Bohol entre montañas de chocolate, primates suicidas y la naturaleza más salvaje

Bohol entre montañas de chocolate, primates suicidas y la naturaleza más salvaje

Montañas de chocolate, una comida en el río Loboc, adorables y singulares primates , una granja de cacao... la isla filipina de Bohol tiene mucho que ofrecer

En el archipiélago de las Bisayas, en el área central de Filipinas y a dos horas en barco desde Cebú, Bohol es un paraíso natural con algunas de las principales atracciones turísticas del país. La isla, catalogada como el primer geoparque mundial de la UNESCO en Filipinas, te recibe con una oleada de humedad y de naturaleza salvaje bajo un entorno rural y auténtico. Un lugar ideal para perderse, dejar pasar el tiempo y conocer la Filipinas más auténtica.

El singular universo de los Tarseros

Una de las visitas obligadas en la isla es el Santuario donde viven los Tarseros, unos pequeños y delicados primates endémicos de Filipinas. A la entrada del santuario y tumbado en una hamaca, con casi total seguridad podréis conocer a Carlito Pizarras, el ‘padre’ de los tarseros. El tarsero filipino fue asignado al género Carlito en honor a este conservacionista filipino, que ha dedicado su vida a la protección de esta especie y su hábitat.

Apagad el sonido de vuestros móviles, el flash de vuestras cámaras y que vuestra voz sea un susurro: los tarseros sufren de estrés crónico y no dudarán en quitarse su pequeña vida ante cualquier acontecimiento que altere su paz interior. ¿Cómo lo hacen? Muy sencillo, o bien dejan de respirar o se dan cabezazos contra el árbol al que están amarrados.

Al ser animales nocturnos, duermen por el día pero es posible que puedas verles con sus enormes ojos abiertos o contemplar su giro de cabeza de 180º al más puro estilo exorcista.

Tarseros Filipinos

Una comida por el río Loboc

Uno de los planes más demandados en Bohol nos lleva a la localidad de Loboc (no os perdáis su iglesia, construida con coral y en dónde podréis ver una marca en la pared a cuatro metros de altura que marca el nivel que alcanzó el agua durante el terrible tifón que asoló Filipinas en 2021). Allí, nos espera el impresionante río Loboc, de agua verde esmeralda y la escenificación perfecta de lo que debe ser un río tropical, rodeado de una exuberante vegetación.

Para conocer más a fondo este lugar, tienes dos opciones: por un lado, alquilar una embarcación tipo kayak e investigar por tu cuenta. Por otro, hacer la típica excursión turística que te van a proponer cien veces y que consiste en una comida con espectáculo a bordo de uno de sus barcos. Quien avisa no es traidor, y esta experiencia entra en un terreno hortera, pero a su vez no queda otra que reconocerle cierto encanto. A bordo de unos bonitos barcos de madera, con una cantante entonando canciones de ABBA y de Madonna, se sirve un buffet en donde encontraréis alguno de los platos típicos de Filipinas. En medio del trayecto, un grupo de bailarines interpretan un baile filipino tradicional. Todo navegando por el impresionante río Loboc. Como decimos, algo casposo… pero seguramente salgas con una sonrisa en la cara.

Rio Loboc

Las montañas de chocolate

Las Chocolat Hills (colinas de chocolate) son una de las postales filipinas que encontrarás en todos los folletos de las agencias de viajes, y no es para menos. La perspectiva de estos más de 1,200 conos que de forma surrealista componen el paisaje más famoso de Bohol, es digno de admirar. Deben su nombre a que en la estación seca, cuando pierden la vegetación que los cubre, se vuelven marrones y su forma y color es semejante a un bombón de chocolate, o eso pensaron los americanos que les pusieron el nombre.

Su visita, previo pago de entrada, consiste en una carretera que te sube hasta una colina desde donde puedes ver la perspectiva del valle y los montículos. Allí, desde la zona del aparcamiento te esperan 200 escalones para subir al mirador y hacerte la foto que buscas. ¿Turistas? Muchos. ¿Vale la pena? Sin dudarlo ni un segundo.

Chocolat Hills, en Bohol

Una granja de Cacao en medio de la selva

A una hora en coche de las montañas de chocolate y recorriendo una carretera rodeada de árboles y pequeñas poblaciones llegamos a Tagbilaran. Allí, dentro de la más pura selva tropical, dura y hermosa, una pareja de filipinos nos enseña el sueño de toda una vida: su granja de cacao. Marie Frances Macabenta dejó su carrera de ingeniería forestal para dedicarse de lleno a plantar cacao. Y la apuesta le ha funcionado.

Mientras cae la noche, cortamos uno de los frutos del cacao, probamos sus semillas, encendemos un fuego y las tostamos para posteriormente separar las cáscaras, molerlo y probar ese cacao puro y amargo que hace siglos los españoles llevamos al archipiélago. Luego, sentados alrededor de la mesa, disfrutamos de una taza de chocolate caliente, un trozo de mango fresco y el tradicional puto maya filipino… ¿Qué más se puede pedir?

Granja de Cacao en Bohol

Comida orgánica y descanso en Panglao

Al suroeste de Bohol se encuentra la isla de Panglao, ambas conectadas por una carretera que sortea el mar de Filipinas que se interpone entre ellas. Allí encontrarás la mayoría de hoteles y resorts de Bohol y algunas de las mejores ofertas gastronómicas de la isla. Entre ellas, la que nos propone Bohol Bee Farm, un restaurante de cocina orgánica en donde probar cocina tradicional filipina elaborada con ingredientes que ellos mismos producen. Todo lo que pidáis estará rico, pero no os perdáis la sopa picante de pollo, el kinilaw (el ceviche filipino) y el pan con malunggay, una salsa elaborada con miel y esta hierba filipina.

Y para descansar, sin salir de Panglao, The Bellevue Resort. Un hotel de lujo a pie de playa para desconectar, cargar energías y volver a salir a perderse en esta increíble isla filipina.

Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada es periodista especializado en gastronomía y director de la revista Con Mucha Gula, fundada por su madre, la Ver más sobre el autor