Jeong Kwan, la chef filósofa: "Concibo la comida como un puente que une la energía espiritual con la energía física"

Jeong Kwan, la chef filósofa: “Concibo la comida como un puente que une la energía espiritual con la energía física”

La alabada monja budista alcanzó la popularidad en el programa “Chef’s Table (Netflix) y ha sido reconocida por el Culinary Institute of América como una de las 50 representantes del movimiento Plant-forward

Yolanda Cardo25/08/2021

Jeong Kwan es una mujer menuda, afable y muy vital. Con una voz que semeja un susurro se presenta a su entregada audiencia, apenas una quincena de medios especializados, envuelta en un hábito gris y calzando unas deportivas. A pesar de no conocernos comenta risueña que “nos siente como si fuéramos su familia”, así de cercana, nos da la bienvenida. Apodada como la “chef filósofa” por el New York Times, ingresó con apenas 17 años en el monasterio budista Baekyangsa, en Corea del Sur. Hasta allí peregrinan, cada año, afamados chefs para aprender in situ esta ancestral sabiduría budista aplicada a la cocina que la han convertido en toda una influencer gastronómica vegana sin pretenderlo.

Jeong Kwan cocinando uno de los platos ©Yolanda CardoJeong Kwan cocinando uno de los platos ©Yolanda Cardo

Una dieta sostenible para un mundo sostenible

Kwan es toda una celebridad en el mediático universo de los fogones, pero, al contrario que la mayoría de sus homólogos, carece de cualquier brizna de egocentrismo. “Yo me identifico como monja y no como chef”, afirma. No concibe la cocina como una suerte de show-business en busca de reconocimientos disfrazados de estrellas, sino “como un puente que une la energía espiritual con la energía física. Lo que consumimos afecta a la mente, por ello es importante tener un buen equilibrio en nuestra alimentación”. Piensa que la comida, como parte que es de nuestro cuerpo, “debe colaborar en nuestro bienestar”, indudablemente un propósito infinitamente mayor.

Cree firmemente en la salvación del planeta a través de los alimentos y es precisamente por esta, más que justificada, causa para la que usa su perfil público. Su propósito consiste en transmitir esta filosofía de vida fundamentada en una alimentación sostenible, en el respeto por la naturaleza y en un pensamiento de no violencia. Piensa que solo así lograremos hacer este mundo más puro. “Cuando te cuidas y llevas una buena alimentación, haces el mundo más sostenible”, asevera.

La chef budista nos muestra el arroz envuelto en hoja de loto, uno de los platos preparados ©Yolanda CardoLa chef budista nos muestra el arroz envuelto en hoja de loto, uno de los platos preparados ©Yolanda Cardo

Dos comidas al día y horas de meditación

“Yo me comunico con la gente a través de la comida”, comenta momentos antes de elaborar los platos monacales. Con escasos utensilios y la ayuda de alguno de sus alumnos prepara tres recetas, mientras, nos explica la filosofía de una cocina que alimenta cuerpo y alma. El menú consiste en kimchi depurativo de verduras; estofado de seta pyogo con sirope de malta, a la que define como la comida de meditación para los ascetas y el plato que con el que convenció a su padre de que no se necesita comer carne; y por último arroz envuelto en hoja de loto: un plato para saludar al viento.

Nos habla de la importancia de alcanzar la paz interior y de comenzar cada día con la energía renovada, de las bondades de los fermentados por su aporte energético. También de la conveniencia de evitar algunos alimentos como el ajo, el puerro, algunas verduras coreanas o los platos fuertes, aceitosos y estimulantes que distraen de la meditación y generan “malos sentimientos”.

Preguntada por su rutina diaria en el monasterio, relata que comienza a la cuatro de la mañana con dos horas de meditación, seguida de un desayuno que consiste en unas gachas de arroz y unas verduras encurtidas. A continuación de nuevo meditación hasta la hora del almuerzo a base de arroz hervido, verduras cocidas sazonadas y kimchi. La tarde la ocupan trabajando y nunca cenan salvo aquellos monjes débiles o enfermos a los que se alimenta con las sobras de la comida. “Como lo mínimo para tomar la energía suficiente para mi actividad, no soy avariciosa”, comenta divertida. Difícil encaje esta filosofía en un mundo, hedonista y estresado… por eso nos aconseja meditar unos pocos minutos varias veces al día, en cualquier sitio, eso bastaría para ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismos y también al mundo.

 Kimchi depurativo de verduras ©Yolanda Cardo Kimchi depurativo de verduras ©Yolanda Cardo