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Todo sobre el pollo
Estamos enamorados de este animal que lleva siglos acompañando al ser humano en su periplo por la tierra. Hoy nos sumergimos en el universo de esta ave galliforme que supone un imprescindible en la gastronomía mundial.

José Vicente Pérez

Fotografías:

Traducción:

Actualizado
30/01/2020



Sin importar su nivel de conocimiento culinario, al momento de cocinar un platillo especial, muchas personas que desean sorprender apelan a las recetas de pollo. Son pocas las personas que no les gusta consumir esta proteína animal, saludable e ideal para todo tipo de dietas. Además, debemos reconocer que se encuentra entre los alimentos preferidos por los peques de la casa. Con la intención de que descubras todo sobre el pollo, y sepas cómo sacarle el máximo provecho a esta proteína, hoy te traemos un completo artículo donde conocerás todo sobre el pollo. Con este conocimiento, te destacarás del resto y conocerás todo lo que el pollo puede aportar a tu dieta, incrementarás tu conocimiento sobre la cocina y revelarás los secretos que esconde esta versátil carne animal.

Valor nutricional del pollo

Como te hemos comentado, el pollo es una de las proteínas más balanceadas y beneficiosas que existen, además de versátil y fácil de cocinar. Está repleto de nutrientes saludables para el consumo humano. En su carne se encuentra un gran contenido de agua. Se estima que ocupa hasta el 75% de su composición. En cuanto a las proteínas, se calcula que compongan hasta 25% de la carne del pollo. Uno de los componentes más bajos que tiene el pollo es la grasa, ocupando entre 2 y 10% de su composición cárnica. Por ello, es una proteína animal que se encuentra presente en una importante diversidad de dietas. En cuanto a su estructura mineral, se encuentran diferentes cantidades de magnesio, zinc, selenio, cromo, fósforo y hierro. Por si fuera poco, las vitaminas B6, B12, retinol, tiamina, rivoflabina y niacina, también se encuentran presente en la carne de esta ave.

Beneficios de la carne de pollo

Ya conocemos cuáles son los valores nutricionales de nuestro emplumado alimento. Ahora, veamos cuáles son los beneficios más importantes que tendrás con la introducción del pollo en la dieta familiar.

Antidepresivo natural

Sí, como lo lees, comer la carne del pollo te puede ayudar a levantar el ánimo. ¿Cómo es esto posible? El pollo, entre sus componentes, tiene un aminoácido llamado triptófano. Se conoce que una de las propiedades del triptófano es la reducción del estrés en el ser humano. Esto se debe a que incrementa la producción de serotonina en el cerebro.

Consume pollo y fortalece tu corazón

Además de ser un alimento bajo en grasas, que ayudará a mantener a raya tus niveles de colesterol, el pollo coadyuva a prevenir enfermedades del corazón. La homocisteína es un aminoácido propio de nuestro metabolismo celular. Sin embargo, cuando su presencia se desbalancea, nuestro corazón puede comenzar a desarrollar enfermedades. También puede afectar todo el sistema neurológico. El consumo de carne de pollo ayuda a nivelar la presencia de la homocisteína en nuestro sistema, poniendo fin a un silente enemigo de nuestro corazón.

Pollo y fósforo: mejores amigos

La carne de pollo es una proteína con gran cantidad de nutrientes, entre ello se encuentra el fósforo. Se conoce que este mineral ayuda a mantener el correcto funcionamiento del sistema nervioso central. También impacta -de forma positiva- sobre órganos vitales, como el hígado y los riñones. El sistema óseo, incluyendo a los dientes, encuentran en el fósforo un aliado innegable. Como ves, además de ser un alimento divino, el pollo ayuda a tu salud en diversos aspectos.

Carotenos con sabor a pollo

Los carotenos son sustancias que aportan muchos beneficios a diversos sistemas y órganos de nuestro cuerpo. Son reconocidos por su contribución a la prevención de distintos tipos de cáncer, cataratas, afecciones del corazón, artrosis, entre otras afecciones. El pollo contiene altos niveles de alfa-caroteno, beta-caroteno y retinol, además de otras sustancias provenientes de la vitamina A.

Piel sana gracias a la carne del pollo

Algunas partes del pollo, como el hígado, tiene un alto contenido de vitamina B2 en su composición. Se conoce que esta vitamina ayuda a la regeneración natural de nuestra piel. Entonces, la carne de pollo es una fuente fiable de vitamina B2 y su consumo se verá reflejado en toda tu piel. Come carne de pollo y deslumbra a todos.

Carne baja en grasa

El pollo es un alimento bajo en grasa. Como te comentamos al comienzo de este artículo, su composición solo contiene entre 2 y 10% de grasa. La mayor parte de esa grasa se encuentra en la piel. Si retiras la grasa del animal al momento de preparar tus platillos, te encontrarás con una proteína con niveles ínfimos de grasa. Por esta razón, el pollo es una proteína ideal para las dietas de pérdida de peso.

Tipos de pollo

El pollo es un ave de corral que se cría para el consumo humano. Los tipos de carne de pollo que llegan a las diversas cocinas del mundo están muy ligadas al tiempo de sacrificio. Se puede encontrar carne de pollo sacrificado al mes de nacido. Mientras otro tipo de pollo se obtiene al sacrificarlo al cumplir 3 años de edad. En todo caso, cada una de las carnes resultantes tienen características y propiedades diferentes.

Veamos cuáles son los distintos tipos de pollos que se crían para tu consumo:

  • Pollo de corral: Es el pollo más pequeño que se cría en la granja. El sabor de la carne varía según la alimentación que se le proporcione,.
  • Pollo picantón: Son pollos que son sacrificados al cumplir un mes de nacidos. Su peso está alrededor de los 500 gramos. Su carne es suave y tiene un sabor poco invasivo. Es ideal para recetas con muchos condimentos.
  • Pollo de granja: Es el que más se utiliza para producir carne. Son pollos que crecen en poco tiempo y que solo demandan pienso para su alimentación.
  • Pularda: Es una hembra castrada y puede llegar a pesar más de 3 kilos por su exceso de alimentación. Este tipo de pollo se sacrifica cuando cumplen entre 6 y 8 meses. Esta carne de pollo es muy suave, jugosa y sabrosa, sin importar su preparación.
  • Capón: Muy parecido a la pularda, el capón es un macho castrado que puede sobrepasar los cuatro kilos al momento de su sacrificio. La carne de este pollo tiene una grasa que le da un sabor y una textura única. Es conocido por ser utilizado para cocinarlo relleno en todo tipo de celebraciones.
  • Pollo tomatero: La característica especial de este tipo de pollo es que su alimentación es sólo a base de tomates. Tiene un peso entre 500 gramos y 1 kilo, sin sobrepasarlo. Gracias a su muy especial alimentación tiene un gran sabor, su carne es entre suave y dura.
  • Gallina: La gallina es empleada para la producción de huevos. Su sacrificio se da cuando pierde la capacidad de poner huevos. Su carne tiene más grasa que cualquier tipo de pollo y es dura. Por su gran sabor y su fibrosidad, es muy común su uso en caldos.

Cortes de pollo más comunes

Como sucede en la mayoría de los animales que se crían para la alimentación de los humanos, de un mismo ejemplar se extraen diversos cortes de carne. Cada uno de estos cortes tienen características especiales y únicas, incluyendo el sabor y su composición. Estos son los cortes de pollo más comunes en el mercado actual:

Menudos de pollo

Son los órganos y partes comestibles del pollo, como el hígado, el corazón o el cuello. Pueden prepararse de distintas maneras, pero no forman parte de la carne de pollo que se come a diario. Muchas de estas piezas son ricas en proteínas y nutrientes, por lo que suelen utilizarse para preparar sopas o salsas. También se emplean en la alimentación de otros animales, sobre todo las mascotas que tenemos en casa.

Cuartos delanteros

Los cuartos delanteros se componen de la unión de la pechuga con las alas. Esta pieza del pollo se utiliza en cualquier tipo de preparación: horneado, al vapor, a la plancha, frito o asado. Los cuartos delanteros, a su vez, se subdividen en:

Suprema de pollo: Esta parte del pollo es lo que vendría a ser el pecho del animal, es decir, el cuarto delantero. No incluye los huesos que pertenecen al tórax, alas ni piel. Es la zona con mayor cantidad de carne en el pollo. Ideal para preparar asado o salteado con algunos vegetales, también se cocina a la plancha con diversidad de salsas y acompañantes.

Pechuga en trozos: Para conseguir el pollo en trozos se debe cortar de manera transversal la pechuga del pollo. El pollo en esta presentación puede utilizarse para la preparación de arroces, salsas, salteado y hasta sofritos.

Filete de pechuga: Para obtener los filetes de pollo la pechuga se debe cortar en forma de mariposa. Es un corte sencillo, se divide en dos y luego, cada mitad, se abre con el cuchillo horizontal. Los filetes de pollo son muy versátiles y pueden cocinarse a la plancha, fritos o empanizados.

Alas de pollo: Aunque son una pieza con poca carne de pollo, tiene un gran séquito de seguidores. Favoritas de niños y grandes, acompañantes ideales de partidos y maratones de cine. Con frecuencia se cocinan fritas, empanizadas, en la barbacoa y asadas.

Cuartos traseros

Esta es la parte inferior del pollo. Está formada por los muslos y los contra muslos. Al igual que los cuartos delanteros, se dividen en:

Muslos de pollo: En algunos países esta carne del pollo suele llamarse jamoncito. Casi siempre lo venden entero y con su piel.  Una de las genialidades de esta pieza del pollo es la sencillez con la que se puede cocinar, puede ser condimentado con muy pocos ingredientes y tener un gran sabor. Muchas veces esta parte se cocina al horno con algunos vegetales o incluso se puede comer frita.

Contra muslos: Este pedazo del pollo casi siempre está unido al muslo, aunque al momento de utilizarlo para cocinar se separa y no se le quita su piel. Existen diversas preparaciones en las que se pueden freír, cocinar en salsa, hornear o saltear.

Consejos para seleccionar, conservar y cocinar carne de pollo

Los pollos son la vivienda predilecta de muchos patógenos, es decir, agentes que causan infecciones en su portador. Enfermedades que pueden afectar al consumidor final. Entre los agentes infecciosos se encuentra la bacteria salmonella. Para evitar infecciones, debes contar con un proveedor de confianza, además de mantener y cocinar la carne en las mejores condiciones posibles.

Elige al mejor de la comarca

 Para elegir un buen pollo hay muchos tips, acá te dejamos algunos de los más importantes, de forma que alejes las enfermedades de tu mesa:

  • El olor del pollo debe ser agradable.
  • Un pollo en buen estado tiene la piel de color rosa. No debe tener ningún tipo de mancha verde o morada, golpe ni estar húmedo.
  • La piel de las alas no deben estar negras. Es un signo de que no es un pollo fresco.
  • Asegúrate que refrigerador que almacena el pollo en el supermercado tenga una temperatura no mayor a 4º C.
  • A menos que presencies su envasado, evita comprar pollo en bandejas, no siempre la fecha de caducidad es la correcta.

Atento con la conservación en casa

Una vez selecciones el mejor pollo del frigorífico, el cuidado dependerá de ti. Para asegurarte de mantener la carne de pollo en óptimas condiciones, te recomendamos lo siguiente:

  • Al estar haciendo la compra, los productos refrigerados deben ser lo último que metas al carro de mercado. Así la pérdida de temperatura no hará mella en su frescura.
  • Se recomienda el uso de bolsas térmicas para trasladar los productos refrigerados del automercado a casa.
  • Al llegar a tu cocina, debes refrigerarlo y solo sacarlo al momento de cocinarlo. Se recomienda lavarlo y reenvasarlo antes de volver a congelarlo.
  • En la parte baja del frigorífico, la carne de pollo debe consumirse en un máximo de 48 horas.
  • La carne de pollo almacenada en el congelador, tendrá hasta 6 meses de frescura. A partir de ese momento, comienza a perder sus propiedades.

Cocinar carne de pollo a la perfección

La cocción del pollo también debe hacerse con mucho cuidado, para evitar la infección con cualquier tipo de enfermedades o bacterias. Lo primordial es asegurarse de cocinar bien el pollo sea cual sea su preparación, para eliminar cualquier tipo de bacteria que pueda contener la carne. Al cocinar el pollo, la carne debe tener un color blanco o con una ligera tonalidad amarilla, esto debido a la alimentación exclusiva con maíz.

Consumo de pollo en España

La carne de pollo tiene gran presencia en la gastronomía española, por tanto es una proteína con buen consumo en nuestro país. Según información publicada por la web Statista, el consumo de pollo en España se encuentra en descenso desde hace algunos años, sin embargo no deja de tener buena presencia en nuestro día a día. En los últimos años, el consumo más alto se ubicó en el año 2012 cuando se consumían 14,77 kilogramos de pollo por persona. En 2018, último año analizado por la web citada, el consumo se ubicó en 12,58 kilogramos de pollo anual por persona.

A pesar del descenso, España sigue entre los primeros lugares de países consumidores de pollo en Europa. Una situación similar se vive en toda Europa. Este duro revés se debe a la publicidad que se hace a la industria del pollo y los métodos de crianza de los animales de corral. La sobreproducción de pollo conllevó a un mal manejo de sus condiciones de hábitat, insalubridad y enfermedades. En rechazo a esta realidad, la sociedad dejó de consumir pollo al ritmo que lo venía haciendo en décadas anteriores.

Con toda esta información, sin dudas, sabrás mucho más sobre esta proteína avícola, conocimiento que pondrás en uso al momento de hacer tus próximo pollo estilo Kentucky, muslos rellenos o alitas de pollo marinadas.



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