¿Te imaginas unir dos de los dulces más deliciosos y clásicos de la gastronomía española para crear un postre especial? Pues es lo que te proponemos en esta receta de torrija de sobao pasiego. Una torrija dulce, glotona, perfecta para darte un homenaje… Y, si necesitas excusa para prepararla, podrás decir que es para no tirar los sobaos que se van a quedar duro. Es una receta deliciosa de cocina de aprovechamiento.
El sobao pasiego es uno de los dulces más tradiconales de Cantabria. Está omnipresente en pastaleríaa y panaderías. Es un bollo suave, parecido a las míticas magdalenas de la abuela, pero mucho más golosos por la mantequilla que incorporan. En esta receta, los usamos para preparar las torrijas tradicionales. Es decir, sustituímos el pan de torrija o pan de barra por un rico sobao para tener unas torrijas de sobao pasiego que te dejarán sin palabras. Un postre muy dulce y contundente pero que bien merece un homenaje.
Receta de torrija de sobao pasiego
10 diciembre 2012
Equipamiento
- Sartén
Ingredientes
- 2 sobaos grandes (marca Macho)
- 250 ml leche
- 1/2 rama canela
- 1 corteza limón
- 1/2 copa orujo (de Potes)
Para rebozar y freír
- 1 huevo
- 250 ml aceite de oliva o de girasol
- Canela molida
Instrucciones
- Poner la leche a hervir y añadir los ingredientes, excepto el sobao
- Una vez hervido, retirar y tapar con papel film o un plato para que se infusione; lo dejamos hasta que se enfríe
- Cortar los sobaos al gusto y mojarlos en la leche. Sacar y dejar escurrir sobre un plato o una rejilla
- Poner una sartén al fuego con aceite de oliva o de girasol (un dedo de altura) y, cuando esté caliente, pasar los sobaos mojados en leche por el huevo batido y freír en la sartén uno a uno.
- Una vez dorados por las dos caras, secar los sobaos sobre un papel absorbente
- Servir con canela (o una mezcla de canela y azúcar) espolvoreada por encima
Notas
¿Quieres conocer, elaborar y probar más dulces tradicionales? No te pierdas la receta tradicional de torrijas, la corona de la Almudena madrileña o las pavitas de San Marcos. ¡Qué vivan los postres de las abuelas!





