Presentación en Madrid de la Ruta del Vino de Montilla Moriles

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11/11/2009



Un experto venenciador mostraba su destreza con el catavinos durante la presentación de la RutaUn experto venenciador mostraba su destreza con el catavinos durante la presentación de la Ruta

Ayer tuvo lugar en Madrid la presentación de la Ruta del Vino Montilla Moriles, bajo el lema “Mucho más que vino”. Un acto amenizado por un buen cuadro flamenco, que complementaba un catering con luces y sombras y unos más que dignos vinos genéricos de la D.O. servidos en mis odiados pero típicos catavinos por un experto venenciador. Todo un ritual.

Si bien es cierto que la columna vertebral de todos estos caminos son sus caldos, en esta ocasión éstos se diluyen, aún más que en el resto, entre las maravillas por las que fluyen.

Nueve son los municipios implicados en esta aventura:

Puente Genil, con su yacimiento romano de Fuente Álamo y el Musulmán Castillo de Anzur.
Lucena y su aljama judía medieval
Moriles con sus vinos, bodegas y lagares, como no podía ser de otra forma, siendo el lugar dónde reina la uva Pedro Ximénez.
Aguilar de la Frontera conjuga un magnífico legado histórico con las reservas naturales de Laguna de Zoñar y Laguna del Rincón
Montilla, con sus suelos de albariza, perfectos para el cultivo de la vid, se erige también como referente monumental y paisajístico.



La Rambla y su conocida alfarería.
Montemayor, un pueblo-fortaleza que se extiende escalonado por las laderas de un cerro coronado por el Castillo de los Duques de Frías. Imprescindible su museo de la plata.
Fernán Núñez con la fortaleza homónima, que recuerda su origen fronterizo con el Reino musulmán de Granada.

Pedro Jiménez es la uva predominante en Montilla MorilesPedro Jiménez es la uva predominante en Montilla Moriles

– Y por fin, Córdoba. Un museo vivo donde el visitante puede adivinar su pasado en directo, simplemente paseando por sus calles.

En cuanto a los vinos, qué se puede decir: Siendo la uva predominante la Pedro Jiménez, a diferencia de la Palomino de sus vecinos de Jerez, todo lo demás se trata igual, dando lugar a finos, olorosos, amontillados, cream… y como no, los dulces y famosos PX (Pedro Ximénez), criados en oscuras y silenciosas bodegas que se erigen como templos al dios Baco.

Sin lugar a dudas, una de las rutas del vino más atractivas.

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