Todo lo que necesitas saber
¿Qué comer cuando se tiene gastroenteritis?
Este mal común está a la orden del día. Tener una buena información sobre cómo combatirlo y qué comer es imprescindible para poder recuperarse pronto y que la enfermedad dure el menor tiempo posible.

Mikel García Iturrioz

Fotografías:

Traducción:

Actualizado
12/09/2019



Junto con la diarrea, vómitos, calambres estomacales y fiebre, la gastroenteritis puede causar deshidratación, que puede ser peligrosa si no se trata. Una buena hidratación y los alimentos astringentes son los pilares fundamentales de una dieta que nos ayudará a recuperarnos.

¿Qué es la gastroenteritis?

Bacteria Escherichia coliBacteria Escherichia coli

Es una enfermedad infecciosa del tracto gastrointestinal que se caracteriza por la inflamación del aparato digestivo, especialmente la zona del estómago y el intestino delgado. Es causada
comúnmente por:

  • Bacterias como la Escherichia coli. Ésta a menudo se transfiere al comer alimentos contaminados.
  • Un virus, como el norovirus, contagiado a través de otras personas.
  • Parásitos como la giardiasis, a través del consumo de agua contaminada.

Este problema tan común se caracteriza por el aumento del número de deposiciones diarias, las cuales tienen un aspecto más blando del habitual. Además, suele ir acompañado de otros síntomas que resultan muy incómodos y molestos como, por ejemplo, vómitos, náuseas, dolor en la zona abdominal inferior, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza o pérdida de apetito, entre otros. La mayoría de las personas experimentarán diarrea en algún momento de sus vidas y normalmente desaparecerá después de unos días. Sin embargo, puede conducir a la deshidratación, por lo que es importante que la persona se asegure de beber agua regularmente. Es particularmente importante asegurarse de que los bebés y los niños pequeños no se deshidraten cuando sufren la afección. Si una persona sufre diarrea frecuente o si experimenta síntomas durante más de una semana, se recomienda que consulte a su médico.

Prevención ante todo

No olvidemos la importancia de lavarnos bien las manosNo olvidemos la importancia de lavarnos bien las manos

Una evaluación médica, el historial de contacto con alimentos del paciente o un análisis de las heces son algunos de los recursos a los que puede recurrir el médico para diagnosticar una gastroenteritis, cuya prevención suele ser el arma más eficaz.

La mayoría de las infecciones que causan gastroenteritis se transmiten por el contacto entre personas, especialmente por el contacto directo o indirecto con heces infectadas, por lo que un buen lavado de manos con agua y jabón después de cada deposición es el medio más efectivo de prevención. Esta limpieza también debe aplicarse a los alimentos, sobre todo antes de su consumo, así como a los utensilios que forman parte de cualquier cocina, como los cubiertos, la vajilla o la tabla de cortar.-

Lo primero: reposo y dieta líquida

Mantenerse bien hidratado es básicoMantenerse bien hidratado es básico

Si padecemos una gastroenteritis lo fundamental es la rehidratación, sin embargo, rehidratar no es solo beber un montón de agua. Es importante tomar bebidas específicas de rehidratación oral, que puedes comprar o hacer tu mismo. La razón por la que las necesitas es porque cuando evacuas o vomitas no solo pierdes líquidos, sino que también pierdes electrolitos.

Si solo estás bebiendo agua, no repones los electrolitos y eso puede causar un desequilibrio, que puede conllevar a una hiponatremia. Esta se produce cuando la concentración de sodio en la sangre es anormalmente baja. El sodio es un electrolito y ayuda a regular la cantidad de agua que hay dentro y alrededor de las células. La falta de esta adecuada regulación puede provocar muchos problemas de salud, desde problemas leves hasta problemas que ponen en riesgo la vida.

Las bebidas deportivas pueden ser una opción para ayudar a rehidratarse, especialmente si tu cuerpo no admite la ingesta de alimento. Además del agua y los electrolitos, te proporcionarán algunos carbohidratos que te darán un poco más de energía. También puedes hacer tu propia bebida electrolítica en casa mezclando un poco de miel, zumo de limón y sal con agua. Mezcla una cucharada de miel con el jugo exprimido de 2 limones, añade 1 cucharadita de sal marina, y diluye todo ello en 1 litro de agua. Esta bebida no tiene toda la variedad de electrolitos que contienen los preparados comerciales pero, si te quedas en casa sin nada, la mayoría tenemos al menos estos ingredientes a mano. Los líquidos y los yogures con probióticos serán la base de la dieta durante las primeras 12-24 horas. El uso de suplementos probióticos, que incluyan cepas de Lactobacillus puede ayudar a acortar la duración de la diarrea y además comenzarán a repoblar la microflora intestinal con bacterias beneficiosas.

A continuación: dieta astringente y sin fibra

El arroz blanco será un gran aliadoEl arroz blanco será un gran aliado

Es probable que, pasadas las primeras 12-24 horas, no se tengan molestias digestivas, aunque siga la inapetencia. No pasa nada, no hay que forzar al cuerpo. La falta pasajera de apetito no supone ningún trastorno mayor para el cuerpo que la propia desgana y debilidad. Tras el reposo digestivo (ayuno), debemos ir poco a poco introduciendo alimentos de carácter astringente y sin residuo (sin fibra), con el fin de normalizar el funcionamiento intestinal.

Los líquidos se pueden combinar con una dieta blanda. El arroz blanco, la patata cocida, el pescado blanco hervido, la tortilla francesa o los plátanos maduros son algunos de los alimentos que podemos ir introduciendo, es decir, aquellos que sean astringentes y no tengan fibra.

Los taninos son unos compuestos presentes en algunas plantas y frutos, con propiedades antiinflamatorias y astringentes. La particularidad de su acción es que secan y desinflaman la mucosa intestinal (capa que tapiza el interior del conducto digestivo), por lo que su consumo resulta apropiado en el tratamiento de la diarrea. La manzana, el membrillo y el níspero son buenas fuentes de taninos.

Ten en cuenta que los alimentos deben contener poca fibra. De momento debes evitar verduras, frutas, legumbres, frutos secos, frutas desecadas y productos integrales (muesli, pan, arroz, pasta, etc.). Es preferible la fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo, o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin azucar. Volver progresivamente a una alimentación normal.

Cuando la evolución sea favorable, en dos o tres días, hay que recuperar poco a poco una alimentación normal empezando con comidas livianas, sin condimentos, suaves y en pequeña cantidad.

La dieta incluirá alimentos secos que necesiten buena masticación, como biscotes o pan tostado, tortas de arroz, arroz blanco, patata y zanahoria cocidos, jamón cocido, tortilla bien cuajada, pechuga de pollo hervida o a la plancha, pescado blanco (merluza, pescadilla, bacalao, perca o gallo) y pequeñas porciones de fruta fresca bien madura, como la pera o el plátano.

De momento seguiremos evitando los siguientes alimentos: cereales ricos en fibra como copos de salvado, legumbres, chocolate, leche, los productos de repostería, la fruta con piel, las verduras de hoja verde, alimentos grasos o fritos, alimentos encurtidos o picantes, al igual que las bebidas carbonatadas, las bebidas alcohólicas, el té, la cafeína y los zumos de frutas envasados.

Menú para la gastroenteritis

Utiliza yogur con probióticosUtiliza yogur con probióticos

El siguiente es un ejemplo de menú para recuperarse de una gastroenteritis:

  • Desayuno: Uno o dos yogures con probióticos y una infusión digestiva calmante (por ejemplo, manzanilla). Compota de manzana o manzana asada.
  • Almuerzo: pan tostado untado con membrillo, abundante líquido (infusión, agua, bebida isotónica).
  • Comida: Arroz blanco con calabaza, zanahoria y cebolla. Pechuga de pollo a la plancha con limón. Pan tostado e infusión digestiva.
  • Merienda: Pan tostado con plátano. Yogur con probióticos.
  • Cena: Sopa de sémola con zanahoria y puerro o sopa clara de pollo. Tortilla de jamón york. Pan tostado e infusión digestiva.

¡Y recuerda! Si no te encuentras bien, es importante tomarse un tiempo para recuperarse y evitar contagiar a otros. Asimismo, considera pedirle a un amigo o familiar que te ayude con tus tareas. Descansa y, en caso de duda, contacta con tu médico de cabecera o profesional de la salud. Si las diarreas contienen sangre o presentas fiebre alta siempre debes consultar a tu médico.

Autor: Mikel García Iturrioz, Director Técnico del Herbolario Online Misohi Nutrición.

Referencias:

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