Bodegas Valtravieso, la excelencia del vino a 915 metros de altitud

El origen de Valtravieso se remonta a los años 80, cuando se plantaron las primeras cepas en el territorio de “La Revilla”. Ahora, cuarenta años después, cuenta con unas instalaciones de 5.000 m2 y es una de las primeras bodegas en la Ribera de Duero con viñedos propios.

Con Mucha Gula06/04/2021

En los páramos más altos de La Ribera del Duero, a 915 metros de altitud sobre el nivel del mar, se sitúan los viñedos de las bodegas Valtravieso. Sin duda, una de sus señas de identidad es el suelo arcillo-calcáreo propio de este terreno, que da un toque de distinción y encanto a los vinos de la bodega.

Desde Valtravieso han estado reflexionando minuciosamente el estilo que debía representar a su producto, por ello en este 2021 ofrecen una imagen de marca renovada, acorde con sus nuevos vinos y su proceso de elaboración. Para conseguirlo, parten de resaltar la importancia de ubicar sus viñedos en este lugar privilegiado del páramo, esencial en la personalidad y distinción del producto final.

Las claves de Valtravieso

Desde el 2002, la familia González Beteré está al frente de la bodega Valtravieso, en 2006 se amplia su superficie hasta los 5000 m2.Desde el 2002, la familia González Beteré está al frente de la bodega Valtravieso, en 2006 se amplia su superficie hasta los 5000 m2.

El terroir

Cualquier botella que sale de estas bodegas lleva el sello del terroir consigo. Los vinos de Valtravieso son diferentes al estilo que impera en la Ribera del Duero y ello se debe, entre otras cosas, al terreno dónde se asientan sus viñedos de donde nacen sus vinos de parcela más especiales y la elección de la ubicación y viñedos de los viticultores fidelizados con los que trabajan para sus vinos de ensamblaje.

El páramo de Piñel posee un suelo calizo-calcáreo sobre los que en reducidas ocasiones encontramos un cultivo de viñedo. Son suelos pobres y poco profundos, pero que en Valtravieso dan como resultado vinos elegantes, muy minerales, con mucha longitud y verticalidad. Además, este tipo de suelo genera cierto grado de acidez que, combinada con el porcentaje de alcohol preciso, hace que los vinos resultantes sean mucho más frescos.

En Ribera de Duero hay más de 2000 hectáreas de viñedo, pero en paramo solo equivale al 5% de su superficie.  En Ribera de Duero hay más de 2000 hectáreas de viñedo, pero en paramo solo equivale al 5% de su superficie.

“Hace cuarenta años plantar vid en estos terrenos no hubiera tenido sentido, porque en aquellos años se buscaba abundancia de fruto para una mayor producción. Ahora a nosotros nos interesa más la calidad que la cantidad”, explica Pablo González, Consejero Delegado y director general de las bodegas.

Los 915 metros de altitud condicionan directamente la climatología del páramo. En este terreno encontramos una gran variación entre las temperaturas del día y de la noche, lo que permite que no haya excesos de temperaturas y que los periodos de maduración de la uva sean más lentos y controlados.

Vino eco-lógico

No están catalogados como vinos ecológicos, pero en lValtravieso no existen los herbicidas ni pesticidas. González Beteré asegura que uno de los recursos naturales, que en este sentido juega a su favor, es el viento: “Uno de los factores predominantes del páramo calizo es el viento y este es mejor fungicida, ya que evita gran parte de las enfermedades de la cepa”.

Además, en Valtravieso dan un valor fundamental a los procesos realizados a mano: poda en verde, desnietado y deshojado o la supervisión de la producción de la cepa para que no esté saturada. El control de la uva es sumamente importante. Tanto los responsables de la bodega como los viticultores que les abastecen realizan catas del fruto y análisis de madurez semanales para evitar que la uva madure demasiado.

Muestreos en el viñedo 15 antes de iniciar la vendimia en los que determinan como va siendo la evolución de diferentes parámetros en la uva. Muestreos en el viñedo 15 antes de iniciar la vendimia en los que determinan como va siendo la evolución de diferentes parámetros en la uva.

El resultado: vinos con el alma del páramo

Los procesos de elaboración de Valtravieso están diferenciados por parcelas y tipo de uva. Producen vinos de ensamblaje, en la que combinan su propia uva con la de viticultores y vinos de parcela que solo proceden de sus fincas.

Según indica el director, su filosofía es la del “menos es más” por lo que este proceso de elaboración se caracteriza por no hacer extracciones muy agresivas, controlando el proceso de maduración y con remontados muy ligeros para que se vaya extrayendo toda la estructura del vino.

Una vez finalizado el proceso de fermentación, comienza la crianza del vino que, en función del resultado final irá a un tipo de barrica para conseguir estabilidad y redondeo idóneos, entre otros matices. González Beteré apunta que cada vino está enfocado no tanto con un consumidor, sino con un momento diferente.

De esta manera la bodega cuenta con una gran variedad de opciones, dependiendo de lo que demande el cliente. Por ejemplo, un roble, un vino goloso y “fácil” como en este caso es Finca Santa María, es apropiado para tragos cortos en un aperitivo o un tapeo.

Si optamos por el vino Valtravieso, un crianza con cuerpo y una acidez natural muy marcada, conviene consumirlo durante una comida. Por último, un vino reserva, como el Finca La Atalaya, que necesita más sosiego y una ingesta sin prisa es el complemento ideal para una velada prolongada.

Bodegas Legaris amplía su colección “Vinos de pueblo”

Bodegas Legaris amplía su colección “Vinos de pueblo”

Hace tres años que Legaris lanzó su colección de "Vinos de Pueblo" la cual ha sido un éxito entre los consumidores y ha recibido varios galardones. Ahora, amplía la gama con dos nuevas añadas y un vino inédito hasta la fecha.

Ruth Cordero Delgado26/03/2021

La bodega Legaris, insignia de la Ribera de Duero, amplía su colección “Vinos de Pueblo” y presenta, además, dos nuevas añadas. En ambos casos, se aprecia que la bodega sigue apostando por sus señas de identidad, el respeto por los orígenes y las elaboraciones sin prisa. Dentro de esta colección, encontramos vinos de altura, de mismo varietal y añada pero que al estar ubicados en diferentes municipios de la Ribera del Duero, presentan matices muy diferentes entre sí.

La colección  "Vinos de Pueblo"  de Legaris fue lanzada en 2018 y va ya por la tercera añadaLa colección "Vinos de Pueblo" de Legaris fue lanzada en 2018 y va ya por la tercera añada

De esta forma el nuevo vino prestige de la colección “Vinos de Pueblo”, Peñaranda de Duero 2017, procedente del pueblo homónimo, reúne todas estas características y se presenta como uno de los vinos más esperados de las bodegas. Es un vino tinto elaborado con la variedad fino, con uva procedente de viñedos situados a una altitud de entre 898 y 903 metros sobre el nivel del mar y con un tiempo de crianza de diez meses.

Según las notas de cata, en Peñaranda de Duero 2017, sobresalen en nariz, notas de fruta rojo madura y en boca muestra un perfil fino y delicado, con frescura que mantendrá el equilibrio en el tiempo.

Jorge Bombín, el director y enólogo de la bodega Legaris ha expresado su orgullo por seguir mostrando los pequeños pueblos de la Ribera de Duero a través de la colección “Vinos de Pueblo” y admite que está muy contento con la evolución y consolidación que están teniendo los vinos de la gama.

Jorge Bombín, director y enólogo de la bodega LegarisJorge Bombín, director y enólogo de la bodega Legaris

A mayores, bajo la misma colección, destacan las dos nuevas añadas de 2017 que Legaris ha sacado al mercado de sus ya conocidos Alcubilla de Avellaneda y Moradillo de Roa ,que han recibido el galardón a mejores tintos de España en el concurso International Wine Challenge.

Alcubilla de Avellaneda destaca por elaborarse con tinto fino procedente de un viñedo de 20 años en el pueblo soriano Alcubilla de Avellaneda, caracterizado por los suelos arcillosos que contienen una gran concentración de hierro y aportan al vino su peculiar tono rojizo.

Moradilla de Roa, por su parte, tiene origen en los viñedos rocosos de la localidad burgalesa, a 973 metros de altitud. Después de un proceso de fermentación en pequeños depósitos de acero, se le da una crianza de doce meses antes de su distribución.