10 mentiras sobre los cultivos de invernadero

El “milagro” de convertir un desierto en un vergel ha provocado que sobre esta actividad se ciernan diversos mitos que nada tienen que ver con la realidad y que son producto del desconocimiento colectivo. Te aclaramos cuáles son.

María Jesús Gómez Talaván14/11/2020

Ni las hortalizas maduran en camiones frigoríficos, ni los tomates carecen de sabor, ni se usa calefacción o iluminación artificial para que crezcan los cultivos. Tampoco se utilizan pesticidas ilegales, ni los productos se modifican genéticamente. La rápida transformación experimentada por la agricultura de invernadero, unida al milagro de convertir una zona semidesértica en la mayor huerta de Europa, ha hecho proliferar los tópicos sobre los cultivos bajo abrigo. Una industria de la que viven 12.500 familias, que genera 45.000 puestos de trabajo directos y que alimenta a 500 millones de personas.

1. Las frutas y hortalizas no saben a nada. FALSO

Nada más lejos de la realidad. Curiosamente, gracias a la calidad de la tierra y del entorno, en los invernaderos crecen algunas de las frutas y hortalizas más sabrosas y apreciadas del mercado, como la variedad de tomates Raf, los pimientos dulces, la sandía sin pepitas o la amplia gama de hortalizas minis –pepinos, calabacines, berenjenas, pimientos o tomates cherry- que se caracterizan, además de por su tamaño y color, por su dulce sabor.

Además, hay un aspecto que incide notablemente sobre el sabor y depende de la conservación de estos alimentos. La temperatura, la humedad o la luz a la que se almacenan y/o exponen las frutas y hortalizas son factores que influyen no solo sobre el tiempo de consumo, sino también sobre las propiedades organolépticas.

Los invernaderos de Almería y Granada producen cada campaña 4,5 millones de toneladas de frutas y hortalizasLos invernaderos de Almería y Granada producen cada campaña 4,5 millones de toneladas de frutas y hortalizas

2. Crecimiento artificial. FALSO

Almería y la costa de Granada son una de las zonas de Europa con más cantidad de horas de sol al año, un recurso inagotable y necesario, junto al viento, que garantiza el crecimiento de los cultivos. Luz y temperatura se reciben en cantidad adecuada en los invernaderos, directamente del sol y sin necesidad de recurrir a calefacción o iluminación artificial. Al contrario de lo que ocurre en los invernaderos de otras zonas europeas o extra comunitarios.

3. Las frutas y hortalizas maduran en camiones frigoríficos. FALSO

Los productos cultivados en los invernaderos solares abastecen al 50% de los mercados europeos, llegando al 60% durante los meses invernales. Esto hace que los productos tengan que viajar, a veces, durante días, con lo que su transporte en cámaras frigoríficas es necesario para garantizar que los vegetales lleguen al consumidor en perfecto estado. Sin embargo, son recolectados de las plantas en el momento óptimo de maduración en función de los gustos de consumidores y mercados de destino.

Los productos son recolectados de las plantas en el momento óptimo de maduraciónLos productos son recolectados de las plantas en el momento óptimo de maduración

4. Estos productos son peores que los cultivados al aire libre. FALSO

Durante los últimos años, los mercados han ejercido una gran presión sobre los productores exigiendo frutos de calidad. En el campo almeriense se observa que la mayor parte de los agricultores (el 91%) cumple con sistemas de certificación o normas de buenas prácticas agrícolas que aportan una garantía y protección del consumidor acorde a sus demandas, tanto en términos de calidad, como de sostenibilidad, como de respeto a las personas y el medio ambiente.

5. Son productos modificados genéticamente. FALSO

La mejora vegetal es un proceso natural que nuestros antepasados han realizado durante miles de años guardando las semillas de las mejores plantas y cosechándolas al año siguiente. Históricamente, la mejora estaba orientada a aumentar la productividad, mejorar la resistencia a las plagas o perfeccionar las propiedades organolépticas de los frutos. En los cultivos de invernadero solar, los métodos de mejora utilizados son totalmente naturales y están perfectamente integrados con las técnicas de cultivo existentes.

6. Abuso de pesticidas o uso de pesticidas ilegales. FALSO

Almería es un referente mundial en la utilización de fauna auxiliar, una técnica que consiste en la suelta de insectos y ácaros depredadores sobre los cultivos para acabar con las plagas que les amenazan. Esta práctica, conocida como control biológico, es natural, respetuosa con el medio ambiente y reduce significativamente la aplicación de plaguicidas. Un hito que marca una diferencia fundamental con las técnicas agrícolas empleadas en otras zonas de España y del mundo.

Los invernaderos españoles se encuentran a la cabeza mundial en técnicas de control biológicoLos invernaderos españoles se encuentran a la cabeza mundial en técnicas de control biológico

7. Se emplea a mano de obra ilegal y se contrata a inmigrantes en peores condiciones. FALSO

La inmigración ilegal es, sin duda alguna, uno de los principales problemas y retos a nivel de la UE por su estrecha relación con la economía sumergida y el consecuente incumplimiento de las condiciones laborales establecidas.  Actualmente, el sector de los invernaderos solares genera 45.000 empleos directos (un 65% de ellos son trabajadores inmigrantes legales de más de 100 nacionalidades) y 100.000 indirectos.

Aunque tradicionalmente se ha considerado que la mano de obra utilizada en la horticultura española invernada era de bajo coste, los datos contradicen este hecho. Los trabajadores inmigrantes empleados en los invernaderos solares del sudeste español tienen todos sus permisos de trabajo en regla y perciben un salario similar o superior, para puestos equivalentes dentro de este mismo sector, a los del resto de Europa. La diferencia sí que es abismal con los países extra comunitarios, como es el caso de los de gran parte del continente africano, donde los trabajadores, en el mejor de los casos, perciben un salario un 90% inferior al que reciben en España y Europa.

8. Industria contaminante. FALSO

A pesar de la mala imagen por la generación de residuos plásticos de la agricultura bajo abrigo, hay que recordar que en España, el sector de la agricultura únicamente genera el 7% de los residuos plásticos, muy por debajo de los envases domésticos (30%), el envase industrial (19%), la construcción (11%) o la automoción (9%).

Además, en el caso específico de los plásticos utilizados para cubrir las estructuras de los invernaderos solares, el porcentaje de reciclado alcanza el 80% y fundamentalmente se usa para fabricar mobiliario urbano, bancos, papelera, contenedores de basura, capazos para la recolección hortofrutícola, maceteros o, incluso, combustible líquido. En concreto, la revalorización de los plásticos retirados alcanza el 25% y el objetivo es llegar al 50%.

Además, estas cubiertas de plástico de color blanco contribuyen a frenar el cambio climático gracias al efecto albedo (reflejo de la radiación solar). Gracias a estas superficies blanquecinas, la zona de Almería ha registrado una reducción de la temperatura anual de 0,25º C. Por si esto no fuera poco, debido a que las plantas acumulan grandes cantidades de carbono, cada hectárea de los invernaderos solares es capaz de absorber entre 8 y 10 toneladas anuales de CO2, o lo que es lo mismo, la emisión diaria de 8 coches.

9. Contaminación visual. FALSO

Pese a que el paisaje de Almería está estrechamente ligado a los campos de invernaderos solares (pueden verse incluso desde el espacio), lo cierto es que las hectáreas invernadas solo suponen el 3,4% del territorio. Esta provincia cuenta con 400.000 hectáreas protegidas, lo que supone el 50% de su territorio, por encima de la media andaluza (30%), nacional (27%) y europea (12%).

10. Uso irracional del agua. FALSO

En una provincia donde el agua, recurso esencial para los cultivos junto al sol, es un bien escaso, su uso se ha aprovechado y optimizado al máximo. Es por ello que durante los últimos años se han introducido técnicas planificadas para reducir el consumo de agua, lo que ha convertido a la zona en la superficie de regadío más tecnificada y eficiente de todo el territorio nacional. Gracias a ello, Almería consume la mitad de agua que la media del resto de la agricultura española, con una huella hídrica hasta 20 veces menor.