Siempre se ha dicho que lo de toda la vida no se debe perder, que es la esencia cultural de una ciudad, de un pueblo y de una sociedad. Y, aunque siempre ha habido defensores de la tradición, cada vez son más quienes quienes se unen a esta búsqueda de lo castizo, lo de siempre. Propuestas que ayuden a escapar de las propuesta que se venden como top, modernas, rompedoras… Y que finalmente, resultan calcos unas de otras. “Volver al bar de toda la vida, con sus aperitivos, sus vermut, sus palillos, sus servilletas que no limpian…”, dice Enrique Valentí, uno de los fundadores de Hermanos Vinagre.
Con 4 locales, el último recién inaugurado en pleno centro, en Lavapiés, Hermanos Vinagre se ha consolidad como el templo del aperitivo más castizo, donde la innovación coge de la mano a ‘lo de toda la vida’ para hacerse un hueco en los corazones de ‘los gatos’. “Cada vez es más difícil encontrar un bar de toda la vida para tomarme un vino y compartir el aperitivo con mi vecino”, cuenta José Carlos asentado en la barra del nuevo espacio en Argumosa, 12 de Hermanos Vinagre.
José Carlos, vermut y gilda en mano, culpa al turismo masivo de homogeneizar la propuesta gastronómica de Madrid, donde los bares más castizos se pierden y los boquerones en vinagre más madrileños se sustituyen por burratas con tomates confitados y pesto liofilizado, ceviches y tacos. Contra estas modas, nostálgicos de los aperitivos de siempre de la capital, los hermanos Valentí abrieron Hermanos Vinagre.”Eso no es lo que quieren probar los que nos visitan. Yo no voy a Japón a comer paella”. Es un local donde se disfrutan las tapas tradicionales y castizas, con buen producto, en un ambiente desenfadado y más ordeno, “adaptado a las modas de hoy, pero como hacíamos nosotros cada domingo de pequeños”.

Hermanos Vinagre y sus aperitivos, amor y odio al vinagre
La decoración y las puertas de Hermanos Vinagre no te adelanta, ni mucho menos, cómo es su antagónica propuesta. Local moderno, decoración dinámica y un espacio actualizado donde, si no te fijas en pequeños detalles, nada anticipa la tradición de su carta. Sí, esos detalles son las servilletas de toda la vida, de esas que no limpian; los taburetes altos y las barras de aluminio. Pero, como adelantábamos, nada es lo que parece cuando atraviesas sus puertas.
“Cada local tiene su esencia”, asegura Valentí. La carta de Hermanos Vinagre en Lavapiés (Calle Argumosa, 12) es de las más extensas de la familia. Toda una oda a los aperitivos castizos, donde el vinagre pasa de odiado a amado. Para empezar, los de bocado, de unidad, de esos que compartir es un ‘pecao’. Tosta de anchoa sobre mantequilla, gildas clásicas, torpedos picantes o de anguila ahumada… Y sus imprescindible matrimonio de anchoa y boquerón.

Para seguir, raciones frías. Producto y buena mano como hilo conductor. “Elaboramos todas las conservas de forma artesanal”, explican los hermanos Valentí. Los berberechos y, sobre todo, los mejillones en escabeche ahumado tienen que ser un fijo en cualquier aperitivo. Servidos con sus patatas chips, para hacer de cada bocado una vuelta a la infancia. Los berberechos, servidos en ‘su concha’, fresquitos y sabrosos, los puedes preparar a tu gusto de picante. Y, en este apartada de fríos, no pueden faltar cualquiera los dos ‘crudos’. Las huevas de mújol o el atún fresco estilo mojama son realmente adictivos. ¡Con sus almendras fritas y su chorrito de buen AOVE..!
Embutidos y cocina caliente… la moda más castiza
El apartado de embutidos no esconde mayor misterio que buen producto. Sorprende, por su originalidad, el queso manchego en escabeche. Pero puedes encontrar para cualquier gusto desde lacón ibérico de Móstoles hasta chicharrones de Cádiz pasando por el mejor chorizo de buey picante o la sobrasada de buey de Cárnicas LYO.
Y, por último, la cocina caliente de Hermanos Vinagre. Aunque no está disponible en todos los locales, en los que está, es una de las reinas. Los coquetones de huevo cocido y de jamón ibérico son el hit. Además, bocados entre panes como el pepito de ternera con queso o el pepito de presa ibérica adobada o el más castizo de todos, el bocadillo entre los bocadillos, el de clamares fritos. Hecho sobre pan brioche con calamares frescos.
De postre en Lavapiés, no podrás elegir mucho, pero no podrás irte sin probarlo. Chocolate, pan y aceite; la sorpresa de la sencillez.

Vuelta a los barrios de siempre
“Soy firme defensor de que tendría que haber un Hermanos Vinagre en cada barrio de Madrid. Al menos un bar con la misma esencia”, asegura nostálgico Valentí. Los cuatro locales de Hermanos Vinagre están en cuatro de los barrios más castizos de Madrid, en esos en los que “se ha perdido casi por completo el aperitivo de siempre”. Y, el concepto de este bar del siglo XXI es claro: “queremos hacer comunidad, hacer barrio. Es importante nuestra oferta gastronómica, pero para nosotros es esencial que el cliente se sienta como en casa. El trasto y la sonrisa van siempre por delante”.
Más detalles de Hermanos Vinagre
- Dirección: 4 locales en Madrid (Cardenal Cisneros, 26; Argumosa, 12; Narváez, 58; Gravina, 17)
- Enlace a Google Maps (Local de Lavapiés)
- Teléfono: 913 664 990 (Local Lavapiés)
- Horario: M-D: 12:00 a 00:00 (Local Lavapiés)
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