Resulta curioso que no exista ningún plazo para acabar con las grasas trans en la bollería industrial. Fotografía: Marta Becerra

Según Sanidad, los bollos dejarán de anunciarse y venderse en los colegios

Eva Celada08/09/2010
Las máquinas expendedoras de productos ubicadas en los colegios tendrán una prohibición explícita de venta de bollería, refrescos y chucheríasLas máquinas expendedoras de productos ubicadas en los colegios tendrán una prohibición explícita de venta de bollería, refrescos y chucherías

El Consejo de Ministros ha aprobado hace unos días la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición,  que prohibe “la venta de alimentos con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azucares sencillas (…) en el interior de los colegios“.

El texto legislativo propone erradicar la publicidad de este tipo de productos en Educación Secundaria y evitar así el “efecto inductor” que invita a los adolescentes a consumirlos. La opción adoptada pasa por la autorregulación de la publicidad, tal y como establece el Código PAOS.

Desde este curso escolar, las máquinas expendedoras de productos ubicadas en los colegios para uso de los alumnos tendrán una prohibición explícita de venta de estos alimentos, entre los que se incluyen refrescos y chucherías.  Se tienen en cuenta, por fin, las grasas trans, que son producidas de forma industrial y que son, según estudios científicos, perjudiciales para la salud, obligando la Ley a las industrias a utilizar tecnologías e ingredientes que reduzcan el contenido de estas sustancias en cualquier producto de la cadena alimentaria.

Resulta curioso que no exista ningún plazo para acabar con las grasas trans en la bollería industrial. Fotografía: Marta BecerraResulta curioso que no exista ningún plazo para acabar con las grasas trans en la bollería industrial. Fotografía: Marta Becerra

Sin embargo, resulta chocante que el reconocimiento de que las citadas grasas trans son perjudiciales para la salud de las personas conviva con el consumo de las mismas como parte de cientos de alimentos, ya que no hay plazos para reducirlas, ni modificarlas y, por supuesto, ninguno para prohibirlas.

La Ley introduce por primera vez la prohibición de discriminación por razón de obesidad, ya que según  la ministra, Trinidad Jiménez, “uno de cada dos adultos es obeso y uno de cada cuatro adolescentes es obeso o padece sobrepeso, con todos los problemas que esto conlleva”. Para velar por el mantenimiento de la normativa, se creará el Observatorio de la nutrición y el estudio de la obesidad.

Finalmente, sólo añadir a esta noticia que ya que el Ministerio no prohibe a la todopoderosa industria alimentaria el uso de las grasas trans, los consumidores deberían evitar su consumo y, mucho menos, ofrecérselas a los niños. Si los productos perjudiciales dejaran de consumirse, la industria alimentaria se vería obligada a dejar de producirlos…