Por qué NO seguir una dieta milagro

Estamos en uno de esos momentos en los que muchas personas se lanzan a una dieta milagro pero... ¿Sabes realmente que implica y cuáles son sus consecuencias?

Con Mucha Gula

Con el inicio de año y tras los excesos navideños, uno de los propósitos más repetidos es el de ponerse en forma, ya sea apuntándonos al gimnasio u optando por una alimentación más sana. Es aquí donde entran en juego el peligroso y conocido término de ‘dieta milagro’. Estas se caracterizan principalmente por prometer dos cosas: perder peso rápido y hacerlo sin esfuerzo.

Sin embargo, esto no sólo es falso, sino que, además, es peligroso, ya que otra de las características que distinguen a este tipo de dietas es la de limitar de forma extrema la ingesta de calorías y restringir grupos de alimentos básicos.

En este artículo, desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN) nos cuentan por qué nunca debes seguir una dieta de este tipo y los principales peligros que conllevan.

Una pérdida de peso irreal

Cada cierto tiempo, aparecen nuevas dietas de moda y productos milagrosos que prometen soluciones fáciles para perder peso, a veces incluso promocionados por personajes populares, lo que hace que muchas personas confíen en su seguridad y efectividad. Nada más lejos de la realidad.

Aunque inicialmente puedan producir una rápida pérdida de peso, se trata de una “ilusión”. Básicamente, esa pérdida es únicamente de agua y de masa muscular, pero no de grasa. Por ello, el efecto rebote es muy acusado en estos casos, llegando a superar el peso anterior al comienzo de la dieta milagro.

Una dieta milagro promete bajar peso en muy poco tiempo... pero de forma poco saludable

Para combatirlas, desde el CGCODN lanzamos hace unos meses el informe “Dietas milagro: promesas y riesgos”, que pretende identificar las principales características de estas pautas de alimentación y advertir de sus efectos secundarios.

Los peligros de las ‘dietas milagro’

Las dietas rápidas favorecen malos hábitos alimentarios, ya que apuestan por una inmediatez a modo de “parche” para la pérdida de peso en lugar de fomentar una alimentación y estilo de vida saludables a largo plazo, que es lo recomendable desde el punto de vista nutricional y de salud.

Someterse a un régimen de este tipo de dieta milagro puede acarrearnos algunos problemas importantes:

  • Riesgos para la salud física: déficit nutricional, cansancio, dolores de cabeza y musculares, incremento de riesgo cardiovascular, alteración de la función hepática y renal, afectación del sistema nervioso e inmune, deterioro de la piel, sarcopenia (pérdida crónica de masa muscular), problemas funcionales y metabólicos, etcétera. En el caso de las mujeres, el déficit de nutrientes que conllevan este tipo de regímenes puede ocasionar también efectos negativos a nivel reproductivo.
  • Riesgos para la salud mental: apatía, cambios de humor, frustración, afectación negativa sobre la autoestima, aumento del riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como anorexia, bulimia, atracón…
  • Pérdida económica, ya que suelen requerir de la compra de productos o suplementos complementarios a la dieta.

Cómo saber si estamos ante una ‘dieta milagro’

Identificar a tiempo que estamos ante una dieta milagro es importante para evitar caer en ellas y, por consiguiente, en los problemas de salud que pueden ocasionar.

Es fundamental que cualquier proceso de pérdida de peso que queramos llevar a cabo se haga siempre de la mano de un profesional dietista-nutricionista, quien estudiará de manera individual nuestro caso y establecerá pautas adecuadas y adaptadas. No sirven las dietas genéricas, que encontramos en Internet o que nos recomienda un amigo o una personalidad popular o influencer.

Algunos signos que deben alertarnos de que estamos ante una dieta poco recomendable son:

  • Es “demasiado buena para ser real”. Promete perder peso en poco tiempo, de manera definitiva y sin esfuerzos.
  • Prohíbe alimentos o grupos de alimentos (especialmente los hidratos de carbono), distingue entre alimentos “buenos” y “malos”.
  • No sigue ninguna evidencia científica ni recomendaciones nutricionales.
  • No aporta pruebas reales y objetivas de su seguridad ni eficacia.
  • Aparece en redes sociales o medios (sobre todo, digitales), de manera masiva y como una “moda”.
  • Supone un elevado coste económico, principalmente en productos, complementos, libros, métodos…

Cómo perder peso de manera saludable

Sin embargo, sí es posible ponernos en forma de una manera saludable, realmente efectiva y sin riesgos para nuestra salud. ¿Cómo? Hay que tener en cuenta tres ideas clave:

  • Desterremos la palabra “dieta”. No se trata de comer de manera restringida durante un periodo de tiempo, sino de adquirir de manera progresiva un estilo de vida saludable, que incluya buenos hábitos alimentarios y que sea posible mantener a largo plazo.
  • Debemos ponernos siempre en manos de un dietista-nutricionista titulado, que nos garantice un diagnóstico correcto y un plan personalizado con un seguimiento.
  • El peso no lo es todo. Los kilos son sólo un indicador más que el dietista-nutricionista valorará junto a la composición corporal, los hábitos diarios o de sueño y el estado de salud para establecer un perfil nutricional adecuado.

El estilo de vida saludable se consigue con una alimentación variada, con prioridad a los productos frescos y mínimamente procesados (frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales…), proteínas (contenidas en pescados, mariscos, huevos) y alimentos bajos en grasas (carnes blancas, lácteos…). Todo ello, combinado con un aumento de la actividad física, nos ayudará a conseguir nuestros objetivos.

Aprender a comer de forma saludable nos permitirá disfrutar de la comida y potenciar nuestra salud sin caer en riesgos.

Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas