Pandemonium: el espumoso ‘rebelde’ que nace en la montaña riojana

Vintae ha hecho realidad el sueño de crear un espumoso de viñedos plantados en el Alto Najerilla, en La Rioja. Y lo ha presentado en el monasterio donde nació la lengua castellana.

Alicia Hernández07/04/2023

En el Alto Najerilla, en el suroeste de La Rioja, están las raíces de la compañía de vinos Vintae. Allí es donde nació José Miguel Arambarri, el padre de Richi Arambarri, su director general, concretamente en Badarán, y muy cerca, en Cárdenas, tiene su origen la familia de Raúl Acha, enólogo y director técnico de la casa. «Estas tierras estaban repletas de viñedo, son suelos privilegiados, Cárdenas es el pueblo con mayor número de viñedo viejo de La Rioja», reseñan. Por su tradición monacal se sabe que hubo viñas a mayor altura que ahora, «pero en las décadas de los 70-80 del siglo pasado nos veíamos con problemas para madurar la uva, vendimiando en noviembre con nueve grados y casi nevando. La uva tradicional era la garnacha, por esos suelos fríos orientados al norte. Se especializaron en hacer blancos y el tinto típico vino de esta zona era el ojogallo, de baja graduación», recuerdan.

Los viñedos del Alto Najerilla se cuidan como hace siglos.

Vintae ha puesto en marcha dos proyectos en esta zona. Viñedos El Pacto, con el que quiere volver a la viticultura y el perfil de los vinos históricos de Rioja. Y más arriba, entre 700 y 800 metros de altitud, en la zona de Las Viñas, el sueño de hacer un espumoso se acaba de cumplir con Pandemonium.

Viñedos de montaña para unas burbujas mágicas

Hay que poner en alerta todos los sentidos, advierte Richi Arambarri, para apreciar el paraje singular en el que nace Pandemonium. En su discurso se mezclan historias de tradiciones paganas, lo profano y lo divino, «sin duda estamos es un lugar mágico, rodeados de importantes monasterios, en un bajo monte con la sierra de la Demanda al sur, coronada por el pico de San Lorenzo (con sus 2.200 metros), la montaña adorada». Son viñedos de altura, de montaña, que están fuera de la Denominación de Origen Rioja, y que tienen una integral térmica muy similar a la zona de Champagne, -explica Raúl Acha-, o incluso mejor para los espumosos, porque llueve menos». Han querido que la viña se integre en la montaña usando tutores de madera, cuidando el entorno natural y procurando intervenir lo mínimo posible, y siempre para bien.

Parcela experimental del espumoso Panedemonium, con los picos de la sierra de la Demanda al fondo.

Estamos en una zona límite para el cultivo de la vid. Debido a las bajas temperaturas, no se llega a la maduración para hacer vinos tranquilos, «hemos plantado sobrepasando el límite porque estamos pensando en los vinos espumosos, en las burbujas. Siguiendo nuestra filosofía de origen y tradición, buscamos uvas blancas y tintas, la viura y la garnacha tinta. En esta parcela experimental de Villaverde de Rioja hemos trabajado con otras minoritarias, incluso con las tradicionales de champagne como pinot noir y chardonnay, pero las auténticas protagonistas son las variedades autóctonas. Estamos a más de 800 metros, cuando cogemos al uva la acidez es tremenda, adelanta el enólogo, y seguimos con crianzas muy largas, en torno a los cinco años en rima (en sus lías)».

Blanco de blancas y Blanco de tintas

Impresionante presentación de Pandemonium en el Monasterio de Yuso, cuna del castellano.

En el Monasterio de Yuso nos espera su prior, el padre Merino. En este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad, se escribieron las Glosas Emilianenses, esas anotaciones a pie de página que un monje anónimo debió incluir para entender mejor el texto en latín y fueron las primeras palabras en castellano. El padre nos conduce hasta la Biblioteca que atesora algunos de los libros más antiguos sobre viticultura. También allí hay un lugar misterioso, una puerta que llaman ‘el infiernillo’ tras la que se esconden los ‘demonios’, los libros prohibidos. Y ese ha sido el nombre elegido para este espumoso que encierra un acto de osadía, «de rebeldía con conocimiento -recalca Richi Arambarri-, Pandemónium, todos los demonios, una puerta a lo desconocido…».

Richi Arambarri, CEO de Vintae, en la cata de los nuevos Pandemonium.

Decorado para la ocasión, el antiguo refectorio del Monasterio de Yuso acogió la cata de los dos espumosos Pandemonium, elaborados por método tradicional, que saldrán al mercado con una edición muy limitada: 300 botellas de Blanco de Blancas y otras 300 de Blanco de Tintas, con un precio de 40 euros, y dirigido a la restauración.

Blanco de Blancas, 100% viura.

Pandemonium Blanco de Blancas 2015, 100% viura, presenta un color amarillo pajizo y tonos verdosos, en boca una marcada acidez y largura. Pandemonium 2015 Blanco de Tintas se elabora con garnacha tinta y resulta sorprendente por la intensidad de aroma, frescor excelente y acidez punzante, con toques de caliza. La crianza sobre sus lías, durante cinco años, le aportan mucha cremosidad en el paladar, su burbuja es vibrante y se perfila como un gran espumoso gastronómico.

Burbuja vibrante y elegante en los nuevos Pandemonium.

El objetivo de Vintae va más allá de la elaboración de estos vinos tan singulares en un territorio al que tienen especial apego, «la idea es seguir sumando viñas en la zona, pensamos en las siguientes generaciones y por eso queremos animar a los agricultores a crear un sello de calidad, una futura IGP o una DO (fuera de la DOCa Rioja) que acoja todos estos municipios que reúnen las condiciones idóneas para elaborar espumosos», adelantan Richi Arambarri y Raúl Acha. El primer paso ya está dado.