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Vinos y licores italianos, cuando la tradición se convierte en excelencia
El primer productor de vino a nivel mundial posee una variedad y una calidad de vinos y licores difícil de superar. Os contamos todo lo que debéis saber.
Jesús Sánchez Celada

Jesús Sánchez Celada

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Actualizado
07/11/2019



La enorme riqueza y diversidad de las tierras de cultivo que recorren la geografía italiana unida a su marcada y antigua cultura gastronómica hace que en el país transalpino se elaboren algunos de los mejores vinos y licores del mundo. Desde el mundialmente conocido Limoncello, los innovadores vinos de la Toscana y el Piamonte, los exclusivos vinos sicilianos o la singular Grappa, Italia es, seguido de Francia y España, el mayor productor de vino del mundo, produciendo según un reciente estudio aproximadamente  44.9 millones de hectolitros al año.

Origen

El vino era parte importante de la cultura en el imperio romano

El vino e Italia llevan recorrido un antiguo camino en común. La pasión y dedicación que se siente en el país por el vino es, como decimos, antigua y se puede comprobar en la incorporación de la bebida en la vida común y en la cultura de los italianos, costumbre que sin duda compartimos en España.

La irrupción del vino en Italia se remonta a la antigua Grecia, que se dice fueron los que introdujeron la vid en el país. En la zona sur de Italia y en la actual Sicilia, los griegos encontraron unas tierras y un clima perfectos para las plantaciones de vid, prueba de ello es que estas antiguas colonias se denominaron Oenotria, cuyo significado sería: Tierra del vino.

Posteriormente, los romanos y su pasión por el vino siguieron con la tradición griega y la extendieron, consiguiendo nuevas técnicas de producción y ampliando los campos de cultivo por todo el territorio. Fueron a su vez quienes desarrollaron el almacenamiento y envejecimiento del vino y en definitiva quienes hicieron que la bebida arraigase en la cultura de los habitantes del país.

Regulación de los vinos italianos

Durante mucho tiempo, concretamente hasta 1930, la tarea de regular de forma legal la infinidad de vinos que se producían en el país era prácticamente una misión imposible. El hermetismo de las diferentes regiones para no dar a conocer sus “secretos de producción” y el marcado carácter de cada una de ellas en lo referente a las tradicionales formas de cultivar sus viñedos hacían difícil esta tarea.

Fue en 1930 cuando llegó el primer intento de establecer de una forma seria esta regulación mediante el Ministerio de Agricultura. Se establecieron dos categorías: “Vinos sin indicación” y “Vinos típicos”. Una nueva ley fechada en 1963 fue más concreta y regulaba aspectos más específicos como las zonas de cada denominación, variedades, producción, etc… En esta fecha se estableció un nuevo sistema que clasificaba a los vinos por Denominación de origen controlada y garantizada, Denominación de origen controlada, Denominación de origen simple y Vinos sin indicación.

Las primeras denominaciones de origen, que fueron la Vernaccia de San Gimignano y el Brunello de Montalcino, se dieron en 1966. En 1992 la Ley Goria incluyó en las clasificaciones premiar a aquellas zonas que aumentasen su calidad y hacer descender en la pirámide a quienes no lo hiciesen.

Sistema de Denominaciones de origen del vino en Italia

Actualmente se engloban todos los vinos en cuatro:

Denominación de Origen Controlada y Garantizada (DOCG)

Únicamente se otorga a aquellos vinos de calidad superior. El vino que tenga esta denominación debe haber alcanzado un notable prestigio durante al menos 5 años y estar previamente clasificado con la anterior clasificación (DOC). Debe comercializarse en recipientes de menos de 5 litros y tener la garantía del estado en cuanto a su origen y calidad.

Denominación de Origen Controlada (DOC)

Se determina su calidad en función de la cepa y el área en la que se producen y tienen que pasar una serie de controles de análisis químicos y sensoriales por parte del estado. A su vez deben superar un examen de cata y se permite su producción a granel, a diferencia de los DOCG.

Indicación Geográfica Típica

Su principal característica es la zona geográfica. No suelen tener exámenes tan estrictos y como decimos, lo determinante es la región en la que se producen.

Vino di Tavola

Lo que serían nuestros “vinos de mesa”. Se identifican únicamente por tipología y nombre de bodega y en su etiquetado no pueden incluir información relativa a la añada, zona de procedencia o variedad.

Las principales zonas vinícolas

Tal y como decíamos antes, la enorme diversidad de la geografía italiana hace que la producción y por consiguiente las diferentes zonas en las que se produce vino en el país sean numerosas y de muy diferentes características (no solo es el mayor productor de vino a nivel mundial sino también el que más clases y marcas ofrece). En Italia existen más de doscientas zonas vinícolas reconocidas oficialmente y se estima que puede haber en torno a los dos millones de productores.

Toscana

Abruzzo: Limitada al norte por el río Tronto, al este por los Apeninos centrales, al sur por el río Trigno y al este por el mar Adriático, esta interesante región ofrece mucha variedad de vinos. Con una antigua tradición vinícola que se remonta a la época etrusca, las plantaciones de la región abarcan unas 35.000 hectáreas, Las principales variedades de uva que se fabrican son Montepulciano, Trebbiano, Bombino Bianco, Pecorino, Montonico, Passerina, Chardonnay, Pinot Blanc, Pinot Gris, Sangiovese, Merlot, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon.

Apulia : Esta zonadel sur de Italia de suelo calcáreo y un clima muy óptimo para la maduración de sus vinos, ha logrado hacerse con un hueco importante dentro del panorama vinícola italiano. Tiene interesantísimas variedades como la Uva di Troia, que constituye la base de la elaboración de la DOC Castel del Monte, Rosso Barletta y Rosso Canosa. Junto con Sicilia, es la zona que más producción de vino tiene de toda Italia.

Basilicata: La pequeña y montañosa región de Basilicata, limita con Campania al oeste, Apulia al este y Calabria al sur. Las principales zonas vinícolas se encuentran al norte y su Denominación de origen Aglianico del Vulture sitúa sus viñedos en las colinas de origen volcánico de la zona. La región también produce un excelente Moscatel.

Calabria: En el sur de Italia y creando una península que bañan los mares Jónico y Tirreno, nos encontramos con la magnífica región de Calabria, salpicada por viñedos situados en colinas y con una gran fama vinícola. Con una superficie cultivada que ronda las 30.000 hectáreas de viñedos, las uvas más cultivadas son las tintas, entre las que destacan la Gaglioppo, Nerello Mascalese y Greco Nero.

Campania: En la parte meridional de Italia, Campania se extiende a lo largo del mar Tirreno hasta el golfo del Policastro, limitando al este con Apulia y Basilicata. Esta región tiene sin duda una de las culturas vinícolas más importantes del país con vinos imprescindibles para conocer la cultura del vino en Italia como el Falermo. Solo existe una DOCG en la región, Taurasi pero entre sus DOC están Aglianico del Taburno y Taburno, Asprinio di Aversa, Campi Flegrei, Capri, Castel San Lorenzo, Costa d'Amalfi, Cilento, Falerno del Massico, Fiano di Avellino, Guardiolo o Guardia Sanframondi, Galluccio, Greco di Tufo, Ischia, Penisola Sorrentina, Sannio, Sant'Agata dei Goti, Solopaca y Vesuvio, 18 en total

 Cerdeña: Fue en los años 90 cuando la isla de Cerdeña comenzó su particular revolución en el sector vinícola. Pese a que una gran parte de la producción de vino sigue siendo “vino de mesa”, se cuida produciendo este vino embotellado en lugar de hacerlo a granel. Las uvas principales son la blanca Nugarus y la tinta Cannonau.

Emilia-Romaña: Con Bolonia como capital de la región, limita al norte con el Po y al oeste con los Apeninos y es una zona de cálidos veranos y húmedos inviernos. En la zona de Emilia se produce el Lambrusco, del que existen cuatro DOC diferentes. En la zona de Romaña, las cepas  más destacadas son la Albana, la Sangiovese y la Trebbiano.

Friul-Venecia Julia: Esta región montañosa ubicada en el norte del país cuenta con aproximadamente 20.000 hectáreas de viñedos y es una de las zonas más reconocidas y que produce vinos de mayor calidad. Alberga 4 DOCG para los blancos, Colli Orientali del Friuli Picolit DOCG, Ramandolo DOCG, Verduzzo de Lison DOCG y Rosazzo DOCG. También cuenta con diez DOC entre las que destaca por cantidad de producción Friuli Grave DOC.

Lacio: Esta región cuya capital es Roma produce vinos muy conocidos, cuya uva principal es la Trebbiano, como el procedente de Frascati, denominado “vino de los papas” y elaborado en las montañas de suelo volcánico que se encuentran en la región. Además podremos encontrar otras DO entre las que destacan los Castelli Romani.

Lombardía: La diversidad de suelos y climas convierten a esta región en una zona de vinos con un gran interés. Ubicada en el norte del país, limita al sur con Emilia Romaña, al oeste con Piamonte y al este con Veneto. Podemos destacar dos tipos de vino elaborados en la región: los tintos de Valtelina y los espumosos de Franciacorta.

Piamonte: Al noroeste de Italia, la capital de está región es Turín. Ubicada entre el mar y los Alpes, en Piamonte el clima influye de forma decisiva en la elaboración de sus vinos, principalmente en la región que se extiende desde el Po hasta los Apeninos. Con 44 DOC y 12 DOCG, en la zona se producen algunos de los mejores vinos del país, como las variedades locales Nebbiolo, Dolcetto, Barbera, Moscato D´asti y el Vermut, inventado en Turín en 1986.

Toscana: En el centro del país y con Florencia como capital de la región nos encontramos esta zona que por belleza, popularidad y calidad de sus vinos es sin duda una de las más destacadas y visitadas de Italia. En el característico paisaje de viñedos de la región podremos ver como las vides se sitúan en las colinas, entre 150 y 500 metros por encima del nivel del mar. Destacan cuatro vinos: el famosos Chianti, elaborado principalmente con uva Sangiovese, Vernaccia di San Gimignano, que se elabora en la zona desde el S XIII, el vino Nobile di Montepulciano, elaborado en la zona del mismo nombre y el Brunello di Montalcino, cuyas vides se plantan en las colinas a unos 500 metros de altitud.

Viñedos en la región del Tirol del Sur

Trentino Alto – Adigio: La región situada más al norte del país y que limita con Austria y Suiza se extiende desde la cordillera de Adamello-Brenta hasta el Valle de Fassa. Con una gran cantidad de bodegas familiares que producen vinos a un nivel más local,  sus blancos se sitúan entre los mejores del país.

Sicilia: La región vinícola más grande de Italia produce vinos muy interesantes debido a su privilegiado clima, la influencia del mar en los cultivos y sus tierras volcánicas cargadas de nutrientes. Existen más de 40 variedades de uva entre las que destaca la Nero D´Avola, y diferentes DOC como el Etna Rosso o el Etna Bianco. Unos de los vinos más populares de la zona es el Marsala.

Umbría: En el centro del país y con Perugia como capital de la región, limita al norte con Toscana, al este con Marcas y al sur y oeste con Lacio. Sus viñedos de Torgiano, Orvieto y Montefalco son los más destacados, así como su vino blanco Orvietto Classico.

Valle de Acosta aoc y Liguria: La región vinícola de menor extensión del país debido a su relieve y la dificultad que implica el cultivo en las zonas tan montañosas. Se produce vino a pequeña escala y las plantaciones suelen estar situadas en terrazas estrechas en la montaña.

Véneto: Una de las zonas con vinos más populares de Italia es la región de Veneto. Vallpolichella o Soave, cuyas uvas principales son la uva Corvina Molinara y la Lordinella, son un claro ejemplo.

 

Los vinos más populares: Chianti, Dolcetto y Lambrusco

Aunque sea muy complicado hacer una selección de los tres principales vinos italianos, ya que la variedad implica que se cometa una injusticia dejando fuera de la lista a vinos de una gran calidad, nos arriesgamos a poner a estos tres vinos como los máximos representantes de la industria del vino en Italia, ya sea por su calidad, popularidad o carácter.

Vinos Chianti.

Desde las colinas de Chianti, en Toscana, llega este excelente y prestigioso vino elaborado principalmente con uva sangiovese. Las zonas de mayor producción son los terrenos que cubren Pisa y Arezzo.

Vinos Dolcetto.

Elaborado en el noroeste de Italia, en la región del Piamonte, su nombre puede llevarnos a confusión, ya que no se trata de un vino excesivamente dulce. Pese a contener un ligero dulzor, la mayor parte de la producción de los vinos Dolcetto es seca. Un vino perfecto para acompañar la pasta italiana.

Vino Lambrusco

Emilia – Romaña, en la zona norte del país, produce este vino que quizás sea el que más fama mundial tiene de entre todos los vinos italianos. Con 4 denominaciones de origen: Lambrusco Salamino di Santa Croce, Lambrusco Reggiano, Lambrusco Grasparossa di Castelvetro y Lambrusco di Sorbara, este vino espumoso que se puede encontrar seco o semi seco está elaborado por una gran cantidad de uvas. Su fama es tal que países como Argentina o Chile también lo producen en sus propios viñedos.

Los grandes Licores italianos: Limoncello, Grappa y Sambuca

En paralelo al fascinante mundo del vino italiano encontramos otro universo no menos apasionante: los licores.  Variedad, calidad, diversidad y carácter definen a los muchos licores que se elaboran en Italia. Al igual que nos pasa con los vinos, debemos elegir. Nos quedaremos con estos tres grandes licores que sin lugar a dudas son dignos  representantes de este tipo de bebida italiana.

Limoncello

El licor más popular a nivel mundial del país es sin duda el Limoncello. La receta del limoncello es antiquísima y ha pasado de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Este licor se obtiene de la maceración de la cáscara del limón en alcohol y aunque su producción se ha extendido a toda Italia, el limoncello original nació en la península sorrentina y en Capri, y los limones originales con los que se elaboraba eran los limones de Sorrento, unos limones grandes y olorosos.

Su color va desde los amarillos a los verdes pálidos, en función de su maduración y su graduación alcohólica es de 30-35º. Se sirve bien frío y es perfecto como digestivo tras las comidas.

Grappa

Aunque hemos dicho que el Limoncello es el licor “más popular”, la Grappa le sigue de cerca. Este aguardiente elaborado del destilado de uvas exprimidas, tiene una antigua historia y sus primeras referencias se remontan a los antiguos pueblos mediterráneos como Roma o Grecia.  Al igual que el limoncello, su producción abarca una gran parte del territorio italiano pero la grappa original es de  Bassano del Grappa.

Transparente y con un fuerte aroma a fruta, su graduación alcohólica varía entre los 40º y 50 º y se suele tomar como digestivo y en muchas ocasiones ocasiones como un añadido al café

Sambuca

Quizás menos popular que el Limoncello y la Grappa fuera de las fronteras italianas, dentro del país la popularidad de este licor puede competir perfectamente con ellos. Elaborado de la destilación al vapor de semillas de anís estrellado o verde y añadiendo una disolución de azúcar y aromas, es un licor que también tiene un origen antiguo y que nació en la región de Lacio.

Existen diferentes formas de tomar el licor, desde flambeada, con agua, añadiendo un chorrito al café o con hielo. De color transparente y 42º de graduación alcohólica. La Sambuca se sirve con un grano de café, con "mosca", como se dice en italiano.

 



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