Xavier Recoder, director general de Chocolates Torras

"Tenemos claro que sólo podemos competir con las grandes empresas poniendo más imaginación que ellas"

Jesús Sánchez Celada21/05/2020

Xavier Recorder es el director general de Chocolates Torras, una de las empresas chocolateras más antiguas del país, con más de un siglo de historia a sus espaldas. Hoy se sienta con nosotros para contarnos su historia, su filosofía, su nueva línea de chocolates orgánicos y sin azúcar y para desmontar algún que otro mito.

Durante unos 130 años, la empresa logra superar momentos difíciles para establecerse como productora de chocolateDurante unos 130 años, la empresa logra superar momentos difíciles para establecerse como productora de chocolate

Usted representa a una marca con mucha historia… ¿Cómo empezó todo?

TORRAS nace en 1890, cuando Dolors Torras hereda una fábrica papelera y dedica una de las salas a producir chocolate para subministrar a las tiendas de la ciudad de Banyoles, en Girona, y a los pueblos de los alrededores. Durante unos 130 años, la empresa logra superar los momentos más difíciles para establecerse como productora de chocolate. Sin embargo, no será hasta 1992, cuando los actuales propietarios asumen la gestión de Chocolates Torras, que empiece la etapa de mayor crecimiento.

¿Cuál ha sido la clave para mantenerse a lo largo del tiempo?

Hay dos elementos esenciales. En primer lugar, la calidad de los productos. En TORRAS siempre hemos  elaborado nuestras propias fórmulas de elaboración del chocolate a partir de las materias primas de las que nos abastecemos.

En segundo lugar,  la continua innovación por la que la empresa es reconocida en la actualidad. Hemos sido pioneros en Europa en la fabricación de chocolates “sin gluten” y “sin azúcar” y también hemos apostado decididamente por los chocolates “orgánicos”. Todo ello nos ha llevado a ser la primera empresa en todo el mundo en presentar un chocolate “orgánico y sin azúcar”.

Esta apuesta por chocolates “con valor añadido” nos ha permitido abrirnos a los mercados internacionales que, hoy en día, representan casi el 40% de la facturación de la empresa, exportando ya a 52 países de los 5 continentes.

Hemos sido pioneros en Europa en la fabricación de chocolates “sin gluten” y “sin azúcar” y también hemos apostado decididamente por los chocolates “orgánicos”Hemos sido pioneros en Europa en la fabricación de chocolates “sin gluten” y “sin azúcar” y también hemos apostado decididamente por los chocolates “orgánicos”

¿El negocio del chocolate es un mercado muy competitivo?

Lo es. Por un lado, están las grandes multinacionales que todo el mundo conoce (Nestlé, Suchard, Lindt, Ferrero…) y, por el otro, las empresas nacionales/locales que han de competir también contra ellas… Por eso no dejamos de innovar constantemente, para poder sorprender al consumidor con propuestas originales y sorprendentes como chocolates con algas, pipas de girasol, aceite de oliva y sal, etc.. ¡En TORRAS tenemos claro que sólo podemos competir con las grandes empresas poniendo más imaginación que ellas!

¿Cuál es el target del consumidor de chocolate en nuestro país?

El chocolate es un producto que gusta a todo el mundo, tanto a niños como a adultos. Por la tanto, no hay un solo target de consumidor; cada empresa identifica el suyo e intenta satisfacer sus necesidades. Según los informes de consumo, el perfil hogar consumidor de chocolates y cacaos por la edad del responsable de la compra se corresponde a hogares cuyo responsable tiene una edad comprendida entre los 35-49 años. Por eso, en nuestro caso, nos dirigimos principalmente a un consumidor/a adulto/a.

En cuanto a los hábitos de consumo, siempre hemos partido de la premisa que el chocolate puede consumirse individuamente, en pareja o en grupo…y así lo hemos plasmado en nuestra campaña publicitaria, dónde intentamos dar visibilidad a los momentos de consumo más fuertes en los que existe el deseo de indulgencia, pero también el control. Es decir, transmite la realidad de esas personas que quieren cuidarse y cuidar el medio ambiente, pero de forma natural. En ella aparecen tanto adultos independientes como parejas o familias, una pareja disfrutando de su serie favorita al final del día, una mañana de fin de semana disfrutando a solas de un libro, el sol y la tranquilidad, trabajando y creando con música suave de fondo, tardes tranquilas con amigos simplemente hablando o jugando…

Lo que hace único nuestro chocolate es que es  sin azúcar, sin gluten e incluso algunos orgánicos y veganos, pero todos igual de sabrosos. Nos encanta esa maravillosa contradicción… La contradicción de la deliciosa naturalidad de TORRAS.

Para la elaboración de sus chocolates usan cacaos orgánicos cultivados sin ningún pesticida, herbicida o fertilizante sintético. ¿Dónde se encuentran esos cultivos?

Nuestra línea de chocolates “Organic BIO” está elaborada con materias primas provenientes del cultivo ecológico. Utilizamos cacaos procedentes de la región amazónica peruana y también de la República Dominicana.

Ustedes elaboran chocolate sin gluten y sin azúcar, ¿le ha costado al consumidor final adaptarse a estos productos tan alejados del chocolate más tradicional?

En los años 90, el consumo de chocolates “sin azúcar” era muy bajo, entre otras cosas porque iba dirigido exclusivamente a las personas diabéticas y, sinceramente, el chocolate que se les ofrecía era de un sabor bastante deficiente. Nosotros queríamos que el chocolate “sin azúcar” llegase a mucha más gente, no sólo a los diabéticos, por lo que tuvimos claro que el sabor de nuestro chocolate tenía que ser lo más parecido posible a un chocolate con azúcar.  Y la verdad es que, hoy en día, nuestro chocolate “sin azúcar” sorprende tanto al consumidor que a menudo nos preguntan si de verdad no contiene azúcar.

Los hay que piensan que el chocolate no es un alimento saludable…

En general, todos los alimentos, si se consumen con moderación, son saludables. En el caso de chocolates con altos % de cacao, incluso son recomendados por sus propiedades antioxidantes, aporte en enzimas y vitaminas y su chute de energía.