FLORES CON SABOR A QUESO

FLORES CON SABOR A QUESO

Una forma diferente de saborear este popular producto lácteo

Yolanda Cardo27/04/2021

En 2020 Santiago Mohedano decidió coger el toro por los cuernos y lanzarse a una arriesgada aventura. Inmersos en plena pandemia, la mayoría de los mortales habríamos pecado de cautos pero a este empresario bilbaíno nada le frenó. Convencido de que la gastronomía y las flores tienen mucho común, puso en marcha su original proyecto: Flores de Queso, una empresa especializada en el apasionante mundo del queso y en mostrarnos una original técnica para disfrutarlo y maridarlo. 

Santiago Mohedano y sus originales flores de quesoSantiago Mohedano y sus originales flores de queso

Pero ¿En qué consiste exactamente este peculiar método?

Pues se trata de raspar el queso con un girolle –un curioso utensilio de cocina inventado por el suizo Nicolas Crevoisier- con el que se obtiene unas finas virutas en forma de clavel. Estas delicatesenen forma de flor, de intenso sabor y gran aroma, se colocan en unos coloridos cucuruchos de sabores para a continuación rociarlos sutilmente con distintos aceites que le aportan el toque final.

El resultado son unos deliciosos bocados elaborados con ingredientes de gran calidad. Hasta 50 sabores distintos se pueden lograr maridando los quesos, los cucuruchos –que pueden ser de espinacas, chocolate, tomate, carbón vegetal y neutro- y las distintas variedades de AOVE perfumadas con esencias naturales como el jengibre, la naranja, la hierbabuena, el limón, la canela o el cardamomo.

La "girolle", el utensilio con el que se elaboran estos aromáticos clavelesLa "girolle", el utensilio con el que se elaboran estos aromáticos claveles

Apuesta por el producto nacional 

Santiago y su equipo utilizan exclusivamente quesos nacionales artesanales de gran calidad. Actualmente trabajan con estos tres tipos de queso: el Idiazabal, el de cabra papoya de Cádiz y el de oveja churra de Castilla y León. Y es que no todos son aptos para aplicar esta técnica. El grado de maduración debe ser el adecuado, entre tres y siete meses, para que la girolle pueda hacer bien su trabajo y obtener estas exquisitas flores sin se rompan o, al contrario, resulten demasiado blandas. 

 “Quieren transformar el instante en el que se degusta un queso en un momento de relajación y disfrute para los sentidos, y eso solo se logra buscando los productos de la mejor calidad”, nos aclaran

El éxito de esta original idea ha sido inmediata. Su presencia en eventos comienza a ser algo habitual, como lo es el cortador de jamón o la barra de sushi. Además organizan catas, allí donde se les requiera, para disfrutar este noble producto de una manera diferente que les encantará y sorprenderá a partes iguales.