vino biodinamico

Qué es un vino Biodinámico y cómo se elabora

Nos adentramos en el mundo del vino biodinámico, un concepto que con toda seguridad has escuchado en más de una ocasión pero... ¿Sabes que significa?

En el fascinante universo del vino, un número creciente de aficionados se inclina por opciones que abrazan la sostenibilidad y cuidan el planeta. No obstante, a menudo se topan con expresiones como “vino ecológico” y “vino biodinámico”, las cuales, aunque suenen parecidas, pueden dar lugar a malentendidos. ¿Qué implica verdaderamente que un vino sea biodinámico? ¿Se puede equiparar con un vino ecológico? La respuesta breve sería negativa, aunque la frontera entre estas dos filosofías no siempre es evidente para el consumidor.

¿Qué es un vino Biodinámico?

Los vinos biodinámicos se originan en viñedos que siguen una filosofía de cultivo inspirada en las ideas de Rudolf Steiner, surgidas en la década de 1920. Este enfoque agrícola va más allá de lo convencional, buscando una conexión armónica entre la tierra, las plantas y los ciclos naturales. Este enfoque va más allá de las simples prácticas ecológicas, integrando también elementos esotéricos que consideran cómo los ciclos de la luna y los movimientos planetarios impactan en el arte de cultivar viñedos. La meta es establecer un “ecosistema agrícola” autosostenible, donde cada componente —el suelo, las plantas, los animales y los seres humanos— se entrelacen en una danza de interacción armoniosa.

El enfoque biodinámico se rige por rigurosos procedimientos, tanto en los viñedos como en la bodega, que incluyen el uso de preparados herbales, estiércol y minerales. Entre estos, destaca el icónico preparado 500, una práctica fascinante que consiste en enterrar cuernos de vaca llenos de estiércol durante el invierno. Luego, el compost obtenido se pulveriza sobre las viñas, impregnando la tierra con sus virtudes nutritivas.

Asimismo, el calendario biodinámico se inspira en las fases de la luna y los movimientos planetarios para guiar acciones fundamentales, desde la poda y el riego hasta la cosecha y el embotellado. De manera similar a la viticultura orgánica, aquí no se emplean pesticidas ni herbicidas de origen sintético. Se impulsa la diversidad biológica y el renacer natural de la tierra. En la bodega, el arte de la fermentación se lleva a cabo con un delicado toque de mínima intervención, permitiendo que la naturaleza hable y el vino se exprese por sí mismo. Está prohibido el empleo de levaduras comerciales y productos químicos; en su lugar, se fomenta el uso de levaduras autóctonas, una práctica que también hacemos con orgullo en Bodegas Comenge.

¿Sabes que Qué es un vino Biodinámico y cómo se elabora?

Diferencia entre Vino Biodinámico y Vino Ecológico

Aunque los vinos biodinámicos y ecológicos abrazan valores fundamentales como el cuidado del entorno y la eliminación de productos químicos sintéticos, hay diferencias notables entre ellos que merecen ser exploradas. Por un lado, la filosofía que rige cada tipo de vino revela dos mundos fascinantes: el vino ecológico, pragmático y decidido en su misión de erradicar químicos, contrasta con el biodinámico, que se adentra en una dimensión espiritual, buscando una conexión profunda entre los ritmos de la naturaleza y los del cosmos.

Además, las certificaciones hacen su aparición: los vinos biodinámicos tienen la oportunidad de recibir el sello de Demeter, una reconocida entidad internacional que vela por el cumplimiento de prácticas sostenibles; en cambio, los vinos ecológicos optan por certificaciones orgánicas, que se centran en el control de productos químicos y procesos regulados por la normativa de la Unión Europea. Además, hay enfoques complementarios que enriquecen la viticultura: el biodinamismo, por ejemplo, incorpora elementos esotéricos como los preparados especiales y el seguimiento del calendario lunar, aspectos que no son necesarios en la viticultura ecológica.

Mientras muchos apuestan por el vino biodinámico y su visión integral de la viticultura, en Bodegas Comenge creemos que los beneficios que se presentan no cuentan con el respaldo científico necesario para garantizar su efectividad. A mi parecer, el triunfo de numerosos vinos biodinámicos radica más en la pasión y esmero de sus elaboradores que en las técnicas esotéricas que los acompañan.

Mitos y Realidades del vino Biodinámico

La agricultura biodinámica ha suscitado un debate fascinante, en gran parte debido a algunas de sus prácticas más singulares y misteriosas. Uno de los mitos más intrigantes es el de enterrar un cuerno de vaca, repleto de estiércol preparado al estilo 500, bajo la tierra helada del invierno. Este cuerno, según los principios de la biodinámica, actúa como un receptor de energías cósmicas, que luego se liberan al suelo al esparcir el compost obtenido, enriqueciendo así el viñedo con la fuerza del universo.

A pesar de que quienes apoyan este producto afirman que potencia la fertilidad del suelo y revitaliza las plantas, hasta ahora no hay investigaciones científicas contundentes que respalden dichas afirmaciones. Desde un ángulo más práctico, hay quienes sostienen que los beneficios de estas técnicas se deben más a la dedicación y esmero que los viticultores biodinámicos brindan a sus viñedos, y menos a cualquier poder del universo.

La práctica de seguir el calendario lunar para las labores agrícolas suscita igualmente dudas y recelos entre muchos. Aunque hay quienes creen que las fases lunares influyen en el desarrollo de las plantas, al igual que en el movimiento de las mareas, la ciencia todavía no ha logrado demostrar que estas creencias se traduzcan en un efecto real sobre la calidad del vino.

En mi opinión, lo fundamental radica en que tanto la viticultura biodinámica como la ecológica fomentan un cultivo más armónico con la naturaleza. Sin embargo, corresponde a cada viticultor elegir el camino que mejor resuene con sus principios y se acomode a las particularidades de su viñedo.

Como viticultores en la Ribera del Duero, es fundamental destacar que, si bien la filosofía del vino biodinámico puede aportar un enfoque valioso en el cuidado del viñedo, resulta esencial distinguir entre el impacto concreto de los suelos y el entorno, y las creencias más esotéricas que a menudo la acompañan. A la conclusión del día, la excelencia del vino se origina en una meticulosa atención a los viñedos y un conocimiento profundo del terroir y los secretos de la enología, más que en rituales agronómicos.

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¿Quién es Álvaro Comenge?

Nacido en Madrid, Álvaro Comenge es un destacado profesional del vino con una... Ver más sobre el autor