Ruta Gastronómica por Haro en otoño

Haro en otoño: cinco planes con vinos, quesos, tapeo, alta gastronomía y todo lo nuevo de la capital del Rioja

El otoño le sienta especialmente bien a La Rioja. Y Haro es un destino que tienes que descubrir en su mejor momento. Entre viñedos de color rojizo, bodegas centenarias, quesos artesano, buena cocina y hoteles de lujo.

El paisaje de La Rioja, en esta época, es un lienzo lleno de mil colores. Las viñas de Rioja Alta van cambiando sus tonos y componen un mosaico de verdes, amarillos, rojos y ocres. Los pueblos viven, además, su momento más especial y ajetreado: el de la vendimia. Son muchas las bodegas que abren sus puertas e invitan al visitante a vivir, con ellos, la magia de la elaboración del vino. Así es que, sobran motivos para planear una escapada a Haro, conocida como la capital del Rioja.

Los viñedos de Haro en otoño. Foto: haroturismo.org

Pero Haro guarda muchas otras sorpresas. Las estatuas que decoran sus calles hablan de los oficios del vino. Su famosa ruta de La Herradura concentra el tapeo más animado de La Rioja y a los clásicos se han unido una nueva generación de cocineros con propuestas geniales. Por si fuera poco, Haro no solo es tierra de vino. Te llevamos a conocer otra de sus joyas: el queso de Los Cameros, con la familia de Lácteos Martínez detrás de unos quesos que no paran de conseguir premios. A ello se suma una novedad especialmente tentadora para este otoño: la apertura del Palacio de los Ángeles, el nuevo hotel de los hermanos Echapresto, que promete una experiencia única alrededor del vino y la gastronomía.

PALACIOS, ESTATUAS Y TAPEO JARRERO POR LA HERRADURA

El mejor punto de partida para conocer Haro es pasear por sus calles. Y hacerlo por el centro histórico, donde la arquitectura recuerda el esplendor que vivió la localidad gracias al comercio del vino y a la llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX. Haro fue la primera ciudad en contar con alumbrado eléctrico público, en 1891. Y tuvo sucursal del Banco de España sin ser capital de provincia.

Ayuntamiento de Haro al fondo de la plaza de la Paz, con las barricas. Foto: Mario Urquiaga.

El vino ha sido su gran riqueza y en la Plaza de la Paz, presidida por el Ayuntamiento, podemos ver cómo se apilan barricas de vino de las bodegas de Haro bajo los arcos de los soportales. Un recorrido por la villa nos irá descubriendo edificios como el Palacio de Bendaña, con su singular galería mudéjar del siglo XV, el Palacio de los Condes de Haro o la iglesia de Santo Tomás Apóstol, cuya portada plateresca es uno de los grandes tesoros monumentales de Haro. También merece una visita la basílica de Nuestra Señora de la Vega, patrona de la ciudad, especialmente vinculada a una de las tradiciones más relacionadas con la vendimia. El paseo nos irá descubriendo la colección de estatuas que homenajean a los viejos oficios tradicionales: limpiabotas, encorchador, alpargatero, tonelero, hortelana… Por cierto, debes saber que a los naturales de Haro se les conoce como ‘jarreros’.

Estatua del vinatero, en las calles de Haro, un museo al aire libre.

Después llega el momento de poner rumbo a La Herradura, el nombre con el que los jarreros conocen al entramado de calles alrededor de Santo Tomás y San Martín. Es la gran zona del tapeo de Haro: el plan es pedir un vino, acompañarlo de un pincho o una cazuelita riojana (la de patitas de cordero, caracoles, riñoncitos de leche…) y continuar la ruta de bar en bar. En el Beethoven hay que probar el saquito de setas con salsa de hongos y mostaza, y en en Los Berones, la ‘zapatilla’, una versión del sándwich mixto hecho con lacón y queso de tetilla fundido.

La barra del Beethoven, siempre llena de tapas y buen ambiente, en Santo Tomás, 3.

Es un buen lugar para probar el cordero de La Rioja. Pero, el clásico entre los clásicos adonde se va a tomar el cordero chamarito (raza autóctona) asado en horno de leña es Terete, que lleva deleitando los paladares desde 1877.

LA NUEVA COCINA RIOJANA, CON HISTORIA Y ESTRELLA MICHELIN

La otra cara de la gastronomía jarrera se encuentra en Nublo, el restaurante de Miguel Caño que ocupa un palacio del siglo XVI en la plaza de San Martín. Su llegada fue una revolución que puso el punto de mira de la alta gastronómica en Haro. El restaurante consiguió su primera estrella Michelin apenas seis meses después de abrir sus puertas.

Miguel Caño, chef de Nublo.

Caño llegó a Haro después de pasar por Mugaritz y emprender varios proyectos, pero su cocina nace precisamente de la decisión de regresar a casa y contar su propio territorio. En Nublo el fuego es el hilo conductor: parrilla, cocina económica y horno de leña sustituyen a la cocina de luz o gas y convierten a las brasas, el humo y el tiempo en los grandes protagonistas que ensalzan el producto.

Sala del restaurante Nublo.

En cuanto ponemos un pie dentro de Nublo, todo avanza hacia una experiencia gastronómica inédita, contemporánea y profundamente riojana. Las mesas se distribuyen en el patio de una antigua casa-palacio cuyas paredes y cicatrices se han conservado, desnudas, con la cocina vista al fondo. Caño propone una experiencia gastronómica en la que muestra La Rioja a través de sus menús degustación Nublo y Nubla, que cambian casi a diario.

El cocinero se ha criado en Los Caños, el negocio familiar fundado por sus abuelos en 1930 que está en el origen de todo. En su vuelta a Haro, Miguel lo tiró entero y le ha dado una nueva vida, aportando todo su conocimiento y técnica para elevar platos clásicos, cocina casera, y el éxito es rotundo. Sigue siendo un sitio de referencia y comparte con Nublo pasadizos que los comunican. El contraste entre ambos establecimientos resume también la evolución culinaria de Haro, capaz de conservar sus casas de siempre mientras incorpora propuestas de vanguardia.

PASEAR POR EL BARRIO DE LA ESTACIÓN Y SUS BODEGAS CENTENARIAS

Hay que reservar al menos una mañana para el Barrio de la Estación. Es un lugar único en el mundo: un conjunto de bodegas centenarias que nació alrededor del ferrocarril y se ha convertido en uno de los grandes destinos del enoturismo a nivel global. El paisaje mezcla arquitectura industrial, grandes caserones bodegueros, viñedos y antiguos calados excavados bajo tierra. El barrio lo componen bodegas míticas como Cvne, Gómez Cruzado, López de Heredia Viña Tondonia, La Rioja Alta, SA, Bodegas Bilbaínas-Viña Pomal, Bodegas Muga y Bodegas Roda.

López de Heredia Viña Tondonia es la bodega más antigua del Barrio de la Estación de Haro.

En otoño, además, la visita adquiere una dimensión especial porque coincide con la vendimia y con la entrada de la uva en las bodegas. Una de las experiencias más directamente vinculadas a este momento es la que ofrece Bodegas Bilbaínas, que cuenta con una experiencia vendimia durante septiembre y octubre, que se completa con una cata de mosto y almuerzo.

Los calados subterráneos de las bodegas de Haro.

Otra parada imprescindible es Bodegas Muga, donde el otoño es también una buena época para acercarse al Espacio Torre Muga, su wine bar y punto de partida de las visitas. En Bodegas Roda, al otro extremo del Barrio de la Estación y asomada al Ebro, las visitas permiten descubrir sus calados y su particular arquitectura, además de catar sus vinos. La bodega ofrece también experiencias como recorridos por el viñedo en calesa, con degustación de vinos y aceites de oliva virgen extra.

UNA CATA DE QUESOS LOS CAMEROS Y EL ACEITE DE HARO

Si pensabas que Haro es solo vino, te equivocas. La despensa de la capital de Rioja Alta cuenta con muchos otros productos que le dan fama y uno de ellos es el queso. Una de las visitas más interesantes para completar el viaje es la que propone Queso Los Cameros, la marca de Lácteos Martínez, empresa familiar asentada en Haro desde 1961, una empresa puntera que sigue conservando prácticas de elaboración artesanas, materia prima selecta y eso se ve reflejado en los premios que reciben sus quesos en todo el mundo.

La visita a la quesería permite entrar en el proceso de elaboración y descubrir desde la pasteurización y el cuajado hasta el salado, la maduración y el empaquetado. Especial interés tienen sus cortezas naturales, trabajadas mediante el desarrollo de mohos de afinado, baños de aceite de oliva y cepillados, una de las señas de identidad de la casa.

Su gran emblema es el queso Camerano, un queso de leche de cabra amparado por la única Denominación de Origen Protegida de quesos en La Rioja. Es una creación del maestro quesero Francisco Javier Martínez, que recupera una receta milenaria de la Sierra de Cameros, en La Rioja Media. Ya en el siglo XIII, el poeta riojano Gonzalo de Berceo dejó referencias sobre este queso en uno de sus escritos: “Unas tierras dan vino, en otras dan dineros, en aguna cevera, en algunas carneros, fierro traen de Alava e cunnos de azeros, quesos dan en ofrendas por todos los camberos”. Esta y muchas otras historias podrás conocerlas en la interesante visita que termina, como era de esperar, con una cata.

Pero en Lácteos Martínez te espera otra sorpresa: Finca Malzapato, la línea de aceites de oliva virgen extra elaborados también por la familia Martínez a partir de olivos que crecen entre viñedos. Elaboran dos aceites: un oliva virgen extra
ecológico, cien por cien Arbequina, con D.O.P. Aceite de La Rioja; y un oliva virgen extra cien por cien Royuela.

Aceites Finca Malzapato, de Lácteos Martínez, en Haro.

La experiencia culmina con una degustación de tres quesos y los dos AOVE Finca Malzapato. Las visitas se realizan los viernes a las 10:30 y los sábados a las 11:00, salvo festivos (18 euros para adultos y 10 euros para niños de 5 a 11 años). Además, está prevista una cata maridaje de queso y chocolate el 24 de octubre, una propuesta perfecta para una escapada otoñal.

DORMIR (Y TAMBIÉN COMER Y BEBER) COMO LOS ÁNGELES

Hotel Palacio de los Ángeles, con su magnífica fachada.

La gran novedad para alojarse en Haro este otoño tiene nombre propio: Palacio de los Ángeles, el nuevo hotel de cinco estrellas de los hermanos Echapresto, dueños de Venta Moncalvillo (2 estrellas Michelin) en el pequeño pueblo de Daroca de Rioja. Este nuevo proyecto hostelero llega cargado de mucha ilusión y la gran profesionalidad que les caracteriza.

Restaurante La Ventilla y su bodega con una fabulosa selección de vinos riojanos.

El hotel se encuentra en pleno centro, recupera un palacio barroco del siglo XVIII y lo convierte en un alojamiento donde la historia de Haro, el vino y la gastronomía riojana forman parte de una misma experiencia. Cuenta con 38 habitaciones, que combinan la arquitectura histórica del palacio con un diseño contemporáneo de Trenchs Studio, además de diez residences en un edificio anexo para quienes buscan mayor amplitud e independencia. Forma parte de The Leading Hotels of the World y su propuesta gastronómica está gestionada directamente por los hermanos Echapresto.

Carlos, a la izquierda, e Ignacio Echapresto, los hermanos al frente de Venta Moncalvillo y ahora el Palacio de los Ángeles.

Carlos e Ignacio Echapresto, al frente de Venta Moncalvillo, llevan a Haro una cocina que bebe de la despensa local y del paisaje riojano. Su restaurante Ventilla funciona con un formato más relajado y pone el acento en el producto de temporada. La carta recupera ingredientes vinculados a la historia comercial de La Rioja y a las rutas de los antiguos arrieros, combinando verduras de la huerta, cordero, bacalao, pescados del Cantábrico, embutidos y productos de las dehesas.

alicia hernández

¿Quién es Alicia Hernández?

Alicia Hernández es periodista especializada en gastronomía y redactora jefa de Con Mucha Gula... Ver más sobre el autor