La retransmisión de la gastronomía popular se la debemos, en gran parte, a las abuelas, que han ido pasando de generación a generación sus dotes culinarias. Entre ellas, están esos trucos de cocina de la abuela que dan soluciones fáciles a problemas que surgen durante el cocinado. Desde pelar una patata hasta cocer unos huevos duros.
Los 6 grandes Trucos de la cocina de la abuela
Cocinar con la abuela es, en definitiva, una masterclass. Por ello, como homenaje a la tradición y a la sencillez, os damos los mejores trucos de la cocina de la abuela que no te puedes perder si quieres ser un auténtica maestro de los fogones.
1- ¿Se te ha olvidado poner a remojo las legumbres? Echa bicarbonato

Un cuarto de cucharadita de bicarbonato de sodio por litro de agua ayudará a ablandar las legumbres como los garbanzos o los frijoles, además de reducir su tiempo de cocción. Y tiene doble beneficio, ya que si alguna vez te has preguntado: ¿Cómo evito los gases de las legumbres? el bicarbonato también ayuda a disminuirlos.
2- Una pizca de sal evitará que se rompan los huevos mientras se cuecen

La sal ayuda a fortalecer las cáscaras de los huevos, lo que reduce las posibilidades de que los huevos se rompan mientras se cuecen. Además, si aun así el huevo se rompe durante la cocción, la sal agiliza el proceso de coagulación de la clara, por lo que también minimiza daños. La cantidad recomendadas es media cucharadita para una olla mediana.
3- ¿Te pasaste de sal en un caldo? Sólo necesitas una patata

Seguro que más de una vez te has animado demasiado al echar sal y te has encontrado con un caldo demasiado salado. Puedes añadirle más agua, pero a veces desintensifica su sabor. Y no, añadirle azúcar para contrarrestar ya sabemos que no es la mejor idea. Por eso está la patata. Este tubérculo actúa como esponja y absorbe la salinidad en la cocción. Sólo hay que pelarla y dejarla cocer en el caldo durante unos treinta minutos.
4- Cómo elegir el pescado fresco de la pescadería y que no te la líen

Vivimos una época donde cada vez compramos más el pescado ya fileteado. Tanto que parece que nos hemos olvidado cómo elegir un buen género cuando vamos a la pescadería. Hay varios indicativos, pero uno de los los trucos de cocina de la abuela fundamentales es mirarle a los ojos al pescado. ¡Como la vida misma! Deben ser claros, brillantes y saltones. Si están opacos o hundidos, son señales de que estamos ante un pescado que no es fresco. Otro de los indicativos es mirarle las branquias. Esas líneas transversales en el “cuello” del pescado. Tienen que tener un color rojizo y rosado; nada de marrón o gris.
En el caso de los filetes de pescado que ya vienen envasados, hay que fijarse en que la carne sea húmeda, no tenga manchas ni bordes oscuros. Con estos trucos, nunca más te darán “pescado por liebre”.
5- Cerveza: no para beber sino para rebozar

El uso de la cerveza en rebozados se usa desde hace siglos. Las burbujas de la cerveza ayuda a que la masa de harina se expanda y quede más esponjosa y ligera. De esta forma, el frito quedará mucho más crujiente y con un toque amargo muy interesante.
6- Unas gotas de limón para que no se queme el caramelo

Más de una sartén ha ido a la basura por culpa del caramelo quemado. Una elaboración muy sencilla, pero delicada. Con distraerse unos segundos el caramelo puede ya haberse quemado. Para evitarlo, uno de los trucos de cocina de la abuela es echar unas gotitas de limón. El ácido del cítrico ayuda a descomponer los azúcares, manteniendo la textura suave y uniforme propia del caramelo. No te pases mucho o quedará demasiado ácido, con unas gotitas es suficiente.
Ahora que ya conoces los trucos de cocina de la abuela en la cocina. Fruto de la sabiduría popular, si alguna vez te pasas de sal en un caldo, o se te ha olvidado poner las lentejas en remojo, no hay que echarse las manos a la cabeza. Porque siempre hay un truco de la abuela que nos ayuda y nos saca de dudas.





