Menorca es un territorio lleno de sorpresas. Más allá del paisaje costero, de sus hermosas playas y la tradición pesquera que se mantiene viva y llena la mesa de manjares, al recorrer esta isla mediterránea vamos a ir descubriendo la gran riqueza de sus campos, de los que nacen productos inigualables. En Menorca se practica una agricultura y ganadería sostenibles, y ese respeto al medio ambiente y cuidado del entorno ha sido refrendado por la UNESCO con la declaración de Reserva de la Biosfera: el 66% de su superficie está protegida.

Quesos artesanos más allá de Mahón
El queso de Mahón-Menorca DOP es, quizá, el embajador de los sabores de Menorca, conocido en todo el mundo. Pero la isla ofrece una variedad de quesos artesanales que merecen ser descubiertos. Entre ellos se encuentran quesos de leche cruda de vaca, oveja y cabra, con una gama de sabores que van desde suaves y cremosos hasta intensos y curados. El queso de Mahón-Menorca DOP se elabora con leche cruda de vaca y se distinguen dos tipos, el que utiliza algún tratamiento de conservación, como la pasteurización, y el artesano, elaborado con leche cruda de la propia explotación ganadera y utilizando el ‘fogasser’ (paño de algodón) para darle la forma. Los quesos que se hacen con leche de oveja, o mezcla de vaca y oveja, tienen una textura más suave y cremosa y sabor más delicado.

Un aceite con nombre propio
La agricultura menorquina se caracteriza por la producción de una amplia variedad de vegetales frescos. Desde tomates jugosos y pimientos coloridos hasta calabacines y berenjenas, los huertos de Menorca son una fuente inagotable de ingredientes frescos y saludables. Estos productos son cultivados con métodos tradicionales y ecológicos, garantizando su sabor y calidad.
Uno de los productos que está alcanzando cada vez mayor relevancia es el aceite de oliva, aunque la producción ha descendido debido a las altas temperaturas y falta de precipitaciones. En 2014 se constituyó la Associació Oli de Menorca para apoyar a los diferentes productores que se iniciaban en el cultivo del olivo y conseguir la elaboración de un aceite de oliva virgen extra de la máxima calidad. Además, muchos se han decantado por la producción ecológica.
Las variedades predominantes de aceituna en Menorca son Arbequina, Picual, Koroneiki y Empeltre entre otras. Los aceites de Menorca se caracterizan por ser de una calidad excelente, con aromas afrutados y de almendra, y toques intensos amargos y picantes. Algunos productores añaden aceite de acebuchina, procedente de los acebuches de la isla.
En el año 2020 el aceite de Menorca quedó inscrito en el Catálogo de Alimentos Tradicionales de las Islas Baleares. En 2023, Menorca contaba con 22 productores de aceite de oliva y cinco almazaras. Y desde octubre de 2024, el aceite de Menorca que cumpla los requisitos se comercializa como IGP bajo el nombre Oli de Menorca / Aceite de Menorca.
Sal y azafrán: ese toque especial

La sal de Fornells de Menorca se produce en las Salinas de la Concepción, situadas en la Bahía de Fornells. Este es el único lugar en la isla donde todavía se produce sal de manera artesanal. Las salinas datan de 1853 y han sido rehabilitadas recientemente para recuperar esta tradición del siglo XIV. La sal de Menorca es conocida por su alta calidad y pureza. Se produce de manera sostenible, utilizando solo el sol, el mar y el viento. La flor de sal, en particular, es muy valorada por su ligereza y efímera naturaleza.
El azafrán es la especia más preciada del mundo y también se cultiva en las arcillosas tierras del centro de Menorca. La recolección de los estigmas de la flor de azafrán, las hebras, es un proceso laborioso que se realiza a mano, asegurando una especia de calidad superior que se utiliza para dar un sabor especial a numerosos platos tradicionales de la cocina menorquina.
Los vinos de la isla
La vid se cultivaba en Menorca durante el Imperio Romano pero la producción disminuyó drásticamente debido a la plaga de la filoxera, a finales del siglo XIX, y ha desarrollado un crecimiento imparable desde hace unas dos décadas. Los vinos tienen una personalidad singular y cuentan con la IGP ‘Vi de la terra Illa de Menorca’, creado en 2002. En la actualidad, Menorca cuenta con una decena de bodegas que elaboran vinos tintos, con las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Monastrell, Syrah y Tempranillo, esencialmente, con un color cereza brillante y aromas de especias y frutos rojos. Y también vinos blancos, con la Chardonnay, Malvasía, Parellada y Moll.
Miel de Zulla
Menorca es un paraíso para las abejas. La gama de flores silvestres, el entorno que procura la declaración de Reserva de Biosfera y aire salino de la isla de Menorca son el entorno perfecto para conseguir buenas mieles y desde 2006 cuentan con el sello de calidad ‘Mel de Menorca’. Entre la variedad de flores y néctares, la miel de zulla o ‘enclova‘ es una de las más originales de la isla. Esta planta menorquina también conocida como esparceta roja o zulla, es perenne, y sus flores de color rojo atraen a las abejas. La miel es muy líquida, de sabor tenue y de color claro.
El pan de Xeixa
La xeixa es una variedad del trigo ancestral que se conoce desde hace 6.000 años. Posiblemente fueron los romanos los que la llevaron a Menorca, sin embargo, su cultivo desapareció prácticamente hasta su recuperación en la última década. Esta variedad de trigo es menos productivo, ya que sus espigas y su grano son más pequeños que los del trigo actual, pero destaca por su alta calidad nutritiva y al contener menos gluten, su harina es más digestiva. Al contrario que otras variedades de trigo, la xeixa apenas ha sufrido modificaciones genéticas, se cultiva de forma ecológica y se muele en molino de piedra.
Sobrasada y otros embutidos

La variedad de embutidos que se elaboran en Menorca con la carne del cerdo es muy grande. La tradición de las porquejades o matanzas de cerdo era un momento de reunión familiar para repartirse las tareas de despiece y elaboración de cada tipo de embutido. Hoy en día, los embutidos se elaboran en las fábricas y entre todos, la sobrasada es la reina, en sus dos variedades: la sobrasada tierna, de forma redondeada, y la sobrasada curada, con forma alargada. Pero el catálogo de embutidos igualmente tradicionales se llena de productos como el cuixot o camaiot, la carn-i-xulla y el botifarró.





