Así es Ronda, el destino de la Costa del Sol con la primera almazara de autor del mundo y paisajes de vértigo

Así es Ronda, el destino de la Costa del Sol con la primera almazara de autor del mundo y paisajes de vértigo

Hablamos de Ronda, una de las ciudades más bellas de Málaga. Con su impresionante Tajo, calles primorosas, la plaza de toros, cocina con esencia, vinos y la impresionante obra de Philippe Starck.

Quien llega a Ronda y admira la imponente estampa del Tajo y el Puente Nuevo… ya no la olvida. Esa imagen se queda grabada para siempre en la memoria. La ciudad atrae a visitantes (miles y miles) llegados de todos los rincones del mundo hasta este rincón tan bello de la Costa del Sol. Y todos salen de allí satisfechos y con ganas de contar las maravillas que han encontrado. Los rondeños saben bien cuál es su patrimonio histórico y natural, la belleza de su entorno, rodeados de encinas, viñedos y olivares centenarios… ¡y lo bien que se come!

Esta ciudad malagueña, conocida por su belleza escénica y su historia narrada por los viajeros románticos, es también un epicentro de sabores autóctonos, recetas centenarias y propuestas culinarias contemporáneas que miran al territorio. La comarca rondeña presume de una despensa poderosa: quesos de cabra payoya, miel de castaño, espárragos trigueros, trucha del río Guadiaro, setas de la serranía y aceite de oliva virgen extra de gran calidad.

La serranía de Ronda con los manjares de la tierra que ofrecen en las experiencias de LA Organic.

Entre las carnes, destaca el chivo lechal malagueño, la caza y el cerdo ibérico de campo. En los embutidos, el morcón y la morcilla rondeña son auténticos manjares, igual que el ajo blanco con uvas o el tradicional gazpacho serrano. El rabo de toro a la rondeña es otro clásico, cocinado a fuego lento con vino tinto (a ser posible de la tierra) y especias. El conejo en salsa de almendras y vino blanco es un receta heredada de la cocina árabe-andalusí. Entre los dulces, encontrarás los roscos de vino y las Yemas del Tajo en las confiterías de Ronda, como Las Campanas, donde las tienen patentadas desde 1934.

Paletilla de chivo lechal malagueño, en Tragatá.

Lo que hay que ver y comer en Ronda

En Ronda, todos los pasos conducen al Puente Nuevo. Esta obra maestra de 98 metros de altura se construyó con sillares de piedra extraídos del fondo de la garganta del Tajo, excavada por el río Guadalevín. Así se consiguió conectar la parte moderna de la ciudad con la parte antigua, y hasta 1839 fue el puente más alto del mundo (hay un Centro de Interpretación que lo detalla). Desde sus balcones, las vistas de las casas colgando sobre el mismo borde del precipicio son espectaculares.

Puente Nuevo de Ronda, a casi 100 m del suelo.

Hace unos meses abría al turismo el Caminito del Tajo de Ronda, una pasarela por el espectacular desfiladero del Tajo, un nuevo sendero que incluye miradores y zonas de descanso… para tomar aliento.

Hay que dejar tiempo, también, para visitar la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Se puede pasear por el coso, ver las cuadras, el picadero, entrar a los toriles, visitar el Museo de Tauromaquia que se encuentra bajo los tendidos y admirar los uniformes de caballería, sillas de montar mamelucas, los trajes de torero de distintas épocas, carteles de corridas históricas…

El tapeo en Ronda es arte vivo. La ruta puede empezar en el casco histórico, con parada obligatoria en Tragatá, el bistró informal del chef Benito Gómez, donde los clásicos andaluces se reinventan con técnica y descaro, y ahí está su ‘bomba’ de salmorejo, el bocadillo de calamares con salsa brava, la ensaladilla rusa o el mollete de Benoaján con panceta a baja temperatura.

La ensaladilla rusa de Tragatá. Foto: Tragatá

Los tomates que exhiben en el mostrador de Casa Ortega son de otro planeta. En este restaurante de la plaza del Socorro, con una agradable terraza, llevan al plato muchos de los productos de su huerta, además de contar con muy buenas carnes y pescados del día. El asado de cabrito lechal de Ronda es uno de los platos infalibles.

Frente a la plaza de toros vas a encontrar uno de los clásicos rondeños: el restaurante Pedro Romero. Todo el mundo ha pasado por su salones y la mayoría están inmortalizados en las fotografías que decoran sus paredes. Además de cabezas de toros, recuerdos de toreros, carteles, capotes y cientos de piezas que conforman un curioso museo taurino. ¿Y para comer? Cocina de mercado y recetas para repetir: el rabo de toro ‘Pedro Romero’ acompañado de un buen vino de la serranía de Ronda es un plato de diez.

Rabo de toro del restaurante Pedro Romero.

Abades Ronda se encuentra en un lugar privilegiado con la terraza ‘colgando’ de la cornisa del Tajo. Aquí encontrarás recetas de toda la vida, como las habas con tomate, migas con chorizo o caldereta de cordero malagueño, o nuevas recetas y postres muy rondeños como el requesón de Ronda con sopa de frutos rojos helado de miel y pan crujiente.

Para una experiencia gastronómica de alta cocina, hay que ir a Bardal (dos estrellas Michelin y dos soles en la guía Repsol), donde Benito Gómez juega con la cocina de raíces rondeñas y propone dos menús degustación (no hay carta), que cambia según la temporada y la inspiración del cocinero. Se puede elegir entre el Menú Bardal (180 euros), selección de vinos (100 euros) y el Gran Menú Bardal (215 €) con selección de vinos (115 euros). Y terminar con una gran selección de quesos andaluces (25 euros). A un paso del Tajo y en un ambiente de serenidad, con decoración natural y una vajilla artesana que aporta aún más armonía a la comida.

Benito Gómez, cocinero de Bardal.

El Restaurante Almocábar, junto a la Puerta de Almocábar con sus dos torres semicirculares, ofrece cocina tradicional con productos del entorno y algunas pinceladas creativas con mucho acierto: conejo al ajillo, rabo de toro, setas silvestres o chivo malagueño aparecen en la carta junto al tartar de atún rojo, gazpacho de aguacate y trufa.

Un toro gigante entre olivos

A un par de kilómetros de Ronda, entre suaves lomas y campos de olivos, se encuentra LA Organic Experience, una finca ecológica que ofrece una inmersión en el mundo del AOVE (aceite de oliva virgen extra). Hace unos meses estrenaba nueva imagen. El artista y arquitecto francés Philippe Starck ha proyectado la primera almazara de autor, una pieza de arquitectura contemporánea integrada en el paisaje que piensa convertirse en la gran atracción del oleoturismo en la Costa del Sol.

Esta vanguardista obra de arte viva (funciona realmente como almazara) es un homenaje a la cultura y grandeza del aceite de la región, de ahí sus impresionantes dimensiones, a la tradición rondeña y a sus gentes. La almazara aparece en medio de la finca como si seres de otro planeta hubieran dejado este gran cubo rojo como un regalo. En su diseño hay una síntesis cubista de la cabeza de un toro, inspirado en Dalí y Picasso, con el gran ojo. La cinta transportadora por la que sube la aceituna y cae en la tolva es el rabo del toro. El tubo por el que cae el agua sobre una cabeza simboliza la población y trabaja con agua reciclada que se recoge en la cubierta.

El interior de La Almazara, con la entrada de la aceituna y zona de restaurante.

Durante la visita se recorren olivares orgánicos, se degustan sus aceites premiados (intensos, herbáceos y equilibrados), y una vez dentro, la zona museística va recorriendo la historia del aceite, sus cualidades nutricionales, el proceso de elaboración, sus usos gastronómicos…

Pero en este espacio hay mucho arte y guiños a Ronda. Un enorme retrato (reproducción de la obra de Goya) nos desvela quién fue el primer torero de la historia que toreó a pie y cobrando: Pedro Romero, en el siglo XVIII, un nombre mítico en Ronda. Y llenando todo el techo, una lona con un cuadro de 900 m2 de la hija de Starck, Ara, representa la naturaleza, el agricultor, Ronda y su plaza de toros.

En La Almazara organizan diferentes actividades y experiencias, desde catas de AOVE en la Greenhouse o un picnic entre olivos, a la opción de alojarte en el cortijo, decorado también por Strack (y con capacidad para 10 personas), con piezas icónicas como su lámpara gigante, los muebles del salón o la chimenea.

Los vinos de Ronda

La serranía de Ronda es tierra de vinos. Y cada vez cuentan con más fama y reconocimiento. En la actualidad hay una treintena de bodegas bajo la Denominación de Origen Sierras de Málaga y son muchas las que organizan actividades de enoturismo a lo largo del año.

En verano, la Bodega Cortijo Los Aguilares organiza las Noches de las Estrellas, una experiencia que combina senderismo entre viñedos hasta la finca El Pelele —donde nacen variedades como garnacha blanca, viognier y vijiriega— con apetecibles pícnics bajo una encina centenaria, en los que se degustan vinos de la bodega y una cuidada selección de productos locales.

Picnic en Bodega Cortijo Los Aguilares.

La Bodega Federico Schatz es una de las pioneras. Elaboran vinos ecológicos, naturales y biodinámicos. Algunos tan singulares como un rosado a base de moscatel negra, el único en toda España. Su buque insignia es Acinipo, un monovarietal cien por cien Lehmberguer inspirado en la vieja ciudad romana que se levanta a pocos kilómetros de allí.

Bodega Descalzos Viejos, en los restos del convento.

Otra visita imprescindible es la de la bodega Descalzos Viejos. Esta bodega nació bajo el impulso de los arquitectos Francisco Retamero y Flavio Salesi. A finales del siglo pasado adquirieron una finca con un viejo convento fundado en 1505 que, cien años más tarde, sería entregado a los Trinitarios Descalzos. En 1998 ellos mismos la rehabilitaron con tanto cariño y estilo que recibieron numerosos premios por su trabajo.

Finca La Melonera (donde tiene previsto trasladar su restaurante el chef de Bardal) organiza visitas guiadas para conocer la historia de la bodega y sus proyectos de investigación y recuperación de las variedades autóctonas. Después, en un paseo por el pequeño viñedo, descubrirás los diferentes tipos de cultivos de la vid. Y desde ahí harás el camino de la uva hasta la bodega para terminar catando sus vinos.

Ronda es un destino digno de conocer que sin duda no te dejará indiferente en tu viaje por la Costa del Sol.

alicia hernández

¿Quién es Alicia Hernández?

Alicia Hernández es periodista especializada en gastronomía y redactora jefa de Con Mucha Gula... Ver más sobre el autor