El verano se vive a otro ritmo en el interior de Andalucía. Cuando los termómetros rozan los 40 grados, hay que poner rumbo a estos refugios climáticos llenos de encanto. Pueblos blancos rodeados de bosques, piscinas naturales y cascadas en las que poder refrescarse. En las Alpujarras, en las sierras de Cazorla, Grazalema o Aracena. Y descubrir su despensa gastronómica llena de joyas como el aceite de oliva de Jaén o los productos ibéricos de Huelva. Síguenos en este recorrido que cruza Andalucía sin tocar la arena de sus playas. Un ruta tranquila, sabrosa… ¡y al fresco!
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Sierra de Cazorla, en Jaén
Cazorla es la puerta de entrada al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Es también la tierra en la que nace el aceite de oliva virgen extra con DO Sierra de Cazorla, que se impone en el paisaje de olivos y es el ingrediente estrella e imprescindible de toda su cocina, en recetas como el rin ran, los guisos de caza en temporada, el ajoatao o el famoso cordero segureño.

Durante el verano resulta imprescindible visitar alguna de las almazaras de la zona para conocer de cerca la cultura del aceite y participar en catas guiadas. Las noches, mucho más frescas que en el valle del Guadalquivir, son el momento de disfrutar de las terrazas de la plaza de Santa María con vistas a las ruinas de la iglesia renacentista. Desde Cazorla parten muchas de las rutas de senderismo por el Parque, puedes llegar hasta el nacimiento del río Guadalquivir, hacer deportes de aventura, barrancos y contemplar una de las mayores concentraciones de fauna salvaje de la península.

Para darse un buen chapuzón, hay que acercarse hasta el Charco de la Pringue o del Aceite, en el antiguo cauce del Guadalquivir. Es una piscina natural de aguas turquesas rodeada de pino perfecta para refrescarse, hacer una barbacoa (con mucha precaución) o tomarse algo en el chiringuito. Hay un camino que va paralelo al río y desde él se puede ver la embocadura del túnel de desagüe del pantano del Tranco, donde sale el agua de forma violenta. Sobre las paredes rocosas aparecen alguna cabra monteses y buitres leonados.
Genalguacil, el pueblo blanco de la serranía de Ronda con más arte
Este verano, tienes que comprobar con tus propios ojos por qué Guanalguacil está en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España. Este precioso pueblo blanco ofrece historia, paisaje, arte contemporáneo y gastronomía de montaña. Su nombre procede del árabe Genna al Wazir, “los jardines del visir”, y hace referencia al fértil valle en el que se encuentra, modelado por el río Genal, y sus bosques de castaños, alcornoques y pinsapos. Desde 1994, además, celebra cada dos años sus Encuentros de Arte, en los que artistas nacionales e internacionales crean obras que permanecen en las calles, convirtiendo el municipio en un auténtico museo al aire libre.

En verano, cuando la Costa del Sol se llena de sombrillas, en Genalduacil el gran protagonista es el agua. A pocos kilómetros del casco urbano se encuentra el Charco Azul, una espectacular poza natural alimentada por el arroyo del Quejigo, rodeada de pequeñas cascadas, frondosa vegetación y senderos que ofrecen sombra incluso en los días más calurosos. Muy cerca, siguiendo el curso del río Genal, también merece la pena acercarse al Charco de la Escribana, otra de las piscinas naturales más bonitas de la provincia, ideal para un baño entre alisos y fresnos.

Después del chapuzón, es el momento de sentarse a la mesa. La cocina local conserva el sabor de la Serranía de Ronda con platos como las sopas de tomate, el gazpacho caliente, el salmorejo de carne, los revueltos de setas, las chacinas artesanas y las carnes de caza en temporada, además de las castañas y la miel de la comarca. Para descubrir esa cocina tradicional con producto local, una buena opción es Venta Las Cruces, donde preparan cocina tradicional y de temporada, como las setas y caza.
Pampaneira, un verano en la Alpujarra granadina con sabor a jamón, quesos y miel
A más de 1.000 m de altitud y pco más de 70 kilómetros de Granada, Pampaneira conserva el encanto de los pueblos blancos alpujarreños con calles empedradas, casas encaladas y acequias por las que corre el agua en las calles (la más fotogénica es la de la calle Verónica) y aún riegan las huertas como hace siglos. Junto a las localidades de Bubión y Capileira forman el Barranco del río Poqueira. Estos tres municipios fueron declarados en 1982 Conjunto Histórico-Artístico.

Pampaneira está ubicada dentro de los límites del Parque Nacional de Sierra Nevada, declarada Reserva de la Biosfera, por lo que es un enclave perfecto para realizar rutas de senderismo y encontrar pozas naturales donde darse un baño en verano. El clima es muy agradable, un refugio lleno de encantos para huir del calor.

La gastronomía es otro de sus atractivos, gira alrededor del célebre jamón de Trevelez, que cuenta con el Museum Vallejo en el mismo pueblo, donde se explica todo el proceso de elaboración y se hacen catas. También destacan los quesos artesanos de cabra, las mieles de alta montaña, los embutidos tradicionales y el plato alpujarreño con patatas a lo pobre, morcilla, chorizo, huevo y lomo. Muy cerca pueden visitarse secaderos naturales de jamón y pequeños productores de queso para hacer acopio de estos productos y llevarlos a casa de recuerdo.
Zuheros: olivos, castillo y una cueva para ponerse la chaqueta
Colgado sobre un impresionante cañón natural dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas y rodeado de olivos, Zuheros tiene todo lo que se espera de una escapada veraniega por Córdoba. Y que no te asusten las altas temperaturas porque aquí el clima da un respiro a los vecinos y visitantes. Además, en la Cueva de los Murciélagos, situada a 4 km del pueblo, se mantiene una temperatura interior constante de unos 9 °C todo el año y es un alivio perfecto frente al calor exterior además de una interesante visita. Otra opción es darse un baño en la zona recreativa del río Bailón. El castillo medieval, las callejuelas floridas y las vistas sobre el Geoparque Mundial de la UNESCO Sierras Subbéticas completan la estampa de uno de los pueblos más bonitos de Córdoba.

En esta zona el gran protagonista es el aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Baena, el ingrediente estrella con el que se prepara el famoso salmorejo y la mazamorra. Algunas almazaras de la zona organizan visitas durante todo el año para mostrar la enorme riqueza olivarera de la comarca. Pero en su gastronomía también destacan las carnes de cabrito, embutidos y excelentes quesos artesanos, algunos premiados internacionalmente. Puedes visitar el centro de interpretación del queso o alguna fábrica de quesos como los de cabra de Los Balanchares donde, además, puedes apuntarte a un taller artesanal de elaboración de quesos.
Constantina, en el corazón de Sierra Morena de Sevilla
Lejos de las altas temperaturas de la capital, Constantina se convierte cada verano en uno de los mejores refugios en pleno corazón de la Sierra Morena Sevillana. Aquí puedes darte un baño de cultura y monumentos, porque la localidad de Constantina ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico. Entre su patrimonio destaca el barrio de la Morería, la arquitectura popular serrana y su castillo (declarado BIC de forma independiente en 1985)

Sus dehesas producen excelentes carnes ibéricas, embutidos tradicionales, miel, aceite de oliva y productos de los huertos que abastecen los restaurantes con verduras de temporada. En Constantina hay una larga tradición de elaboración de licores y anises, en su época dorada llegó a tener centenares de destilerías, y hoy pueden visitar algunas de esas destilerías y la fábrica-museo del Anís La Violetera.
El municipio forma parte de la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena, un paisaje perfecto para combinar senderismo y gastronomía. Una de las excursiones más recomendables en verano es la de la Cascada del Huesna o Huéznar a la que se puede acceder a través de la Vía Verde de la Sierra Norte, una antiguo trazado ferroviario que pasa por Constantina. Pero el baño solo está permitido en la conocida como playa de San Nicolás. Y reponer fuerzas en los restaurantes donde las carnes de ibérico a la parrilla son el plato más recomendado.
María, la sierra secreta de Almería donde se curan buenos jamones
Olvídate de la idea de que Almería es todo desierto. María es un precioso pueblo de montaña, ideal para huir del calor en verano gracias a su altura de más de 1.100 metros en el Parque Natural de la Sierra de María-Los Vélez. El paseo por el pueblo comienza en la plaza y las calles que llevan hasta el lavadero y fuentes. Puedes completarlo con la visita al paraje de la Umbría de la Virgen, donde se encuentra la ermita de la Virgen de la Cabeza (s. XVI) con unas bonitas vistas.

La estrella de la cocina en esta zona es el cordero segureño, pero también embutidos tradicionales y jamones que aquí se curan estupendamente con el frío de la sierra, como podrás comprobar (y comprar) en una visita a los propios secaderos; también hay almendras, mieles de romero, quesos artesanos y panes cocidos en horno de leña.

En Los Vélez hay pueblos que merecen una visita, como Chirivel, Vélez-Rubio y Vélez-Blanco, con su castillo, iglesias, la fuente los Cinco Cañ os y el Centro de Visitantes del Parque. Muy cerca se encuentra la Cueva de los Letreros, Patrimonio Mundial por sus pinturas rupestres, entre ellas el célebre Indalo, un hombre sosteniendo un arco que se ha convertido en un símbolo de Almería. Apunta este destino, perfecto para quienes buscan naturaleza, silencio y una gastronomía profundamente ligada al territorio.
Grazalema, el pueblo donde llueve más y el verano se disfruta a la sombra
Seguro que lo has oído mil veces. El pueblo que presume de tener uno de los microclimas más singulares de España y donde más llueve es Grazalema. Un buen lugar para pasar el verano porque ofrece temperaturas mucho más agradables que en las campiñas gaditanas.

Este pueblo blanco y serrano (incluido en la lista de los Más Bonitos de España) está rodeado por el Parque Natural Sierra de Grazalema, el hogar del pinsapo, un abeto relicto exclusivo del sur peninsular que convierte cualquier ruta senderista en una experiencia única. La mejor panorámica la tendrás desde el mirador de Los Asomaderos. Al anochecer, pasear por sus calles encaladas y suelos empedrados, y cenar en una terraza al fresco, es uno de los mayores placeres del verano andaluz.

¿Y qué se come aquí? Uno de los productos más conocidos es el queso payoyo, elaborado con leche de cabra autóctono que no puedes dejar de probar y visitar alguna quesería, como La Pastora de Grazalema. Pero en su cocina hay chacinas, rabo de toro y carrillada de vaca retinta, tagarninas y una sopa de espárragos típica y muy contundente que se hace con pan, espárragos, huevo y un poquito de hierbabuena. La preparan en el restaurante Cádiz El Chico.
Aracena, el reino del jamón ibérico entre dehesas centenarias
Solo con oír Jabugo ya se nos hace la boca agua pensando es esa maravilla de jamón de Huelva. Las gambas, el choco y las coquinas también son joyas de la gastronomía onubense. Para si nos alejamos de las playas y subimos a la sierra, nos espera el paisaje donde nace su producto estrella, el jamón ibérico de bellota, en pleno Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Aracena es la capital y una ciudad monumental, además de ser estandarte gastronómico del ibérico. En lo alto del cerro destaca el Castillo-Fortaleza e Iglesia Prioral (S. XII-XV), que se visita con audioguía que puedes descargar gratuitamente. En la parte baja, te recomendamos dar un tranquilo paseo por el centro disfrutando de la plaza Marqués de Aracena y sus alrededores: la Iglesia del Carmen, ver la fachada de la antigua Casa de la Inquisición, la casa del Marqués de Aracena en calle Constitución, el Museo de Arte Contemporáneo… sin olvidar hacer alguna compra de los productos más típicos de Aracena y la sierra, tanto en el centro como en el entorno de la Plaza De San Pedro: miel, pasteles, setas, quesos, derivados del cerdo ibérico, cerámica, cestería… En la plaza de la Constitución hay que hacer una parada en Confitería Rufino, un histórico, para endulzarte el día.

Las visitas a secaderos y bodegas permiten descubrir cómo el clima de la sierra favorece una curación lenta del jamón con Denominación de Origen Protegida Jabugo. Aracena cuenta, también, con el Museo del Jamón y del Cerdo Ibérico. En octubre se celebra la popular Feria Regional del Jamón y del Cerdo Ibérico, aunque durante todo el verano es posible participar en experiencias gastronómicas y degustaciones. Para estar bien fresquitos, tienes que adentrarte en la espectacular Gruta de las Maravillas, donde la temperatura ronda los 19 grados durante todo el año, convirtiéndose en uno de los refugios naturales más apetecibles cuando aprieta el calor.






