Restaurante Domus, intenso sabor a Galicia | Comer
 
Restaurante Domus, intenso sabor a Galicia
Eva Celada

Eva Celada

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
06/09/2009



La sala del restaurante Domus destaca por su pared acristalada con vistas espectaculares de A CoruñaLa sala del restaurante Domus destaca por su pared acristalada con vistas espectaculares de A Coruña

Con unas impresionantes vistas a la playa de Riazor a través de una pared completamente acristalada, el restaurante situado dentro del museo Casa del Hombre ofrece una cocina bien elaborada, creativa y de profundo sabor marino. Su chef, Eduardo Pardo, ha heredado no sólo la afabilidad de su familia, dueños del prestigioso restaurante Casa Pardo, sino también el sabor y buen hacer de su abuela, fundadora culinaria de la saga.

Nombre: Restaurante Casa Pardo
Dirección: Calle Ángel Rebollo s/n, 15002 La Coruña
Teléfono: 981 20 11 36
Página Web: www.casapardo-domus.com
Tipo de cocina: Creativa de mercado, con especial atención a los productos del mar.
Entorno: El restaurante esta situado dentro del museo, aunque tiene entrada independiente.
Servicio: Atento y profesional.
Accesibilidad: Buena, si se entra por el museo.
Ambiente: Familias y parejas, algunos turistas en epoca estival, clase media-alta de A Coruña.
Aparcacoches: No.
Precio: 35-50€
Fecha visita: Almuerzo, jueves 13 de agosto de 2009.

Cocina:

Mejillones en escabecheMejillones en escabeche

Se reconoce a este restaurante como uno de los mejores de la ciudad, comprendimos enseguida la razón… Nos pusieron un menú degustación a criterio del chef, para abrir boca una Ensaladilla de pulpo y langostinos que tenía un toque de pimentón: curiosa e interesante, fresca en todo el sentido de la palabra, en definitiva, deliciosa. Despues llegaron unos Mejillones en escabeche: los mejillones gallegos son únicos, en este sentido el cocinero juega con ventaja, sin embargo sigo prefiriéndolos sencillamente abiertos al vapor, después llegaron las Croquetas de marisco; dice Paco Roncero (La terraza del Casino), que él conoce la calidad de un restaurante o bar según esten las croquetas, Domus entonces es un tres estrellas, estaban buenísimas, cremosas, crujientes en su exterior, espectaculares. Llegaron posteriormente los Fritos de queso del Cebreiro y lacón, de nuevo sabor a galicia. Terminada la fase de aperitivos recibimos con entusiasmo las Zamburiñas al horno sobre crema fina de patata y vinagreta de Módena, absolutamente exquisitas, al igual que el Bonito en marmitaco:

Zamburiñas al horno sobre crema fina de patata y vinagreta de MódenaZamburiñas al horno sobre crema fina de patata y vinagreta de Módena

aunque las patatas se habían quedado un poco enteras, sin embargo, este plato vasco, realizado por Eduardo resultaba absolutamente gallego. De postre, aunque nuestros agradecidos estómagos no daban ya mucho de sí, probamos un Helado de plátano y un Crocante de chocolate, ambos de muy buena factura. Paco dice lo de las croquetas y yo lo amplio a los postres: el restaurante que no tiene buenos postres me hace desconfiar. Se acompañó el almuerzo con generosas dosis de Pazo de Monterey 2006 blanco, del que yo vaticinaba: el único blanco que no da dolor de cabeza, y me equivoqué.

Observaciones:

Para personas que lo precisen, se puede entrar por el Museo y bajar por el ascensor, de otra forma habrá que bajar muchas escaleras… y luego subirlas. Si se llama para reservar, no olviden pedir una mesa junto a la cristalera para disfrutar de las espectaculares vistas. También recomendamos solicitar la presencia del chef, además de para saludarle para

preguntar qué pescado ha entrado ese día y aceptar sus sugerencias: es una persona encantadora.

Calificación:

Eduardo Pardo realiza en Domus una interesante fusión entre la cocina tradicional gallega que ha heredado de sus madre y abuela, y su capacidad de evolución de la misma. Se produce una curiosa paradoja: como es sabido la cocina gallega tiene un producto magnífico, un pescado y marisco excelente y ello hace que los clientes esten acostumbrados a tomar el producto lo menos elaborado posible, algo que en muchos casos dificulta la realización de cocina de vanguardia.A pesar de este “problema”, que ya nos gustaría tener en otros sitios, Eduardo sabe darle su toque a los platos y conseguir gracias a esa labor de equilibrio una cocina fresca, natural, respetuosa con los sabores pero también imaginativa y sorprendente.Una muy buena opción para conocer la mejor cocina gallega.

Puntuación:

8/10

 

Galería fotográfica:

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