Especialidades para todos los gustos a pié de calle
Street Food latina en Madrid
Helen nos muestra algunos puntos de la capital donde disfrutar de una comida latina de calidad en la calle, al más puro estilo street-food.
Helen López

Helen López

Fotografías:

Traducción:

Publicado el
11/02/2015



Pastel de camarao, empanadilla brasileñaPastel de camarao, empanadilla brasileña

Latinoamérica es una región donde se come en la calle. Las principales ciudades tienen no sólo opciones a pie de asfalto sino, en la mayoría de los casos, calles específicas donde sólo es posible comer inclinando el cuerpo hacia adelante mientras las salsas caen. En Madrid es posible disfrutar de algunos de estos manjares, bien sea gracias a valientes vendedores ambulantes que desafían las leyes locales, que expresamente prohíben la versión más genuina de “street food”, o gracias a nuevas alternativas que se han creado para hacer posible que este tipo de comida tenga un lugar en la oferta de la ciudad.

En Cuatro Caminos al atardecer, humitas y tamales

A partir de las 18:00h, Charo y María se apuestan en los alrededores de la estación de Cuatro Caminos para vender humitas y tamales “hasta que se acaben”. Ambas preparaciones son hechas a base de maíz, que compran a diario en El Mercado de las Maravillas, aunque las primeras con el tipo tierno amarillo y las otras de choclo, el gordo y blanco que suele acompañar al ceviche. Las humitas son dulces y rellenas de queso fresco y los tamales con un guiso de pollo y guisantes. Un euro cuesta degustar cada una de estas delicias, que juntas forma una comida completa. Llevan 5 años complaciendo a sus paisanos de la zona y a paladares en busca de algo nuevo. Un dato: las humitas son perfectas para usarlas de base de otras preparaciones, como un suflé de maíz.



En Aluche los fines de semana, carne en palito o pinchos

Fresco jugo de coco ecuatorianoFresco jugo de coco ecuatoriano

Pero si de pegarse un festín se trata, el lugar es el Polideportivo de Aluche. Los sábados y los domingos se instala lo más parecido a una calle de comida callejera ecuatoriana. Cocineros hábiles, no sólo en instalar brasas portátiles, sino también en sortear las prohibiciones locales, animan las reuniones con los platos más genuinos de la gastronomía de ese país. Por ejemplo, la “carne en palito” o los “pinchos”, trozos de carne de ternera intercalados con chorizo y pimiento verde y rojo, cuyo mayor mérito reside en el sabor que le imprime el carbón.

También vale la pena pasarse por ahí para probar una de las delicias que salen de las ollas que se apuestan en el césped, como el “arroz con guatita”, una montaña de arroz blanco coronada con un sofrito de callos y aderezada con una sublime salsa casera de cacahuete, que se acompaña con patatas hervidas y cilantro. La oferta es tan amplia que incluye también la fritada u hornado, cerdo frito con patatas en puré (sin leche) con ensalada o “salsa” de cebolla, tomate y pimiento crudo. Y si de obrar milagros se trata, en plena calle se arman y se fríen las empanadas de harina de trigo rellenas de queso tierno, a las que se les agrega azúcar justo en el momento en que salen de su freidora improvisada. Y para la resaca sirven el “Encebollado”, una sopa de pescado, usualmente bonito, que lleva yuca acompañada de una ensalada generosa en cebolla con cilantro y mucho limón. Para beber, los refrescos de por esos lares: tropical o manzana, pero si algo da sentido al viaje, es probar el “jugo de coco”, pura fruta licuada con abundante hielo y azúcar.



A diario de camino al Registro, empanadas de maíz

En la calle de Gustavo Fernández, subiendo hacia el Registro Civil de Madrid, está Margarita y sus empanadas de maíz rellenas de carne y papa, tal como lo aprendió en su natal Armenia. Un euro cuesta trasladarse a ese municipio colombiano, acompañado de un “tinto” o un café negro bastante “claro”. Sólo por la sazón, tan bien lograda, vale la pena detenerse una mañana a disfrutar de este “exótico” desayuno. La cocinera trata de evadir las multas, servir sus empanadas y ofrecer también una rica conversación al mismo tiempo, toda una proeza.

Entre la gente cerca de Cibeles, papas rellenas

Deliciosas papas rellenas, típicas colombianasDeliciosas papas rellenas, típicas colombianas

El nuevo emplazamiento del consulado colombiano ha minimizado la oferta gastronómica callejera que solía haber. En la calle Alfonso XI es mucho más difícil pillar alguna de las delicias clásicas de ese país. No obstante, si se abre bien los ojos, se descubre a Alexis, un auténtico “paisa”, como Juanes, nacido en Medellín, que ofrece desde el tradicional “pintado”, el café con leche con más leche que café, hasta las clásicas delicias de esa región cafetera. Lo mejor son las papas rellenas. También tiene empanada de harina de míaz rellena de guiso de carne, pastel de pollo, pan de bono y buñuelos (hechos con harina de yuca), que si milagrosamente desafían las bajas temperaturas y llegan calientes a la boca, son lo más parecido a la gloria. Otra de las diversiones es escuchar la mezcla de acentos colombianos, tan musicales como curiosos.

Desde Brasil a Madrid, pasteles de Camarao

La opción de comida callejera brasileña en la capital está dentro de un centro comercial, concretamente en el Puerta Bonita de Vistalegre. Muy cerca de la entrada principal se encuentra un reducto donde se puede apreciar lo que en el llamado “gigante del sur” se encuentra en las calles de, por ejemplo, Salvador de Bahía: el Acarajé, un bollo de judías relleno de un potente guiso de langostinos o las que se hicieran famosas después de la película Estómago: las coxinhas, una especie de croquetas (pero con picos) rellenas de guiso de pollo. También el pastel de Camarao, una empadilla con guiso de camarones. No faltan los dulces, muy dulces, como los brigadeiros o las trufas de dulce de leche con chocolate, las tartas y los quindim, una delicia con yema de huevo, azúcar y coco. Lo mejor es que si se quedan con ganas de replicar estas delicias en el mercado, hay una tienda especializada en productos de ese país y hasta una carnicería que prepara los cortes que han hecho famosas las barbacoas de ese lado del mundo y las que necesita una buena feijoada.

Itinerante de maíz, típico venezolano

Arepa tumbarrancho del Restaurante La CucharaArepa tumbarrancho del Restaurante La Cuchara

En cuanto a gastronomía venezolana, la única opción de comida callejera se instala todos los meses en la iniciativa conocida como MadrEat.

Allí los chicos del Restaurante La Cuchara ofrecen las arepas, el pan de maíz que admite cualquier tipo de relleno, en sus versiones más genuinas: “La reina pepeada” de guiso de pollo y aguacate y “pelúa”, con carne mechada (carne de res en hebras).

En Chamberí, tamales y pan chicharrón

Los peruanos tienen también a los alrededores de su consulado una oferta de gastronomía muy interesante. Un buen plan es disfrutar de los desayunos que permiten de lunes a viernes los minúsculos locales que están muy cerca, las estrellas son los tamales con maíz mote rellenos de pollo, cerdo y huevo cocido. También, si se quiere un almuerzo rápido pero contundente, se puede apostar por un pan chicharrón o una ración de Chanfaína, un plato muy hermano con su homólogo español, pero en este caso hecho principalmente de bofe o pulmón de res. Lo mejor son los precios, entre 3 y 5 euros, y en sintonía con el furor de la quinoa ofrecen un bebida con este grano, con agua de la piel de piña, pedazos de manzana, canela y endulzado con canela deliciosa.

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