Grupo Yllera, un innovador proyecto familiar con larga tradición

Yllera Bodegas & Viñedos, un innovador proyecto familiar con larga tradición

Con la sexta generación al frente del grupo bodeguero, los orígenes de Yllera se remontan a una familia de viticultores que con el paso de los años se ha consolidado como una de las firmas vitivinícolas más destacadas de la región castellano-leonesa.

SAT Los Curros. Es con esta bodega que comienza la historia bodeguera de esta casa, cuando los hermanos Pepe y Jesús Yllera, representantes de la quinta generación de una familia de viticultores y quienes en los años setenta, con este proyecto, inician la historia de Yllera como bodegueros elaboradores. Unos comienzos que se asientan en el municipio vallisoletano de Rueda antes de que existiera la que sería después la denominación de origen Rueda.

Se dice que los Yllera son los artífices de los primeros verdejos “modernos” y quienes, pocos años después, apostaron por las posibilidades que ofrecía la Ribera del Duero para hacer tintos de tempranillo. Un convencimiento que les llevó a adquirir su primera bodega en la zona y donde empezaron a elaborar vinos en 1986. Aquellos primeros tintos ribereños salieron al mercado bajo la marca Bracamonte, y conquistaron al público y la crítica especializada logrando grandes puntuaciones en Wine Advocate, guía de referencia en el mercado internacional que por entonces dirigía el gurú americano Robert Parker. Tiempo después, concretamente en 2015, incorporan nuevas instalaciones en la Ribera con la puesta en marcha de otra bodega en el municipio de Curiel de Duero donde elaboran la gama de sus vinos top bajo la marca VivaltuS. Por otro lado, Yllera trabaja con la prestigiosa asesoría del enólogo francés Jean Claude Berrouet, quién solo elige un proyecto por país.

Carro Los Curros

Por último hay que referir otra de las fechas destacadas en la trayectoria de este grupo, en la actualidad dirigido por la sexta generación de la familia Carlos y Marcos Yllera. Se trata de 2010 cuando sale al mercado el primer frizzante español. Se trata de Yllera 5.5 Blanco Frizzante, un producto de bajo contenido en alcohol, goloso y con burbujas, pensado para un nuevo consumidor y sin duda un punto de inflexión en la oferta vinícola pues tras él han ido llegando otros tantos del mismo perfil.

Carlos y Marcos Yllera

Comprometidos con la sostenibilidad

Luego, desde su compromiso con los territorios y el medio ambiente, en su particular lucha contra el cambio climático, por cuarto año consecutivo Yllera ha conseguido, por parte del ministerio para la Transición Ecológica  el sello del registro para la medición de la huella de carbono de la organización. Se trata de un indicador ambiental que recoge los gases de efecto invernadero que de manera directo o indirecta emite en sus procesos de elaboración de vino. La primera medición la realizaron en 2021 y desde entonces mantienen su compromiso para seguir recogiendo datos y contribuir, desde su parcela y con sus acciones, a la reducción de esa huella de carbono y con ello a paliar los efectos del cambio climático.

Desde Yllera, dentro de su estrategia de sostenibilidad y descarbonización señalan su pretensión de “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos, adoptando medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”.  Por ello vienen implementando distintas acciones y medidas en sus procesos procesos productivos. Entre otros la eliminación de las últimas instalaciones que empleaban combustibles fósiles, pasando a funcionar con energía eléctrica de origen renovable, “además aproximadamente el 25% de la energía eléctrica que consumimos, es autogenerada. Unas acciones con las que evitamos la emisión de 262 toneladas de CO2 en 2023”.

Junto a esto, además de mejorar su eficiencia energética y en el uso de agua, aboga por reducir el peso de sus envases y residuos además de apostar por promover una educación ambiental y buenas prácticas entre sus proveedores, empleados y sus familias.

Viñedos de Bodegas Yllera

Enoturismo y Martín Berasategui

Respecto a su iniciativa enoturística, sus primeras andaduras comenzaron en 1998, año en que sufren un gran incendio en la bodega de Rueda y aprovechan la reconstrucción para que comience a rodar un proyecto que a día de hoy supone un interesante reclamo para los turistas del vino por su valor histórico: laberínticas galerías subterráneas de una construcción mudéjar del siglo XV.. Una propuesta en la que confluyen viticultura, enogastronomía y patrimonio subterráneo a través de la que conocer  algunos de los viñedos de la denominación Rueda. Con este punto de partida, son varias las opciones de enoturismo que ofrece la firma en sus instalaciones vallisoletanas para acercarse a sus viñas y conocer, desde la cata, los vinos que de ellas proceden.

Junto a esto, hace no demasiado tiempo incorporaban a la oferta enoturística la “Experiencia Berasategui” porque el afamado y reconocido cocinero vasco se encuentra el frente de restaurante “Gastrobodega Martín Berasategui” (Avenida Mariano Ruiz Rodríguez 1,. Rueda), una dirección localizada a 20 metros bajo tierra en una bodega del siglo XV, las mismas bodegas subterráneas que se utilizan para las visitas de enoturismo.