El Terroir

El Terroir

El concepto de terroir o terruño va más allá de la composición del suelo en el que crece un determinado viñedo.

Álvaro Comenge08/05/2021

Escribía mi abuelo, Miguel Comenge, en el proemio de su libro La Vid y los Vinos Españoles, escrito a comienzos del siglo XX: “Determinar con certeza en lugar de la tierra en que apareció por primera vez una especie vegetal que por sus propiedades mereció primero la atención del hombre y más tarde su cultivo, es problema tanto más complicado cuanto mayor es el área de la superficie terrestre que hoy invade, más dispar el terreno en donde crece, más distinta la altitud y más diferente el clima donde el hombre la obliga desarrollarse para aprovechar sus cualidades y satisfacer su necesidad.”

El concepto de terroir o terruño va más allá de la composición del suelo en el que crece un determinado viñedo. Engloba otra serie de factores, como mencionaba mi abuelo en su libro, como son el clima, la altitud, la exposición solar, la cantidad de agua que recibe, la acción humana y otros aspectos, que combinados, resultan en un viñedo de unas características singulares.

Hace tiempo vengo defendiendo que hemos creado un mundillo alrededor del vino, un tanto snob, que en mi opinión crea en muchas ocasiones un ambiente inasequible y aleja a los consumidores. Es el caso de la palabra Terroir. Tenemos tendencia a buscar palabras de otros idiomas para referirnos a cosas para las cuales tenemos una palabra en nuestro idioma perfectamente aceptable. En este caso la palabra terroir proviene del francés. El equivalente en español sería terruño. En ambos casos provienen del latín Terra. Es decir, tierra.

El concepto de terroir o terruño, engloba muchos factores que pueden dar lugar a que una misma variedad de uva pueda tener características muy diferentesEl concepto de terroir o terruño, engloba muchos factores que pueden dar lugar a que una misma variedad de uva pueda tener características muy diferentes

Huelga decir que uno de los aspectos claves del concepto de Terroir es el tipo de suelo. Pueden ser de muchos tipos: arcillosos, calcáreos, pedregosos, graníticos o incluso volcánicos, y cada uno de estos tipos de suelo aporta características y matices diferentes a la viña. La acidez y la composición química de cada uno de estos tipos de suelo también influye en la viña. El clima también es determinante, existiendo muchas diferencias entre climas más moderados por su proximidad al mar y climas más extremos por ser zonas más interiores alejadas de la influencia marítima. Por supuesto, la altitud también es un factor a tener en cuenta ya que a mayor altitud se dan climas más fríos. Otro factor importante es la pluviometría y las reservas hídricas. El viñedo es un cultivo de por sí vigoroso al que no le favorece un exceso de agua, aunque un estrés hídrico excesivo puede llegar a secar la planta. El viento ayuda a mantener el viñedo seco y saludable.

Por último, otro factor muy importante es la acción del hombre. Seleccionar las variedades adecuadas para cada terreno, para cada clima, la forma de plantación, los trabajos que se deben realizar durante el año y otros aspectos que dependen de decisiones humanas también influyen en el resultado final del vino.

En definitiva, el concepto de terroir o terruño, engloba muchos factores que pueden dar lugar a que una misma variedad de uva pueda tener características muy diferentes en función del lugar donde está plantada, y por tanto resultar en vinos muy distintos.

Alvaro Comenge,  Director Comercial de Bodegas Comenge

Bodegas Valtravieso, la excelencia del vino a 915 metros de altitud

El origen de Valtravieso se remonta a los años 80, cuando se plantaron las primeras cepas en el territorio de “La Revilla”. Ahora, cuarenta años después, cuenta con unas instalaciones de 5.000 m2 y es una de las primeras bodegas en la Ribera de Duero con viñedos propios.

Con Mucha Gula06/04/2021

En los páramos más altos de La Ribera del Duero, a 915 metros de altitud sobre el nivel del mar, se sitúan los viñedos de las bodegas Valtravieso. Sin duda, una de sus señas de identidad es el suelo arcillo-calcáreo propio de este terreno, que da un toque de distinción y encanto a los vinos de la bodega.

Desde Valtravieso han estado reflexionando minuciosamente el estilo que debía representar a su producto, por ello en este 2021 ofrecen una imagen de marca renovada, acorde con sus nuevos vinos y su proceso de elaboración. Para conseguirlo, parten de resaltar la importancia de ubicar sus viñedos en este lugar privilegiado del páramo, esencial en la personalidad y distinción del producto final.

Las claves de Valtravieso

Desde el 2002, la familia González Beteré está al frente de la bodega Valtravieso, en 2006 se amplia su superficie hasta los 5000 m2.Desde el 2002, la familia González Beteré está al frente de la bodega Valtravieso, en 2006 se amplia su superficie hasta los 5000 m2.

El terroir

Cualquier botella que sale de estas bodegas lleva el sello del terroir consigo. Los vinos de Valtravieso son diferentes al estilo que impera en la Ribera del Duero y ello se debe, entre otras cosas, al terreno dónde se asientan sus viñedos de donde nacen sus vinos de parcela más especiales y la elección de la ubicación y viñedos de los viticultores fidelizados con los que trabajan para sus vinos de ensamblaje.

El páramo de Piñel posee un suelo calizo-calcáreo sobre los que en reducidas ocasiones encontramos un cultivo de viñedo. Son suelos pobres y poco profundos, pero que en Valtravieso dan como resultado vinos elegantes, muy minerales, con mucha longitud y verticalidad. Además, este tipo de suelo genera cierto grado de acidez que, combinada con el porcentaje de alcohol preciso, hace que los vinos resultantes sean mucho más frescos.

En Ribera de Duero hay más de 2000 hectáreas de viñedo, pero en paramo solo equivale al 5% de su superficie.  En Ribera de Duero hay más de 2000 hectáreas de viñedo, pero en paramo solo equivale al 5% de su superficie.

“Hace cuarenta años plantar vid en estos terrenos no hubiera tenido sentido, porque en aquellos años se buscaba abundancia de fruto para una mayor producción. Ahora a nosotros nos interesa más la calidad que la cantidad”, explica Pablo González, Consejero Delegado y director general de las bodegas.

Los 915 metros de altitud condicionan directamente la climatología del páramo. En este terreno encontramos una gran variación entre las temperaturas del día y de la noche, lo que permite que no haya excesos de temperaturas y que los periodos de maduración de la uva sean más lentos y controlados.

Vino eco-lógico

No están catalogados como vinos ecológicos, pero en lValtravieso no existen los herbicidas ni pesticidas. González Beteré asegura que uno de los recursos naturales, que en este sentido juega a su favor, es el viento: “Uno de los factores predominantes del páramo calizo es el viento y este es mejor fungicida, ya que evita gran parte de las enfermedades de la cepa”.

Además, en Valtravieso dan un valor fundamental a los procesos realizados a mano: poda en verde, desnietado y deshojado o la supervisión de la producción de la cepa para que no esté saturada. El control de la uva es sumamente importante. Tanto los responsables de la bodega como los viticultores que les abastecen realizan catas del fruto y análisis de madurez semanales para evitar que la uva madure demasiado.

Muestreos en el viñedo 15 antes de iniciar la vendimia en los que determinan como va siendo la evolución de diferentes parámetros en la uva. Muestreos en el viñedo 15 antes de iniciar la vendimia en los que determinan como va siendo la evolución de diferentes parámetros en la uva.

El resultado: vinos con el alma del páramo

Los procesos de elaboración de Valtravieso están diferenciados por parcelas y tipo de uva. Producen vinos de ensamblaje, en la que combinan su propia uva con la de viticultores y vinos de parcela que solo proceden de sus fincas.

Según indica el director, su filosofía es la del “menos es más” por lo que este proceso de elaboración se caracteriza por no hacer extracciones muy agresivas, controlando el proceso de maduración y con remontados muy ligeros para que se vaya extrayendo toda la estructura del vino.

Una vez finalizado el proceso de fermentación, comienza la crianza del vino que, en función del resultado final irá a un tipo de barrica para conseguir estabilidad y redondeo idóneos, entre otros matices. González Beteré apunta que cada vino está enfocado no tanto con un consumidor, sino con un momento diferente.

De esta manera la bodega cuenta con una gran variedad de opciones, dependiendo de lo que demande el cliente. Por ejemplo, un roble, un vino goloso y “fácil” como en este caso es Finca Santa María, es apropiado para tragos cortos en un aperitivo o un tapeo.

Si optamos por el vino Valtravieso, un crianza con cuerpo y una acidez natural muy marcada, conviene consumirlo durante una comida. Por último, un vino reserva, como el Finca La Atalaya, que necesita más sosiego y una ingesta sin prisa es el complemento ideal para una velada prolongada.

Vino Finca la Reñana Selección Especial 2017: el sueño de Alejandro Sim

Vino Finca la Reñana Selección Especial 2017: el sueño de Alejandro Simó

Complejo, elegante, fresco, profundo... el Selección Especial 2017 de Finca la Reñana es sin duda un gran vino.

Redacción04/03/2021

Alejandro Simó siempre va un paso por delante. Después de 20 años al frente de las prestigiosas Bodegas Luis Alegre ha tomado la decisión de reinventarse y dar un giro en la filosofía de la bodega con un nuevo y apasionante proyecto: Bodegas y Viñedos Finca La Reñana. El sueño de Simó de elaborar sus vinos en fincas mágicas y enigmáticas sigue cumpliéndose día a día (no es casualidad que le denominen “El Alquimista de La Madera”)

Alejandro SimóAlejandro Simó

En este proyecto solo  se elaborarán los vinos de la gama Premium de la bodega: Pontac, Pontac Portiles, Finca La Reñana Selección Especial, Finca La Reñana Blanco, Finca La Reñana Desbastado Blanco Viura, Finca La Reñana Desbastado sobre maceración carbónica y Finca La Reñana Desbastado Rosado.

El viñedo de La Finca la Reñana fue plantado en 1945 y sus producciones son muy reducidas, con maduraciones lentas, lo que da lugar a vinos elegantes y longevos, con un equilibrio perfecto entre azúcar y acidez.

Este Selección Especial 2017 es un tinto fino, con alta mineralidad y muy profundo. 95% Tempranillo y 5% Graciano y Mazuelo, es especiado en nariz, con aromas a fruta roja, vainilla y canela mientras en boca encontramos unos sabores frescos y elegantes, con mucha presencia de la madera, muy bien integrada.

En definitiva, un vino muy especial que merece la pena ser disfrutado. 

Ficha de Cata

14 variedades locales de uva “rescatadas de la extinción” en Castilla y León

No solo los animales tienen la terrible posibilidad de convertirse en especies en peligro de extinción, también los vinos, más concretamente las uvas que los producen, sufren este estigma.

Redacción06/10/2020

La semana pasada, en una cata online impartida por grandes expertos del mundo del vino y con la participación, entre otros, del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León se presentaron seis variedades ancestrales  que se han recuperado en diferentes puntos de Castilla y León por el Instituto, que durante décadas se ha dedicado a encontrar la forma de recuperar y seleccionar los mejores clones de variedades locales que puedan adaptarse al viñedo de la Comunidad y proporcionen un patrimonio resistente al cambio climático.

Estas 6 variedades forman parte de hasta 14 castas seleccionadas por su buenas y prometedoras aptitudes enológicas, de las que finalmente han quedado 14 uvas recuperadas (algunas de las cuales están reconocidas oficialmente como variedades comerciales mientras  otras se encuentran  en proceso de evaluación) : Áurea, Bastardillo Chico (Merenzao), Bruñal, Cenicienta, Estaladiña, Gajo Arroba, Mandón (Garró), Negreda, Negro Saurí (Merenzao), Puesta en Cruz (Rabigato), Puesto Mayor, Rufete Serrano El investigador Blanco, Tinto Jeromo y Verdejo Colorao

El investigador José Antonio Rubio asegura que “Se trata de variedades que alcanzan una acidez muy apreciable y muchas de ellas mantienen una maduración tardía, lo que las hace especialmente valiosas e interesantes. Además de conservar la acidez incluso con periodos de maduración calurosos, en los vinos han destacado matices muy distintos y novedosos tanto en nariz como en boca, aspectos con una rusticidad y una mineralidad suaves y muy agradables que aportan diferencias con las variedades conocidas. Por tanto, se trata de la aparición de un grupo de variedades que aportarán frescura y novedad en el panorama vitivinícola español y ofrecen nuevas características a los consumidores”.  

Fuente: ITACYL