Patagonia

Patagonia, viaje gastro al fin del mundo

Síguenos en este maravilloso recorrido gastronómico por la Patagonia. Un viaje entre la imponente naturaleza y una gastronomía que te sorprenderá.

Como decía Xoel López en su canción Patagonia, nosotros también “partimos temprano a un mundo desconocido” porque en esta ocasión viajábamos muy lejos, a 12.000 km de casa, sin saber bien qué nos íbamos a encontrar. Nos habían hablado de aquellos paisajes glaciares, de esos interminables kilómetros de carreteras que atraviesan la estepa del sur de Argentina, un desierto inhóspito con escasa vegetación, hogar de unos cuantos guanacos y ñandúes que se abren camino en una tierra difícil de habitar. Si bien la imagen parecía de otro mundo, la suerte es que estaba en este y estábamos a punto de aterrizar, después de casi 15 horas de vuelo, en uno de los destinos más alucinantes del planeta.

La Patagonia abarca 1,7 millones de km cuadrados, su superficie ocupa la mitad del octavo país más grande del mundo, Argentina.  Comparte territorio con otro país, Chile y su cordillera andina ejerce de línea divisoria entre los dos. Hoy en día es uno de los principales atractivos turísticos de Latinoamérica, pero los primeros que llegaron hasta estas tierras remotas fue un grupo de cazadores recolectores que vinieron hasta aquí hace 13.000 años buscando alimento desde la lejana Siberia. Increíble.

Viaje gastronómico a la Patagonia

Sin embargo, contar con condiciones extremas de frío en invierno y registrar una de las densidades de población más bajas del mundo, con tan sólo 2 personas por kilómetro cuadrado, no son reflejo de la amabilidad, el calor, la humanidad y la amabilidad con la que reciben a los turistas sus habitantes. Los gauchos, nombre con el que se conoce a los vaqueros en esta parte del mundo, viven en sus estancias cuidando del ganado (generalmente ovino) que es en muchas ocasiones su principal fuente de ingresos y de consumo.  De ahí que puedan presumir de cocinar el mejor cordero asado al palo del mundo.

Recorremos los lugares clave para conocer la Patagonia y recomendamos los mejores platos para quitarnos el frío en Tierra de Fuego.

La carretera austral y su salmón asado

Empezamos nuestro recorrido en esta carretera que nació para unir las pequeñas villas que fueron creciendo en la Patagonia Chilena. Hoy en día son más de 1200 km que atraviesan paisajes glaciares, cordilleras y lagos desde su capital Coyhaique, la ciudad más grande, pasando por Puerto Aisén hasta llegar a su confín en Villa O’Higgins. Además de la ya deliciosa gastronomía patagona como el cordero o el marisco esta zona tiene algunos platos muy particulares como los asados de trucha o salmón.

Resulta curioso averiguar que en Chile el cultivo de salmón es la segunda actividad industrial del país y es uno de los mayores exportadores de este pez en todo el mundo. Aunque ni el salmón ni la trucha son originarios de aquí, se introdujeron en los lagos de aguas frías para dar de comer a la población local, lo que con los años ha pasado a ser parte de sus recetas y gastronomía.

Aquí lo cocinan asado, al papillote y en barbacoa, para no perder los jugos de estos pescados grasos.

Salmón

El cordero al palo en el Calafate

El Calafate es uno de los lugares más visitados de toda la Patagonia y tiene un por qué. Es el pueblo más cercano a uno de los monumentos naturales más impresionantes del mundo, el glaciar Perito Moreno. Nombrado así en honor a su descubridor, Calafate cuenta con aeropuerto propio por lo que muchos turistas lo eligen como base de operaciones para conocer esta región de la Patagonia Argentina, ya que desde aquí se puede llegar en coche hacia el Chaltén, en el norte o hacia las Torres del Paine en Chile. Incluso hasta Ushuaia, pero eso ya es para los valientes que no les importe conducir más de 11 horas.

Calafate se ha desarrollado muchísimo en los últimos años y eso se refleja en la alta calidad de su oferta gastronómica. Es fácil pasear por sus calles y observar en los escaparates de los restaurantes cómo se asa lentamente su plato estrella, el cordero patagónico. Una especie que crece aquí y que por su terreno otorga a la carne un sabor único. Se asa trinchado en un palo durante más de 5 horas y se sirve en pedazos a los comensales. Un cordero puede dar de comer a unas 8 personas fácilmente y con buena cantidad.

El cordero al palo, uno de los platos más típicos de Patagonia.

Para mí, los mejores lugares para probarlo son el restaurante tradicional Parrilla Mi Viejo o la Tablita, algo más sofisticado. Otra experiencia auténtica es acudir a una de sus granjas, aquí llamadas estancias, para degustarlo. Los calafateños son unos auténticos maestros de este asado centenario.

Reponer fuerzas en el Chaltén con un asado criollo

A 200 km al norte de El Calafate encontramos el municipio situado dentro del Parque Nacional de Los Glaciares llamado El Chaltén. Hasta esta villa ubicada al sur de la cordillera de Los Andes, llegan visitantes, generalmente deportistas, en busca de aventura y adrenalina. Las caminatas, la imponente naturaleza y los paisajes de montañas escarpadas son el principal atractivo para escaladores y montañeros. Aquí, el protagonista es el pico llamado Fitz Roy que cuenta con una altura de 3.405 metros y hasta él se puede llegar caminando después de un impresionante trekking de 4 horas.

Parque Nacional de Los Glaciares, El Chaltén

Por la tarde, los turistas regresan al pueblo de El Chaltén y es la hora de reponer fuerzas con una buena comida. Es habitual ver los restaurantes siempre llenos con un muy buen ambiente montañero. El plato por excelencia es el asado criollo, una barbacoa compuesta por carne de ternera, chorizos parrilleros y salchichas acompañadas con verduras asadas y cómo no la salsa más común, el chimichurri. Esta popular receta es la que se elabora como plato principal en las festividades de la villa.

Torres del paine y su curioso charquicán

Desde el mismo Calafate salimos en coche y después de unas 4 horas de trayecto, cruzando la frontera al país vecino, Chile, llegamos hasta el alucinante Parque Nacional Torres del Paine. Esta cordillera se abre camino después de horas viendo llanuras y desierto y es todo un espectáculo irse adentrando por esas montañas, lagos y caminos serpenteantes repletos de cascadas, vicuñas y ñandúes autóctonos de esta zona (aquí los conocemos como llamas y avestruces). El parque fue creado en 1959 y cuenta con una extensión de 227.298 hectáreas. Es enorme, pero está muy protegido y las opciones de alojamiento y restauración son muy limitadas, por ello hay que reservar alojamiento cuanto antes para asegurarse poder dormir dentro del mismo parque.

Parque Nacional Torres del Paine, Patagonia

Aquí encontramos una receta llamada charquicán que precisamente se elabora con la carne de guanaco. Se prepara un caldo que se mezcla con maíz, arroz y cochayuyo, un alga que nace en la Patagonia. Aunque en origen su consumo era muy popular, hoy en día es más fácil encontrarla en las casas de comida elaboradas con carne mayormente de ternera.

Probamos la centolla magallánica en Ushuaia

Llegamos al fin del mundo en Tierra de Fuego. Ushuaia es casi la última ciudad en los confines de la Tierra con permiso de la pequeña localidad chilena de Puerto Williams. Con una historia particular, esta ciudad argentina se creó y se pobló con dicho nombre en 1884 y lo hizo con reclusos. La cárcel fue prácticamente el primer edificio que se levantó y hasta aquí trajeron en 1896 a los reclusos más conflictivos del país para ocupar la zona y salvaguardar la soberanía del lugar en manos del pueblo argentino y que hoy en día todavía se puede visitar. Por cierto, la leyenda cuenta que entre sus encarcelados pudo estar el famoso cantante de tango Carlos Gardel.

Centolla magallánica en Ushuaia

Nosotros no lo podemos confirmar, pero sí podemos decir que lo que vimos en esta ciudad costera fue la mejor gastronomía proveniente del mar de todo el viaje. Los moluscos, las gambas, los langostinos, las langostas aquí son una delicia, pero sin duda la estrella es la centolla magallánica. Puede llegar a pesar hasta 6 kilos y medir no más de 60 centímetros. El sabor a este gélido mar de hielo, cercano al Cabo de Hornos o a la Antártida nutre de vida a estos mariscos cuyo sabor es difícil de olvidar. En la calle principal de la ciudad encuentras lugares donde se sirve este manjar casi en exclusiva como La Cantina de Freddy o El Viejo Marino. Y para probar otro tipo de gastronomía como las pastas rellenas de mariscos o salmón, sin duda el mejor lugar es María Lola Restó.

Por su gastronomía, su fuerza en cada plato, en cada paisaje y su autenticidad estoy segura de que seguirá siendo el mejor viaje de mi vida.

Si vas a viajar a la Patagonia, no te pierdas nuestro artículo de platos típicos argentinos.

Arantzazu Fuertes

¿Quién es Arantzazu Fuertes?

Arantzazu Fuertes Prada es una destacada periodista española con una carrera... Ver más sobre el autor