco a poco, en una sede de referencia para otro producto textil: la moda. Algunas de las tiendas e, incluso, algún centro comercial especializado en moda tienen su sitio en Roubaix. Llama la atención ver diseños originales y estilosos a buen precio.

Plaza de ArrasPlaza de Arras

Al sur está el departamento de Pas-de-Calais, y en el vértice meridional de este cuarteto está Arras, la capital. Es una ciudad con una arquitectura singular que fue arrasada en la Primera Guerra Mundial. Durante la Gran Guerra esta zona fue campo de batalla y por eso sufrió los embates de un periodo negro en la historia de la ciudad que la dejó en ruinas… Sin embargo, se recuperó y la reconstruyeron tal y como era, manteniendo sus dos plazas principales, que articulan el espacio urbano y mantiene todo el encanto de una ciudad medieval que ha llegado hasta nuestros días con un estilo arquitectónico propio.

Museo Louvre-Lens. LensMuseo Louvre-Lens. Lens

Muy cerca de Arras está Lens, una ciudad con arte. Tanto arte que solamente cabe en el Museo Louvre-Lens. De los fondos artísticos del grandioso Louvre se han sacado las piezas que componen la colección casi permanente de este original museo, que renuevan totalmente cada cinco años. Esta visita es gratuita. También cuenta con una exposición temporal de una calidad suprema. Abrió sus puertas en diciembre de 2012 y está siendo muy visitado. Este museo es una de esas sorpresas que siempre recordaremos. Además, es muy accesible desde París, al ser muy fácil llegar hasta Lens en el TGV, el tren de alta velocidad francés, para ver la “segunda parte” del museo del Louvre. Existen pocos museos que hayan sido diseñados para disfrutar el arte que se expone. Este edificio sí, porque no tiene ventanas, está bien iluminado, es sencillo de recorrer y, aunque haya mucho público, no se nota. Es discreto, elegante y repleto de obras de arte de los fondos del Louvre. El exterior también sorprende porque es de aluminio y cristal y resulta agradable a la vista, y ante él hay un jardín minimalista que le hace ser clásico y elegante a la vez.

Pista de esquí. Noeux-les-MinesPista de esquí. Noeux-les-Mines

La cuarta urbe aún sorprende más que lo visitado anteriormente. Es una idea genial llevada a cabo o, tal vez un sueño convertido en realidad… Había que ingeniar algo para aprovechar las escombreras, que fueron el resultado de las explotaciones mineras de esta zona y también debería de generar empleo. No era fácil, ya que se partía de una mina kilométrica de carbón que dejó sus escombros formando montañas o agujeros inmensos que posteriormente se anegaron. El alcalde de Noeux-les-Mines pensó que aquello podría salvar el paro más alto de Francia y que podían encontrar algo positivo de esos restos de la mina, ¡convertir en positivo lo negativo! Aquellos grandes montones negros del escombro sobrante de las minas se transformaron en blancas montañas de pistas de esquí y aquel lago provocado por la inundación de la explotación minera es hoy un trozo de mar en el que el otro esquí, el naútico, se practica a diario. Los precios son muy baratos y está teniendo muy buena aceptación. Solamente con verlo dan ganas de esquiar descendiendo laderas o entre las olas del lago. No hay un lugar en el que puedas descender montañas haciendo slalom y 10 minutos después hacerlo sobre el agua. Sí, es increíble pero cierto, ¡Noeux-les-Mines es un municipio de alta montaña y costero a la vez!

¿Carne o pescado? Iguales en calidad.

Restaurante Asiette au Boeuf. Carne de buey con patatas fritasRestaurante Asiette au Boeuf. Carne de buey con patatas fritas

Esa misma dualidad de mar y montaña que ha encontrado Noeux-les-Mines sobre los restos mineros también se repite de forma natural en la gastronomía de esta región entre el pescado y la carne. Para los amantes de la buena carne el sabor del buey es de lo mejor que se puede disfrutar. Los bueyes de esta zona tienen un sabor intenso y lo saben preparar de varias maneras que permiten a los diferentes gustos tener un plato sabroso. En contra de lo que se pueda pensar, Francia tiene muy buenos restaurantes a muy buen precio. En la plaza de Arrás hay uno de carne de buey, Asiette au Boeuf, que tiene una relación calidad-precio excelente. Tanto el tartar como el chuletón o entrecot son excepcionales, tienen el sabor intenso de la carne de buey y lo ponen con una guarnición de patatas fritas que están tan buenas como la carne. El origen de las patatas fritas está muy cerca de allí y saben perfectamente cómo darles el punto. Además, aquella zona está especializada en cerveza y merece la pena probarlas, porque algunas son potentes y van muy bien con la carne.

Cerveza de ArrasCerveza de Arras

París siempre ha sido un centro consumidor de pescado. Históricamente los puertos y la costa que más le suministran están en parte en Nord-Pas de Calais. El pescado de esta costa es muy rico y comido in situ está muy fresco. La cocina francesa tiene muchas recetas de pescado y en sus restaurantes especializados se pueden encontrar platos excelentes. Lo que es más difícil de encontrar es un restaurante gourmet bueno, bonito y barato. En el centro de Lille está Jour de Pêche que es un restaurante especializado en pescado, comprometido con la calidad del producto y la sostenibilidad de la pesca. Realiza una cocina tradicional basada en los pescados y mariscos y también tiene una buena relación calidad-precio muy interesante. Es pequeño y con encanto, ideal para parejas o pequeños grupos. Los vinos que sugieren para tomar con los platos son acertados y no suelen ser caros.

¡Chocolate de postre!

L'rat d'ArrasL’rat d’Arras

Hay una especie de bombón de chocolate típico de Arras que es como un pequeño roedor muy gracioso de aspecto y sabor muy rico. Es chocolate crujiente y sabroso, no resulta graso ni excesivamente dulce. Con él hacen un pequeño juego de palabras que traducido carece de la gracia del francés: “l´rat de Arras“. Los dulces de las pastelerías se comen con los ojos y se disfrutan con los aromas que se sienten al pasar cerca. Estos pequeños y curiosos bombones son típicos y están muy ricos, es un buen recuerdo o pueden ser un buen regalo para llevar.

Un encantador hotel en Arras

Hôtel de L'Univers. ArrasHôtel de L’Univers. Arras

Uno de los hoteles más atractivos que hay para alojarse y recorrer esta región está en Arras, un antiguo monasterio jesuita del S.XVII reconvertido en hotel es un lugar privilegiado para conocer la ciudad y visitar la zona de Nord-Pas de Calais. Es tranquilo y agradable, muy francés. El hôtel de L´Univers, con 36 habitaciones, está en el centro y cuenta además con un buen restaurante, Le Clusius.  El salón del comedor de este restaurante es acogedor y elegante y la cocina es refinada y sutil, con platos atractivos en su presentación y que además están muy buenos.

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