Sano y delicioso: los beneficios de incluir el queso feta en tu dieta
Originario de Grecia y considerado como el queso más saludable del mundo, al feta se le atribuyen beneficios como la habilidad de prevenir algunos tipos de cáncer, así como la osteoporosis, combatir la anemia o reducir los dolores de cabeza.

Silvia Álvarez Martínez

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Actualizado
14/11/2018



Originario de Grecia, el queso feta es, probablemente, uno de los quesos más famosos del mundo. Considerado como el queso más saludable, el feta tradicional se elabora a partir de leche de oveja o una mezcla de leche de oveja y cabra.

Más ácido y fuerte cuando está elaborado con leche de oveja y más suave cuando se combina con leche de cabra (la mezcla no lleva nunca más del 30 por ciento), el feta se produce en bloques. Cuenta con una textura blanda, cremosa y suave y destaca por su sabor fuerte y ligeramente salado.

El feta es un ingrediente indispensable de la ensalada griegaEl feta es un ingrediente indispensable de la ensalada griega

Sin apenas agujeros, firme al tacto pero que puede desmoronarse cuando se corta, el feta es un ingrediente muy versátil en la cocina y cuenta con la habilidad de darle un toque especial a cualquier plato aburrido, potenciando su sabor.

Si bien es una de las distintas variedades de quesos más particulares que se puede llegar a probar, es cierto que sus propiedades nutricionales pueden depender de la marca de leche con la que se elabora.

El feta es una fuente excelente de proteínas para todo aquel que no consuma carne y, a pesar de contar con niveles altos de grasas saturadas y sodio, consumido con moderación es un alimento muy beneficioso para nuestra salud.

El feta puede aportarnos una gran cantidad de vitaminas y minerales esenciales, como el calcio, las vitaminas A, B6 y B12, hierro, fósforo, zinc, potasio o magnesio (entre otros).

Entre los beneficios que se le atribuyen está la habilidad de prevenir la osteoporosis y algunos tipos de cáncer, reducir los dolores de cabeza y ayudar a combatir la anemia.

Queso feta. Imagen: GNTO-BaltatzisQueso feta. Imagen: GNTO-Baltatzis

Fácil de digerir y beneficioso para nuestro sistema inmunitario

Si tenemos en cuenta que una gran parte de la población tiene dificultad para digerir productos lácteos procedentes de la vaca, el feta, al estar elaborado con leche de oveja y cabra, es un alimento mucho más suave para nuestro estómago. Además, contiene probióticos, que nos ayudan a equilibrar la salud intestinal y a mejorar el sistema inmunitario.

Fortalece los huesos

El feta cuenta con altos niveles de proteína, fósforo y calcio, fundamentales para una buena salud de huesos y dientes. El calcio y la proteína ayudan a prevenir el riesgo de sufrir osteoporosis, mientras que el fósforo es un importante componente del hueso. La leche de cabra y oveja son más ricas en más calcio y fósforo que la de vaca, por lo que incluir este queso en nuestra dieta podría ayudarnos a alcanzar la ingesta diaria de calcio recomendada. Además, el calcio, combinado con la vitamina D, ayuda a proteger al cuerpo de muchas otras enfermedades.

Bajo en calorías

El feta cuenta con alrededor de un 33 por ciento menos de calorías que otras variedades de quesos, como el cheddar o el parmesano, y hasta casi un 70 por ciento menos que la mozzarella. Con alrededor de 74 calorías por una porción de 28 gramos, está considerado como ideal para dietas equilibradas y es un alimento a tener en cuenta para quienes deseen adelgazar.

El queso feta es muy recomendable para mantener la líneaEl queso feta es muy recomendable para mantener la línea

Evita los dolores de cabeza

El feta es una gran fuente de vitamina B12 o riboflavina, utilizada desde hace mucho tiempo como remedio natural para prevenir los dolores de cabeza crónicos y las migrañas.

Ayuda a combatir la anemia, a prevenir el cáncer y las enfermedades degenerativas oculares

La vitamina B12 o riboflavina, en combinación con el hierro, puede ayudar a tratar la anemia. Por otra parte, algunas investigaciones han sugerido que el calcio, junto con el magnesio y la vitamina D, pueden ayudan a proteger al organismo contra algunos tipos de cáncer. Asimismo, los alimentos ricos en vitamina B2 como el feta pueden contribuir a proteger los ojos y a prevenir enfermedades degenerativas de la vista como el glaucoma, las cataratas o el queratocono.

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