Todo lo que puedes ver (y hacer) en el Noroeste de Murcia

Todo lo que puedes ver (y hacer) en el Noroeste de Murcia

Si creías que Murcia era solo una tierra de huertas y playas, espera a ver lo que te espera en la comarca del Noroeste: el arroz de Calasparra, el vino de Bullas, la ciudad santa de Caravaca de la Cruz, grandes montañas en Moratalla y aventuras pasadas por agua. ¿Te han entrado ganas de ir?

Artículo patrocinado14 de agosto de 2022Actualizado el 13 de septiembre de 2022

En el interior de Murcia, entre montañas, páramos y arrozales, nos encontramos con una tierra de contrastes: la Comarca del Noroeste. Limita con las provincias de Albacete, Granada y Almería y su capital es Caravaca de la Cruz, la Ciudad Santa a la que llegan miles de peregrinos hasta su Basílica de la Vera Cruz, donde se venera la famosa Cruz de Caravaca desde el siglo XIII.

Santuario de Caravaca de la Cruz.

Esta Comarca del Noroeste se encuadra en el territorio AlVelAl, una asociación que une a agricultores, ganaderos y empresas de agroturismo con la misma inquietud y visión de futuro: pone en valor las características comunes, los recursos agrarios y naturales de los pueblos para la generación de riqueza y la repoblación del territorio a través de la agricultura regenerativa y el emprendimiento sostenible.

La asociación trabaja en la puesta en valor de productos de la zona como la almendra ecológica, la miel, los vinos o el cordero Segureño, entre otros.

Caravaca de la Cruz, la Ciudad Santa

La historia de Caravaca de la Cruz está ligada a la reliquia que custodia, un trozo del Lignum Crucis, la cruz de madera donde fue crucificado Jesús. Según la tradición, llegó de forma milagrosa en 1232. La astilla se guarda en un relicario en forma de cruz de doble brazo horizontal (uno de 7 cm y el otro de 10 cm), y uno vertical (de 17 cm), en el Santuario de la Vera Cruz, el principal monumento de la comarca, que destaca por su lujosa portada de mármol rojo de Cehegín.

Interior del Santuario de Caravaca de la Cruz.

En el mes de mayo, Caravaca de la Cruz celebra sus grandes fiestas, declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, que incluyen dos espectáculos únicos en todo el mundo: las fiestas de Moros y Cristianos y los Caballos del Vino.

Pero el patrimonio religioso no se acaba en el Santuario, en Caravaca de la Cruz abundan iglesias de interés como la Iglesia de la Soledad, la del Salvador y la Compañía de Jesús, el Templete, el Monasterio de Santa Clara, las ermitas de Santa Elena, San Sebastián y la Reja.

Para bucear en el pasado más remoto, es muy recomendable la visita al Complejo Arqueológico de La Encarnación, donde se concentran restos prehistóricos, íberos, romanos y medievales. Si te apetece conocer el entorno más natural, puedes seguir la Vía Verde que sigue el recorrido del tren que unía Caravaca de la Cruz con Murcia.

Y para refrescarte, el paraje donde nacen las Fuentes del Marqués, con el Torreón Templario que hoy acoge el Centro de Interpretación de la Naturaleza.

Yemas acarameladas de Caravaca.

La gastronomía de Caravaca mantiene las tradiciones. Oirás hablar de las migas ruleras, los potajes y la tartera, un asado de cordero y patatas acompañado de alioli. También son típicos los arroces, con conejo, pollo, garbanzos, caracoles, níscalos y bacalao. Y entre los dulces, tienes que probar las famosísimas yemas acarameladas de Caravaca y también el Alfajor, que elaboran confiterías de la zona como Reina, Todopan o El Espejo.

Moratalla, en las alturas

La visita a Moratalla empieza en la parte más alta del pueblo. Allí se encuentra el Castillo-fortaleza que solo conserva una torre, la del Homenaje, reconstruida por la Orden de Santiago. Y también la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (BIC), imponente, la joya del casco antiguo.

Moratalla, con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y el castillo-fortaleza.

Moratalla conserva impresionantes muestras prehistóricas, con las pinturas rupestres más importantes de la costa mediterránea, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Ayuntamiento organiza visitas guiadas y por tu cuenta puedes recorrer el Centro de Interpretación de Arte Rupestre Casa de Cristo, en el conocido como “Balcón del Noroeste”, un mirador natural con unas vistas extraordinarias.

Nos alejamos del pueblo para seguir una ruta montañera que nos lleva al punto más alto de la región, el Macizo de Revolcadores, con 2.002 metros. Y a sus pies, el Sabinar, un bosque de sabinas centenarias. Moratalla es una maravilla en primavera y principios de verano, con la explosión de la floración de los árboles frutales y de las plantas aromáticas, en las plantaciones de lavanda, lavandín y espliego que tiñen el paisaje de tonos morados, tanto que ya se conoce a la zona como la ‘Provenza murciana’.

Cortijo Los Gorros, en Moratalla.

Moratalla es un destino perfecto para hacer rutas de senderismo y de montaña o en BTT. Cuenta con una buena oferta de alojamientos rurales y cámpings para disfrutar en plena naturaleza.

El Cortijo Los Gorros se encuentra en la sierra de Los Álamos, junto al río Alhárabe, un afluente del río Segura, y apuesta por el ecoturismo ya que sus instalaciones se han creado bajo criterios de sostenibilidad y autosuficiencia energética. Cuenta con dos piscinas, barbacoa y capacidad para hasta 11 personas.

Una plantación ecológica de ciruelos de la variedad Claudia Verde rodea el cortijo y esta, a su vez, está rodeada por un espeso bosque mediterráneo autóctono. Este entorno es, además, el hogar de águilas reales, búhos, buitres, halcones así como de cabras y gatos monteses, jabalíes, ginetas… La alta densidad de población de estos ejemplares en este entorno hace que su avistamiento resulte muy fácil.

Restaurante El Olivar, en Moratalla.

Para comer vas a encontrar muchos restaurantes donde probar la cocina autóctona. Pero el pueblo cuenta con un lugar muy especial, el restaurante El Olivar regentado por el chef Firo Vázquez, ’embajador’ y un gran experto del Aceite de Oliva Virgen Extra que anima a los clientes a hacer catas y aprender los secretos del ‘oro líquido’.

Calasparra, por cañones, arrozales y cuevas

Empezamos a descubrir Calasparra desde sus entrañas, entrando en La Cueva del Puerto (la única cueva visitable de Murcia). Tiene un recorrido de 700 m iluminados y ambientados acústicamente, en el que se puede observar diferentes salas y galerías con formaciones espectaculares de estalactitas y estalagmitas.

Rafting por el cañón de Los Almadenes. Foto: Cañón y Cañón

Y no abandonamos las aventuras, ahora en el agua, haciendo rafting en el cañón de Los Almadenes, uno de los lugares más espectaculares de la región, con paredes de 120 metros, cuevas, grutas y pinturas rupestres escondidas en la Cueva Sima de la Serreta que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad, con 50 figuras y unas vistas espectaculares.

En los arrozales de Calasparra también se puede navegar. Foto: Cañón y Cañón

La empresa de aventuras Cañón y Cañón organiza la bajada en rafting incluyendo una visita a la Cueva de los Monigotes y su Arte Rupestre Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una parada obligatoria en la Cueva de las Nutrias. Otra actividad ‘acuática’ muy especial es la de hacer rafting entre arrozales atravesando tramos con obstáculos, cortinas de agua, se pasa por diferentes zonas de baño rodeados por el increíble paisaje que ofrece la Vega Arrocera de Calasparra.

El arroz de Calasparra es muy especial, fue el primer arroz en contar con Denominación de Origen en España y la zona de producción está conformada por la cuenca de los ríos Segura y su afluente el Mundo. Es un ‘arroz de montaña’, que crece a más de 400 m por encima del nivel del mar. En la calle Mayor de Calasparra está el Museo del Arroz, ubicado en una casa que perteneció a los condes de Valle de San Juan, y que se llama la ‘casa Granero’. 

Allí vas a conoce todo el proceso del cultivo y elaboración del arroz siguiendo la exposición del pasado y el presente de este cereal, que mezcla piezas tan singulares como un arado romano con medios más modernos como una pantalla táctil.

Arroz empedrao, con arroz de Calasparra. Un plato típico de Murcia

Las recetas de arroz están muy presentes en la cocina tradicional. El arroz con conejo y caracoles es un plato típico en la comarca del Noroeste de Murcia, se comía en los días de fiesta y celebraciones.

El arroz con pollo de corral y el ‘arroz empedrao’, con alubiones (alubia blanca seca), que puedes probar en los restaurantes de la zona, como el Centro Calasparra. Con conejo y harina también se hacían los andrajos, un guiso con sofrito de tomate, pimiento y cebolla, caldo, y unas tiras de masa de harina que por sus formas nos recuerdan trozos de tela rota, de ahí su nombre. Y el ‘potaje de gurullos” se hace con masa de harina con forma de arroz.

Los vinos de Bullas

Los vinos de Bullas se remontan a la época romana.

Bullas está unido al vino desde tiempo inmemorial como atestiguan hallazgos arqueológicos como la escultura del “Niño de las Uvas”, perteneciente a la villa romana de Los Cantos con dos mil años de historia.

Las bodegas locales están inscritas en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bullas, que tiene su sede en la Bodega de la Balsa, una de las últimas bodegas particulares que producían vino dentro del pueblo, hasta comienzos de la década de 1980. El edificio se puede visitar para repasar en su enoteca todos los vinos de la Denominación de Origen Bullas.

Enoteca del Centro Bodega de la Balsa, sede de la DO Bullas.

Pero lo ideal es seguir la Ruta del Vino de Bullas y visitar alguna de sus bodegas, como Bodega Balcona, pioneros en el enoturismo, desde 1998. Sus viñas están en el mágico Valle del Aceniche y la visita incluye un paseo entre viejos viñedos de uva Monastrell explicando los tipos de suelo y en septiembre y octubre podrás catar las diferentes uvas.

Cenas entre viñedos en Bodega Balcona.

Organizan diferentes actividades pero la más especial son sus Cenas entre Viñedos. LLevan ya seis años realizando cenas a la luz de la luna llena, en colaboración con los restaurantes que pertenecen a la Ruta del Vino de Bullas.

Otra Bodega muy interesante es Bodega Monastrell, sus viñedo están en el valle de Aceniche, entre Bullas y Cehegín, a unos 850 m sobre el nivel del mar. La variedad de uva más plantada es la Monastrell, que da nombre a la bodega, algo de Petit Verdor y muy poco de Tempranillo.

Salto del Usero, en Bullas. Foto: Turismo de Bullas

Pero en Bullas no todo es vino. Hay un paraje natural que tienes que conocer: el Salto del Usero. El paso está restringido en verano a un máximo de 50 personas por turno, hasta el 25 de septiembre, por lo que hay que reservar la entrada con antelación en la web del Ayuntamiento.

Guatazales es una empresa de eco agricultura que elabora aceite de oliva virgen extra de sus olivos cerca de Bullas, miel ecológica de sus colmenas colocadas en la Sierra Espuña y organiza visitas muy interesantes para probar estos y otros productos de la zona y también cata de vinos de Bullas.

Miel ecológica de Guatazales

Guatazales era el nombre que recibía el río Mula, o río de la Miel, uno de los lugares con más encanto de la Región de Murcia, y es el nombre elegido por esta empresa de agricultura regenerativa que nos invita a disfrutar de alguna de sus Eco Experiencias en Agrolavia (una casa rural en plena naturaleza), en los terrenos de cultivos ecológicos distinguiendo las diferentes variedades de olivas o viendo de cerca (bien protegidos con trajes de apicultura) el trabajo de las abejas. Más información y reservas: Tel. 643 87 52 52.

Y una última pista para disfrutar de Bullas: tienes que pasarte por el Mercadillo El Zacatín. Cada primer domingo de mes podrás visitar este mercadillo que en cada edición vuelve al pasado con actividades y ambiente medieval, con el trabajo en vivo de alfareros, talleres de mimbre, madera y los mejores productos locales.

Eva Celada

Periodista y escritora, Eva Celada inició su trayectoria en los ochenta y fue Redactora Jefe de la revista Dona. En los noventa, destacó en medios nacionales e internacionales entrevistando a figuras como la Madre Teresa, Penélope Cruz, el Dalai Lama o Antonio... Ver más sobre el autor