Cuando alguien pide fresas o fresones en la frutería, se espera recibir una caja de una fruta roja, brillante y con un aroma que invade de inmediato. Pero, en las últimas temporadas, se están popularizando unas frutas blancas que llaman la atención por su color, su aroma y su sabor. Se trata de las fresas blancas, de una forma igualmente cónica que ha irrumpido en el mercado con fuerza. Aunque todavía resultan algo peculiar y no es fácil encontrarlas en muchas tiendas.
Para saber porque hay fresas blancas, hablamos con Yannick Thoilliez, director de desarrollo de negocio y cuarta generación al frente de Frutas Eloy. Él nos explica qué son las fresas blancas y las características de esta fruta que está cada vez más valorada en el mercado.
Las fresas blancas son originarias de Asia, aunque también hay quien dice que provienen de Perú. Sea como fuere, Thoilliez asegura que las que se encuentran en su frutería se cultivan en Huelva. Al contrario de lo que se tiende a pensar, las fresas blancas no son transgénicas ni fruto de una modificación genérica.

El éxito de este tipo de fresa es reciente. De hecho, a principios de los 2000, estuvieron al borde de la desaparición hasta que un grupo de agricultores de Países Bajos las redescubrieron. Fueron reintroducidas en el mercado y, actualmente, su precio puede alcanzar hasta los 15€/kg.
Thoilliez aclara que el punto óptimo de maduración es cuando la fresa está totalmente blanca y las semillas de la superficie están rojas. “Es al contrario de las fresas rojas que cuando tienen partes blancas, esas partes son las menos dulces y son el resultado de una recogida demasiado temprana”, aclara.
Las fresas blancas se conocen también como fresas piñas porque, según Thoilliez “hay quienes dicen que su sabor tropical se asemeja al de la piña”. Su sabor es más dulce que el de las fresas rojas, aunque es un dulzor muy delicado y suave. En paladar combina el dulce representativo de las fresas con unos matices ácidos y tropicales.
En cuanto a las propiedades de esta fruta, destaca su alto contenido en vitamina C, incluso mayor que el de las naranjas. Por eso, tienen un gran poder antioxidante y ayudan a mejorar el sistema inmunológico. Además, son ricas en potasio, vitamina A y fibra. Al igual que las fresas más comunes, son muy bajas en grasa y en calorías





