Con la llegada del otoño volvemos a la rutina, volvemos a abrigarnos. El cambio de tiempo y las bajadas de las temperaturas marcan también nuestros gustos, y queremos disfrutar de vinos tintos que nos abracen, que nos trasporten a un sillón frente al fuego. Con este fin nace este tinto, una apuesta de Palacio Quemado por conseguir un coupage goloso, intenso y complejo. Este vino está elaborado principalmente con la variedad tempranillo de las viñas más viejas de la bodega, junto a un pequeño porcentaje de petit verdot.

En él podemos apreciar los rasgos de identidad de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana y de su terroir, con suelos arcillosos calcáreos a una altitud de 420 metros sobre el nivel del mar. Palacio Quemado Crianza 2019 es un vino intenso y complejo con buena estructura y equilibrio, que refleja el carácter de cada añada. Después de haber realizado las fermentaciones en depósitos de hacer inoxidable, pasa 9 meses de crianza en barricas de segundo uso de roble americano y francés. Posteriormente el vino completa la crianza con un afinamiento en botella.
Bodega Palacio Quemado
La Bodega Palacio Quemado está ubicada en el municipio pacense de Alange, en tierra de Barros, una de las comarcas más características de la Baja Extremadura. La Bodega se creó en el año 2000 para elaborar vinos tintos de calidad, bajo la Denominación de Origen Ribera de Guadiana, con el objetivo de transmitir la cultura de esta zona colindante con el Alentejo portugués. Palacio Quemado nació de la unión de la familia Alvear -la más antigua elaboradora de vinos de Andalucía- y la familia Losada Serra -propietarios originales de la finca Palacio Quemado-.

Lideradas por Fernando Giménez Alvear y Manuel Losada Serra, ambas familias se embarcaron en una aventura en busca de la verdadera historia del vino de Extremadura y elaborar vinos tintos de alta calidad. Desde 2010, Palacio Quemado ha realizado un cambio en su filosofía hacia la enología sostenible y hacia una apuesta por los vinos de terroir, modificando tanto el trabajo en la viña como el sistema de elaboración de sus vinos. Pertenece a la prestigiosa asociación española de Grandes Pagos, que defiende y propaga la cultura del vino de Pago, producido en un terruño específico y que refleja la personalidad inconfundible de su suelo, su subsuelo y su clima.
Nota de cata
En la fase visual podemos apreciar un vino con una capa media alta y color granate intenso propio de un vino tinto. En nariz aparecen los frutos negros, las especias y el cacao. En boca es glicérico, amplio y sabroso, con sabores a hinojo. Buena acidez. Final largo y amargo, mostrando una excelente armonía entre las notas frutales y el fondo especiado y mineral, donde predomina una buena sensación de cremosidad en sus taninos. Un vino fresco, sedoso y sabroso, ideal para maridar con carnes rojas y toda clase de arroces.