¿Dónde comer bien en Extremadura? Esta pregunta es fácil de responder porque en las últimas décadas han ido apareciendo una nueva generación de cocineros con ganas de agradar cocinando en su tierra. Son templos culinarios, espacios donde tradición, técnica y producto se combinan para definir el presente de la cocina regional.
Desde referentes ya consolidados como Atrio, galardonado con tres estrellas Michelin, hasta propuestas más recientes que están generando un notable interés, como Tupío, Versátil o Macarraca, Extremadura muestra una escena gastronómica de lo más diversa y en plena evolución.
Atrio, el gran abanderado de la cocina extremeña
En Cáceres, Atrio sigue siendo el punto de partida imprescindible para descubrir los grandes referentes de la alta cocina extremeña. Lo que han conseguido Toño Pérez y José Polo ha sido tachado de estratosférico, y puede que se quede corto. Esta pareja, dentro y fuera del negocio, cumple 40 años al frente de este templo de la alta gastronomía, con tres estrellas Michelin y tres Soles Repsol, en la plaza de San Mateo de Cáceres y se completa con un hotel (Relais & Châteaux, 5 estrellas) diseñado por Tuñón y Mansilla. Su universo es total: sala, cocina, hotel y una de las bodegas más importantes de Europa, con más de 35.000 referencias. Pura excelencia.

El edificio se integra en el casco histórico como una pieza contemporánea entre palacios renacentistas y la plaza de San Mateo. Atrio destila hospitalidad, buen gusto y excelencia a cada paso y en cualquier detalle, consiguiendo que el comensal y huésped se encuentren cuidados como en casa. En su interior, obras de arte contemporáneo (Tàpies, Kapoor o Ai Weiwei) conviven con una arquitectura de hormigón, piedra y luz medida.
La cocina se construye desde la raíz extremeña hacia la alta gastronomía. El ibérico es el eje narrativo (la papada curada, el lomo confitado o la careta con cigala) junto a tomates, caza y reinterpretaciones del recetario local. El “cochinito feliz” de la dehesa, como se refiere Toño al cerdo ibérico de bellota, encuentra aquí su mejor discurso y sabor.

Justo al lado, Torre de Sande amplía el universo de Toño Pérez y José Polo como propuesta complementaria. Un restaurante elegante y cuidado, con cocina más tradicional donde destacan las brasas, los embutidos extremeños, el cuchareo y los grandes fondos. Un patio en el que se respira la historia de Cáceres.
Versátil, la sorpresa más gourmet en tierras de Granadilla

Los hermanos Alejandro, David y José Hernández Talaván regresaron a su pueblo natal, después de formarse y rodar por las mejores cocinas, para convertir Zarza de Granadilla en destino gastronómico. Alejandro dirige la cocina; David y José se ocupan de sala y bodega. Y juntos han levantado este templo gourmet del que uno siempre sale satisfecho. Cuando le otorgaron su primera estrella Michelin, “las reservas se llenaron para los siguientes seis meses”, recuerda Alejandro. Versátil cuenta también con un Sol Repsol y ahora llegan amantes del buen comer de todas partes del mundo en busca de su cocina tan genuina.

Versátil cuenta con dos espacios, uno al lado del otro: el gastrobar, su propuesta más informal y divertida; y el comedor gastronómico, donde se descubre la cocina de Alejandro a través de sus menús degustación, Paseo Extremeño y Gran Paseo, que ponen en valor el producto extremeño con técnica actual. Destacan elaboraciones como el arroz meloso de ibéricos o el cordero a baja temperatura con hierbas locales. La bodega subterránea y el servicio cercano completan una experiencia redonda.
Macarraca, aires renovados en las Vegas Altas
En Villanueva de la Serena, Macarraca se ha convertido en uno de los proyectos más comentados de la nueva cocina extremeña. Josemi Martínez y Mercedes Rincón firman un restaurante de ambiente relajado y cocina vista centrada en el producto local.
El proyecto, abierto a finales de julio de 2023, fue reconocido como “Mejor Apertura de Extremadura 2023” y en poco tiempo ha llegado a Roma y Ámsterdam. En la Guía Michelin 2026 ha sido distinguido como Nuevo Bib Gourmand, uno de los seis de Extremadura.

La cocina reinterpreta el recetario regional con platos como el bonito soasado en escabeche suave de zanahoria o la ensaimada de patatera, además de elaboraciones como el gazpacho de cereza del Jerte o el cordero verato. Menús entre 55 y 85 €, el Corto y el Festival, carta breve y cambiante y fuerte apuesta por productores locales definen una cocina accesible que ha llevado la alta gastronomía a una de las ciudades más bonitas de Badajoz.
Tupío, alta cocina en la capital del tomate

El monumento al Tomate, en la autovía de la Plata, nos indica que estamos llegando a Miajadas. Hay que desviarse y dentro de la Finca la Desa, Tupío aparece como un restaurante integrado en un entorno natural que está dando mucho que hablar. Agustín Moreno González, más conocido como Guti, es el jefe de cocina y artífice de este nuevo restaurante gastronómico junto a su equipo: Elena Acero, pastelera; Mario Fernández, sumiller y jefe de sala y Mª José Mañoso, personal de sala.
En Tupío manda el sabor, “la cocina tiene que ser ante todo rica”, recalca, y consigue conservar los sabores originales: el pato, con salsa de pato; la liebre, con salsa de liebre. Su carta cambia con frecuencia y se apoya en escabeches ligeros, verduras de temporada y fondos reducidos.

Destacan elaboraciones como la gilda de pato, la croqueta de sopa de tomate (un guiño a Miajadas, el pueblo conocido como ‘la capital europea del tomate), la sopa de maíz y presa ibérica. También la crema de brócoli tatemado o las mollejas de ibérico con acelgas rojas y caviar, y su pichón, que se ha convertido ya en plato estrella y reclamo de muchos viajeros gourmet.

El espacio, con solo siete mesas, es elegante, sobrio y abierto al paisaje, con dos menús degustación, corto y largo (entre 75 y 95 euros). La cocina se articula en torno a la caza, la huerta y las brasas suaves, con productos seleccionados y verduras de temporada, y una fuerte presencia de vinos extremeños.
Drómo, la cocina más esmerada de Badajoz
En la capital pacense, Drómo refleja la cocina técnica de Juan Manuel Salgado, que nació en Badajoz y ha conseguido ser profeta en su tierra. Un espacio urbano, contemporáneo y funcional donde la cocina extremeña se reinterpreta con precisión, creando platos sublimes que despiertan emociones, justo lo que busca el chef: “Drómo es un laboratorio de sensaciones, donde la tradición extremeña se reinventa con valentía y delicadeza”.

En muy poco tiempo, ha conseguido que las grandes guías se fijen en su trabajo y Drómo cuenta con dos Soles Repsol y es un Bib Gourmand de la Guía Michelin. En su cocina aparecen fondos intensos, pescados del día y producto ibérico trabajado con rigor, como el gazpacho de cereza con erizo o elaboraciones de ibérico en distintas curaciones. Su royal de carrillera de ibérico y trufa negra es un plato excelente.

Drómo es una de las mesas clave de Badajoz que propone vivir una experiencia gastronómica a través de dos menús degustación, Drómo y Gran Viaje, con servicio atento y una bodega formada por referencias nacionales y extremeñas muy bien escogidas.
Artigi, un proyecto rompedor en Castuera
Con apenas 25 años, Emilio Nogales decidió regresar a Castuera para demostrar que la alta cocina también podía tener cabida en una localidad donde, durante mucho tiempo, parecía que la tradición marcaba todos los límites. Así nació Artigi, en julio de 2025, un proyecto que comparte junto a Antonia Carmona, su compañera de vida y responsable de una sala tan cuidada como cercana. Juntos han creado un restaurante que rompe con los convencionalismos gracias a un servicio muy personal, donde incluso el cambio de platos en mesa forma parte de una experiencia perfectamente medida.

Al frente de un equipo joven y comprometido, Nogales ha construido una cocina basada en la excelencia del producto, la temporalidad y con una defensa absoluta de la despensa extremeña. La paletilla de cordero, los arroces o las sugerencias de fin de semana muestran una cocina inquieta, mientras que el tartar de lomo doblado refleja su afán por reinterpretar los sabores locales.

Sin embargo, el gran emblema de la casa son sus croquetas elaboradas con jamón ibérico de bellota con DO, de interior cremoso y rebozado especialmente crujiente, convertidas ya en destino gastronómico por sí solas. Perfeccionista incansable, Emilio Nogales persigue la excelencia en cada receta, desde una tortilla hasta el plato más elaborado, convencido de que el verdadero éxito se mide en la satisfacción del comensal y ese reconocimiento ya lo tiene.
Tuétano, parada gastro en Mérida
En una ciudad marcada por el legado romano, Tuétano representa una de las propuestas gastronómicas más dinámicas de Mérida. Su filosofía gira en torno a una cocina intensa, basada en el sabor y en el empeño de poner sobre la mesa el mejor producto extremeño, con especial protagonismo para carnes, fondos y elaboraciones que reivindican la cocina de fuego.

El restaurante ha sabido crear una personalidad muy definida, y las brasas de autor son uno de los grandes reclamos del proyecto de Nico Vázquez y Carmen Moreno, recomendado en la guía Michelin. Cocina y sala funcionan al unísono, ofreciendo un servicio desenfadado pero muy profesional que acerca la alta cocina a un público amplio. La carta combina platos de inspiración tradicional con propuestas más contemporáneas, siempre elaboradas con técnica y respeto por la materia prima. ¿Un ejemplo? El tuétano a la brasa y pan brioche.

La bodega es otro de los puntos fuertes de Tuétano, con un centenar de referencias entre las que destacan con especial mimo los vinos de la tierra. El espacio también suma, moderno y acogedor que invita a disfrutar sin prisas de una experiencia gastronómica completa. Además de los comedores y salas, cuenta con una terraza con vistas a la Alcazaba árabe donde dejar que el día termine. Tuétano se ha convertido en una de las mesas imprescindibles de la capital extremeña gracias a una cocina honesta, reconocible y llena de personalidad, capaz de situar el producto local en el centro de cada propuesta.
Casa Claudio, tradición en la cuna de la Torta del Casar
En Casar de Cáceres, la cuna de la Torta del Casar DOP, el producto local es protagonista absoluto en la carta de Casa Claudio en la que aparecen migas, cabrito, solomillo ibérico con Torta del Casar o guisos de temporada, junto a una oferta amplia de carnes ibéricas, ternera, vaca, cabrito y cochinillo. También cuentan con menús degustación, menú mercado, menú del día e infantil, además de carta de terraza.

Claudio Vidal lleva toda la vida entre fogones y ha extendido el negocio familiar (muy conocido para organizar las grandes celebraciones en espacios enormes, con salones y terrazas) sin perder la esencia y esa fidelidad a su tierra: “Somos cocina de pueblo. Nacimos en el Casar, entre quesos que huelen a verdad, entre brasas, campo y familia”.

Platos como el arroz cremoso de boletus con papada ibérica y Torta del Casar, las migas de pastor, el lomo de merluza con bearnesa y zorongollo extremeño o la cheesecake de Torta del Casar con membrillo definen una cocina regional sin artificios, basada en el producto extremeño. Por cierto, aquí los vinos son tan importantes como la comida, y su bodega da buena cuenta de ello.
Veratus, cocinando La Vera
Ponemos rumbo a la comarca de La Vera para conocer Veratus, un restaurante donde se come el entorno con un estilo actual y elegante. Nadie mejor que el joven cocinero extremeño, Ángel Sánchez, para interpretar con su maestría y sensibilidad el recetario extremeño en su pueblo natal, Jarandilla de la Vera. Veratus ocupa una casa rústica con terraza y vistas a la piscina natural y el fotogénico puente Parral. Se encuentra en un sitio privilegiado para seguir la ruta de las gargantas por La Vera.

En Veratus se puede comer a la carta o pedir alguno de sus dos menús degustación, muy recomendables, que hay que reservar previamente. En ellos aparece la original croqueta de tasajo (carne magra curada típica del norte de Extremadura), platos de caza, rulo de cochinillo y verduras de su propio huerto. El trabajo entre cocina y sala se complementa a la perfección y la experiencia resulta muy agradable.

La estacionalidad marca el ritmo de una carta que evoluciona constantemente para diseñar unos platos capaces de emocionar tanto al viajero que descubre La Vera por primera vez como al comensal que llega en busca de sabores familiares. Veratus se ha consolidado como una de las direcciones imprescindibles para comprender la nueva gastronomía extremeña, ha sido reconocido como Mejor Apertura del año, aparece recomendado en la guía Michelin y ya ha conseguido un Sol Repsol. No se necesitan más motivos para hacerle una visita.
A Velha Fábrica, nueva vida en Valverde del Fresno

Donde hace décadas funcionaban las máquinas de coser de la vieja fábrica textil, ahora se cocina lo mejor de la Sierra de Gata. A Vielha Fábrica, en Valverde del Fresno, es un precioso hotel rural (4 estrellas), con restaurante propio que se ha convertido en uno de los grandes referentes gastronómicos del norte de Extremadura. El restaurante combina el encanto industrial del edificio (que destaca con su gran chimenea de ladrillo) con una propuesta culinaria que mira de frente al territorio, utilizando los mejores productos de la comarca y de la vecina Portugal. Esta zona fronteriza es muy peculiar: conserva su propia lengua, a fala, una lengua única de origen galaico-portugués (declarada BIC). Y en Valverde del Fresno tienen hasta su propia variante, valverdeiru (o chapurráu), que se transmite oralmente de generación en generación. De ahí el nombre de A Velha Fábrica.

El complejo hotelero alberga dos propuestas diferenciadas, ambas dirigidas por el chef Carlos Carrasco Lajas, con Esther Larrea Solís al frente de la sala y también como sumiller. Este año ha entrado a formar parte de la Guía Repsol 2026, todo un reconocimiento a su buen hacer. Entre sus platos destacan el bacalao al estilo A Velha Fábrica, la presa ibérica a la brasa con salsa de frutos rojos, el lagarto ibérico con verduras salteadas, el solomillo a la brasa con patatas al romero, las zamburiñas al horno, el salmorejo con crujiente de jamón, los huevos rotos con jamón o la ensalada de faisán con cebolla caramelizada y frutos secos. En los postres sobresalen la serradura portuguesa y la tarta cremosa de queso con frutos rojos.

La bodega es espectacular. Cuenta con más de 350 referencias nacionales e internacionales, donde los vinos extremeños tienen un protagonismo especial.
Estos son solo algunos ejemplos de la variada y rica oferta gastronómica de Extremadura. Puedes consultar otros templos gastronómicos aquí.




