Entrevistamos a su director técnico

Nuevos aires, buenos aires en Vega-Sicilia

Gonzalo Iturriaga de Juan asumió en Agosto de 2015 la dirección técnica de una de las bodegas más reconocidas de nuestro país: Vega-Sicilia. Aprovechamos su presentación en sociedad en Londres para conocer más detalles de su trayectoria y sus sensaciones tras estos primeros meses.

José González Godoy

José González Godoy

Fotografías:
Vega-Sicilia

Publicado el
13/04/2016



Gonzalo Iturriaga de Juan

Gonzalo Iturriaga de Juan

Llegan nuevos aires a la bodega española de más reconocimiento internacional entre el gran público: Vega-Sicilia. Es aún hoy y, a pesar de muchas, la bodega en la que un cliente foráneo no teme gastar dinero cuando se quiere dar un baño enológico español. Toma las riendas Gonzalo, un chaval con casi 39 vendimias en su mirada pausada. De larga trayectoria y profundos retos, no escatima ilusión y humildad en su discurso de presentación. El otro discurso, el de investidura, lo iremos disfrutando lentamente, con los años, y a través de sus vinos… Detrás de todos los grandes vinos se necesitan grandes personas y contigo no hay duda de que la ecuación es exacta. Es el momento de acercarnos a conocer un poco más a la persona, para ser después capaces de entender sus vinos.

Gonzalo Iturriaga de Juan estudió Ingeniería Agrónoma en la Universidad Politécnica de Madrid y el Master de Viticultura en Montpellier. Después volvió a su Ribera del Duero natal para incorporarse al proyecto de Alonso del Yerro. Ya en 2004, comienza a dirigir enológicamente el proyecto Habla, en Extremadura, hasta el 2009, año en el que se une a la empresa de productos enológicos Lamothe Abiet, dirigiendo el área de exportación. En Agosto de 2015 se anuncia que será el Director Técnico de las bodegas del grupo Tempos.

Vienes de dos bodegas que a mí, además, me gustan mucho: Alonso del Yerro y Habla. Yo ya me enamoré de aquel “María”. ¿Qué supusieron para tí estos proyectos?

La verdad es que han sido dos proyectos totalmente complementarios. Alonso del Yerro, una bodega familiar donde Javier y María me trataron como a un hijo. Fue mi primera experiencia como enólogo y sin duda la vendimia del 2003 la recuerdo como si fuese ayer. Habla era un reto en todos los sentidos, una zona donde no había viñedo, una marca a construir, un equipo muy grande a manejar… Aprendí mucho en las dos bodegas pero, sobre todo, me quedo con las personas con las que trabajé.

Evidentemente te gustan los retos, Habla ya lo fue, ¿realmente pensabas que Habla se posicionaría en el lugar que hoy se encuentra?

Habla, sin duda, era un reto extremadamente ambicioso, donde buscamos elaborar un vino de lujo, de vanguardia. José Civantos siempre tuvo criterios muy claros, sabiendo dónde quería llegar. Sin duda, el resultado fue gracias al trabajo de un gran equipo, manejado por un gran capitán.

¿Qué te han aportado estos años en “LAMOTHE ABIET”?

Lamothe-Abiet me ha aportado conocer varias regiones del mundo, varias variedades de uva diferentes, distintos procesos y, sobre todo, grandes enólogos que, en muchos casos no son conocidos, pero que hacen un trabajo muy bueno. Para mí ha supuesto aprender tanto como en el Master que hice en Francia.

Aunque nunca te has desvinculado totalmente de la viña, estos últimos años ha tenido un papel algo más secundario en tu vida profesional. ¿Cómo se vive el que sea Vega-Sicilia la bodega que te vuelve a arrastrar totalmente al viñedo?

Antonio Menéndez y Gonzalo Iturriaga, dirigiendo una cata en Londres

Antonio Menéndez y Gonzalo Iturriaga, dirigiendo una cata en Londres

Vega Sicilia es el buque insignia de las bodegas de España, para mí es un privilegio poder trabajar aquí. Es un sueño hecho realidad y donde estoy constantemente aprendiendo.

¿Y tu primera vendimia? Imagino que la viviste como un niño…

Gracias a Dios ha sido una vendimia 2015 muy buena y muy fácil, lo que me ha permitido conocer a todo el equipo, todas las parcelas. Hemos podido ir vendimiando tranquilamente parcela a parcela. Alguien me dijo que la primera vendimia de Mariano y de Javier fue muy buena. Parece que sigue la tradición…

¿Cuáles son las mayores diferencias que has visto en vendimias entre Vega-Sicilia y otras experiencias anteriores?

Sin duda la gran diferencia es el gran terruño que tenemos. Éso hace que podamos hacer vinos que envejecen espectacularmente bien. Cuando probé con Enrique Macías (director del viñedo) las parcelas del Correón, del Roble… me alucinó el equilibrio, la calidad del tanino, la frescura. Algo que jamás había probado en una uva.

Ya han pasado seis meses desde tu incorporación, ¿cómo te encuentras ahora?

Parece que han pasado dos años por la intensidad, pero estoy muy agradecido del recibimiento de todo el mundo en la bodega. Sin duda sigo como un niño con zapatos nuevos.

De las cuatro bodegas, ¿encuentras especial predilección por alguna? ¿Alguna te ha embaucado especialmente o es aún demasiado pronto para sacar estas conclusiones?

Todas tienen sus peculiaridades y sus formas de interpretar el terruño, pero los vinos de Único y Valbuena me tienen enamorado.

¿Y cómo se lleva el evidente y continuo revuelo mediático en el que Vega-Sicilia se ve envuelta?

Gonzalo, en Vega Sicilia

Gonzalo, en Vega Sicilia

Lo llevo bien, como soy  yo, una persona natural, humilde y que espero nunca olvidarlo.

Ya hemos comentado que Vega-Sicilia es una cadena de montaje perfectamente engranada, donde las piezas hay que tocarlas muy poco, pero algún sello querrás. El sistema por parcelas se concluyó en 2010, ¿se puede parcelar más? ¿Está completado? ¿Cuál es el siguiente paso?

Siempre se puede mejorar pero, como dice el consejero delegado, Pablo Álvarez, nos gusta la evolución, no la revolución. Por eso estamos trabajando en pequeños detalles en las distintas bodegas para seguir evolucionando. Aún es pronto para sacar conclusiones, pero se va catando muy bien.

Mariano García, 30 años en la casa; Javier Ausás, 25 años. ¿Firmarías que te vuelva a entrevistar dentro de 20 años, aún como director técnico de Vega-Sicilia y con un Único del ’16, tu primera “añada”?

Ojalá, y si es así, te invito a comer y pongo el vino…

Y ahora una de vinos. El Vega-Sicilia Único 2008 que habéis presentado me ha parecido soberbio, pero lo veo lejos de la concentración de otras añadas. De hecho, el Valbuena 2011 viene mucho más concentrado. No soy un experto en Vega ni mucho menos, pero el Único me parece de otro mundo, porque aún presentándose menos concentrado, no pierde un ápice de fuerza, de potencia, pero envuelto en una elegancia impresionante. De verdad me ha enamorado, pero detecto un cambio en el estilo, ¿es así? ¿Seguirá la casa por esa línea?

Las añadas de Único siempre tienen un reflejo en el vino, y más en una zona como Ribera, pero nuestro afán va a ser siempre buscar vinos elegantes, equilibrados, complejos y que sean reflejos del gran terruño que tenemos.

José González Godoy elaboró su primer cóctel a los 12 años: era un Alexandre. Empezó a estudiar los libros de cócteles que su padre guardaba en el restaurante y, cuatro años después, dejó el negocio familiar para adentrarse en la hostelería de manera irrevocable. Desde entonces, dos etapas en Inglaterra, otras tantas en Suiza y Alemania, además de Mugaritz o Calima, son algunos de los nombres que se suman a su currículo. En la actualidad dirige la sala del proyecto de los Arzak en Londres: Ametsa, el primer restaurante español que consigue una estrella Michelin en el Reino Unido.
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